Mapuches chilenos, heridos por rechazo a una constitución plurinacional

La dirigente mapuche Maria Hueichaqeo ante la ruca (vivienda circular mapuche) instalada en el campus Antu Mapu, que sirve de sede al trabajo de la Asociación Indígena Mapuche Tain Adkimn, destinada a sensibilizar a la sociedad chilena de la realidad sobre los pueblos indígenas y como el Estado chileno los ha maltratado hasta ahora. Foto: Orlando Milesi / IPS

SANTIAGO – Dirigentes mapuches están golpeados por lo que sienten como una derrota colectiva: el rechazo en un plebiscito en septiembre de una constitución plurinacional e intercultural propuesta a Chile por una inédita Asamblea Constituyente paritaria y con representación indígena.

“Quedamos todos en el suelo, algunos dirigentes lloraron. Nunca se nos pasó por la mente esta derrota porque pensábamos que esto iba a cambiar”, comentó a IPS Nelly Hueichan, presidenta  de la mapuche Comunidad Trepeiñ, un colectivo de mujeres en el municipio Lo Hermida, al sur de Santiago.

“Para nuestro pueblo la solución nunca ha sido fácil…. no es primera vez que somos derrotados”, agregó la lideresa de 64 años.

“Era un tremendo desafío y oportunidad de cambiar esta sociedad que nos ha discriminado tanto. Ahora tenemos que ponernos de pie y retomar la lucha. Seguimos organizándonos y preparándonos”, subrayó.

Hueichan, de 64 años, llegó cuando tenía 17 a Santiago desde San Juan de la Costa, en la provincia de Osorno, a 930 kilómetros al sur. Su primer trabajo fue el de trabajadora de hogar.

En el plebiscito del 4 de septiembre participaron más de 13 de los 19,5 millones de chilenos. La opción Rechazo obtuvo 61,86 % de los votos (7 882 238) mientras la alternativa Apruebo logró 38,14 % (4 859 039).

Se rechazó una propuesta aprobada por más de dos tercios de los 154 constituyentes electos que buscaba convertir a Chile en un Estado plurinacional e intercultural.

“El primer paso para recuperar la dignidad de este territorio es que la chilenidad profunda asuma su identidad, asuma que proviene de pueblos nativos y que todas las culturas son importantes”: Elicura Chihuailaf.

Según el último censo, 1,8 millones de chilenos pertenecen a un pueblo nativo. El mayoritario es el mapuche (80 %) asentado originariamente en  el sur del país, pero con su mitad migrante, en especial en Santiago. Le siguen los aymaras (7,1 %) y los diaguitas (4 %) y en menor medida los pueblos atacameño, quechua, rapa nui, colla, chango, kawésqar y yagán.

La constitución rechazada contenía “los sueños de quienes no estuvieron ni han estado en el poder, propuso un  camino nuevo para los chilenos que la ciudadanía no quiso caminar”, resumió la mapuche Elisa Loncón, quien presidió el primer periodo de la Asamblea Constituyente.

El mapuche Salvador Millaleo, profesor en la Facultad de derecho de la Universidad de Chile, dijo a IPS que “sin duda los pueblos originarios son los más perjudicados y dañados porque la propuesta que se rechazó tenía el más completo marco de derechos que se  haya propuesto”.

La campaña del rechazo subrayó que se daría un exceso de derechos a los indígenas convirtiéndolos en privilegiados por sobre el resto de los chilenos. Se explotó así el sentimiento racista anidado en la sociedad de este alargado país sudamericano.

La Comunidad Trepeiñ, que preside Nelly Hueichan, reúne a 35 socias mapuches que viven en el municipio de Lo Hermida, principalmente mujeres con historias similares de discriminación laboral y social. Sus actividades y reuniones las efectúan en una ruca (vivienda mapuche) que también facilitan a los vecinos para actos de beneficio social. Foto: Orlando Milesi / IPS

Racismo y represión

Ese racismo se nutrió de las políticas represivas aplicadas contra los indígenas por parte de sucesivos gobiernos, especialmente durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Entonces se declaró inexistente el conflicto de propiedad de las tierras, que pasaron a manos de privados, especialmente empresas forestales exportadoras. Además, se juzgó y condenó a mapuches como terroristas, cuando ejercieron acciones en demanda de sus tierras.

