La producción y consumo de cocaína se dispara y diversifica

Imagen tomada desde un satélite, de cultivos de coca en la región de Cauca, suroeste de Colombia. La producción de coca y su aprovechamiento para elaborar cocaína, así como el tráfico y consumo en el mundo, se recuperan de su caída durante la pandemia. Foto: Onudd

VIENA – La producción mundial de cocaína aumentó drásticamente en los últimos dos años tras una desaceleración inicial causada por la pandemia covid-19, y su mercado crece en África y Asia, reveló un informe publicado este jueves 16 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd).

“El aumento en el suministro mundial de cocaína debería ponernos a todos en alerta máxima, y el potencial de expansión del mercado en África y Asia es una realidad peligrosa”, declaró la directora ejecutiva de la Onudd, Ghada Waly.

El “Informe mundial sobre la cocaína 2023” detalla cómo el cultivo de coca se disparó 35 % entre 2020 y 2021, lo que constituye un récord y el mayor aumento interanual desde 2016.

El aumento es el resultado tanto de una expansión del cultivo del arbusto de coca como de mejoras en el proceso de su conversión en clorhidrato de cocaína.

El fuerte crecimiento de la oferta se acompaña con un incremento de la demanda, con muchas regiones mostrando un aumento constante en los consumidores de cocaína durante la última década.

Si bien el mercado de la cocaína sigue bastante concentrado en América y partes de Europa, se advierte que existe un gran potencial para su expansión en África y Asia.

De los 21,5 millones de personas que consumieron cocaína en 2020, según estimados de la Onudd, 30 % estaban en América del Norte, 24 % en el resto de América, 21 % en Europa occidental y central, y nueve por ciento tanto en África como en Asia del sur y del sureste.

El informe examina el surgimiento de nuevos centros para el tráfico de la sustancia y señala que los países del sudeste de Europa y África, en particular los de África occidental y central, se utilizan cada vez más como zonas de tránsito clave para la droga.

Mientras tanto, puertos en el mar del Norte como Amberes, Róterdam y Hamburgo han eclipsado los puntos de entrada tradicionales en España y Portugal para la cocaína que llega a Europa Occidental.

Los traficantes también están diversificando sus rutas en América Central, enviando cada vez más cocaína a Europa, además de América del Norte.

Las modalidades de los traficantes de cocaína también se examinan, y se reconoce que el panorama criminal se está fragmentando, en una miríada de redes de tráfico.

Así, la desmovilización de combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que anteriormente controlaban muchas de las regiones productoras de coca en ese país, creó una oportunidad para que otros intervengan, como exguerrilleros o incluso grupos extranjeros de México y Europa.

Adicionalmente, el informe revela que han proliferado los llamados “proveedores de servicios”, es decir, grupos especializados que prestan sus servicios en todas las etapas de la cadena de suministro a cambio de una tarifa.

“Estos grupos extranjeros no pretenden hacerse con el control de territorio. En cambio, están tratando de hacer que las líneas de suministro sean más eficientes. Su presencia contribuye a incentivar el cultivo del arbusto de coca y a financiar todas las fases de suministro”, expone el informe.

Colombia ha dominado las rutas de tráfico hacia América del Norte, donde la mayor parte de la cocaína es colombiana, aunque el papel de sus puertos como punto de partida parece estar disminuyendo, y los traficantes transitan cada vez más su producto por otros países de América del Sur y América Central.

La cocaína procedente de Bolivia y Perú se transporta cada vez más por la ruta del Cono Sur a través de Paraguay y la hidrovía Paraná-Paraguay. Los grupos delictivos, a menudo procedentes de Brasil, utilizan aviones para cruzar la frontera y luego barcos por el río hasta el Atlántico.

Otro dato revelador es que el uso de servicios de paquetería y mensajería aumentó significativamente durante los cierres relacionados con la covid, debido a que durante las restricciones de los vuelos de pasajeros, los traficantes no podían confiar en ellos para transportar la droga.

En algunos países de África occidental se observó incremento del contrabando de pequeñas cantidades de cocaína a Europa y otros países a través del correo, mientras desde Costa Rica se constató tráfico hacia Asia, África y Europa con la droga oculta en mercancías como libros, imágenes religiosas y piezas de repuesto de vehículos.

Como contrapartida del incremento en la producción y el consumo, el informe muestra que las intercepciones de envíos de cocaína por las fuerzas del orden en todo el mundo también han aumentado considerablemente, y las incautaciones alcanzaron un récord de casi 2000 toneladas en 2021.

A-E/HM

 

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