Dirigentes indígenas reclaman reparación por la violación de derechos humanos del pueblo mapuche durante las acciones represivas y plantean que se dé prioridad al de las tierras usurpadas.

“Si no somos nosotros, van a ser nuestros hijos y si no son nuestros hijos van a ser nuestros nietos, pero este discurso se va a mantener mientras el Estado chileno no escuche a los pueblos y no reivindique lo que corresponde reivindicar”: María Hueichaqueo.

La mala gestión del tema mapuche se traduce en que las regiones del sur donde viven son las más pobres de Chile, con empleos precarios y alta desocupación, además de elevadas deficiencias en educación, infraestructuras y salud.

“Se ha generado un clima bastante transversal en las elites políticas que están en contra o no priorizan los derechos de los pueblos indígenas”, dijo Millaleo.

Ese ambiente contrasta con el prevaleciente en 2019 durante el estallido social, durante el gobierno del derechista Sebastián Piñera (2018-2022), cuando en las multitudinarias manifestaciones se enarbolaban banderas mapuches en protesta por su situación.

“Entonces todos estábamos muy contentos, pero los líderes tuvieron poca conciencia que había que asegurar esto, tomar estrategias, buscar apoyo en el mundo indígena, en las organizaciones y mantener a los territorios como unidades informadas¨, reflexionó Millaleo.

El triunfo del Rechazo fue la otra cara de la mayoritaria elección de constituyentes independientes, en mayo del 2021, que culminó con la instalación dos meses después de una asamblea presidida por Loncón.

El Centro Ceremonial de Pueblos Indígenas, ubicado en la avenida José Arrieta del municipio de Peñalolén, fue inaugurado en mayo del 2022. En 4,2 hectáreas reúne expresiones de las culturas mapuche, aymara y rapa nui presentes en el municipio. En el recinto se promocionan las tradiciones y costumbres de estos tres pueblos originarios. Foto: Orlando Milesi / IPS

La falsa amenaza

María Hueichaqueo preside una de las 130 organizaciones mapuches de Santiago: la Asociación Indígena Mapuche Tain Adkimn en la popular comuna (municipio) de La Pintana con 16 % de población indígena.

Coincide que la derecha convenció a los electores de la falsedad de que los indígenas se adueñarían del territorio chileno con la propuesta constitucional.

“En ningún lugar del mundo los pueblos indígenas se han adueñado de lo que fue ancestralmente nuestro.  Ha habido formas, tratados o acuerdos que han generado que estos conflictos territoriales se puedan solucionar”, aseveró.

Hueichaqueo, de 57 años, llegó a Santiago desde Chol Chol, un municipio de la región de la Araucanía, a 700 kilómetros al sur de la capital.

“Nací en una ruca (vivienda tradicional mapuche) y a los siete meses me vine con mi madre. Mi padre es un cacique y vive en la Comunidad lonko José Poulef, en Chol Chol”, relató a IPS en el campus Antu Mapu  (Tierra del sol). Este campus es el mayor de la Universidad de Chile y en él funcionan la Facultad de Agronomía y Veterinaria de ese centro.

Según Hueichaqueo, “lo que está pasando es que los poderes fácticos no quieren perder el poder. Sienten que si los pueblos indígenas tienen derechos el poder a ellos se les va a venir abajo”.

La dirigente reconoce que “no fuimos capaces de hacer un análisis mucho más profundo de la realidad que estábamos viviendo para ver el perfil de quienes debían ser nuestros representantes en la Asamblea Constituyente”.

María Hueichaqueo rodeada de figuras representativas del hombre y de la mujer en el campus universitario Antu Mapu (tierra del sol, en mapuche), en Santiago. Allí reciben a los estudiantes que asisten a un curso electivo para conocer el mapudungun (lengua mapuche o araucana) y la inclusión indígena en la historia de Chile. Foto: Orlando Milesi / IPS

Errores indígenas

“Lamentablemente no todos los hermanos de los pueblos originarios se manejaron en la Asamblea. Algunos fueron muy extremos cuando la realidad del país era otra. Estamos conscientes de la reivindicación territorial y las violaciones a los derechos humanos. Pero eso es por el Estado y hablábamos de nueva Constitución, de todos juntos en los mismos  territorios”, detalló.

Según Hueichaqueo, los constituyentes indígenas se alejaron de las organizaciones y puso como ejemplo que algunos fueron electos con alta votación y luego, en sus propios territorios, esos votos fueron para el rechazo.

Millaleo considera que otro error de los representantes indígenas fue “no atreverse a pedir a los grupos radicalizados que no apoyaban el proceso constituyente que bajaran las armas y al mismo tiempo diferenciarse de ellos con claridad”.

Hueichaqueo contó que ahora los mapuches “estamos en estado de reflexión. Pero no con los brazos caídos, porque los pueblos indígenas tenemos más de 500 años de movimiento, reivindicación y discurso y no por una Constituyente que fracasa nos van a parar”.

“Si no somos nosotros, van a ser nuestros hijos y si no son nuestros hijos van a ser nuestros nietos pero este discurso se va a mantener mientras el Estado chileno no escuche a los pueblos y no reivindique lo que corresponde reivindicar”, sostuvo.

Nuevo intento constitucional

Hueichaqueo se declaró “pesimista respecto de cuánto se puede avanzar en una nueva Constitución que se quiere redactar porque ni el Estado, ni el gobierno, ni la clase política están entregando las garantías democráticas, participativas y de gobernanza” en este nuevo proceso.

El Congreso chileno aprobó un nuevo proceso con un Comité de 24 expertos elegido por mitades, por el Senado y la Cámara de Diputados, que elaborará un anteproyecto constitucional. Funcionará desde el 6 de marzo, el mismo día en que se instalará otra Comisión técnico administrativa de 14 peritos también designados por el Congreso.

El 7 de mayo se elegirá popularmente a 50 miembros de un Consejo Constitucional paritario, con mínima presencia indígena, que tendrá cinco meses para proponer un texto constitucional redactado a partir del anteproyecto de los expertos. El 17 de diciembre la nueva propuesta será sometida a un plebiscito.

Según Loncón, esta estrategia busca seguir excluyendo.

“Hoy pretenden escribir la nueva constitución con una elite política desacreditada, que jamás hablará el lenguaje de los pueblos porque no son los pueblos y podemos sospechar que solo buscan mantener sus sitios de poder y sus beneficios», afirmó.

“El país de la memoria” es el poema que da el título al segundo libro de Elicura Chihuailaf, publicado en 1988, y que se transformó en la expresión de la reivindicación colectiva de los mapuches por la vivencia de su pueblo. El poeta es el primer mapuche en ganar el Premio Nacional de Literatura, en 2020. Imagen: Captura de IPS

 

La mirada del poeta

Para el poeta Elicura Chihuailaf, de 50 años, el primer mapuche en obtener el Premio Nacional de Literatura, en 2020, es difícil entender la derrota “después que parecía que el Chile profundo comenzaba a asumir que también tiene herencia de los pueblos nativos”.

Hablando con IPS desde Cunco, a 736 kilómetros al sur de Santiago, dijo que aprecia ignorancia en los chilenos sobre la visión de mundo de los pueblos nativos.

“Todo lo que sucedió tuvo que ver en gran medida con los medios de comunicación, por ese grupo superficial y enajenado que son los dueños de los medios”, aseveró.

A su juicio, “la historia ha sido manejada de manera interesada por un pequeño grupo al que he denominado el Chile superficial o enajenado, que ha instalado su propia visión de la historia”.

“Pasó por alto lo que fue y sigue siendo la ocupación de un territorio, de un país, que se denominó y se sigue denominando ‘wal mapu’, la reunión de todas las tierras¨, en lengua mapuche, sostuvo.

“Cuando se habla de desarrollo, se dice que los pueblos nativos no quieren tener desarrollo, pero nuestra gente dice  nosotros queremos el desarrollo pero con la naturaleza y no contra la naturaleza”, reflexionó.

Para el galardonado poeta, “el primer paso para recuperar la dignidad de este territorio es que la chilenidad profunda asuma su identidad, asuma que proviene de pueblos nativos y que todas las culturas son importantes”.

“Que la más hermosa negritud, la más hermosa amarillentud, la hermosa blanquedad y la más hermosa morenidad no son ni más ni menos unas que otras”, concluyó.

ED: EG

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