Organización de Copa Mundial de Fútbol mete un gol al ambiente

México remodeló el legendario estadio Azteca, ahora llamado oficialmente estadio Banorte, para recibir cinco partidos del campeonato mundial de balompié. Pero la población local se ha quejado de que las obras emprendidas en la zona no atienden a sus necesidades, como dotación de agua potable y una mejor movilidad. Imagen: Emilio Godoy

MÉXICO – La construcción de un puente peatonal elevado que conecta el centro con el sur de Ciudad de México, una de las obras para la organización de la copa mundial de fútbol 2026, inició en octubre último y, a días del inicio del campeonato, no está terminada.

Cuando arrancaron los trabajos, la capital mexicana, una de las tres sedes en este país latinoamericano, carecía de plan ambiental, uno de los requisitos del plan de sostenibilidad de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (Fifa), el mandamás global del balompié.

El Mundial de fútbol se realiza en esta ocasión en las tres naciones en el norte del continente americano: Canadá, Estados Unidos y México, donde el jueves 11 se celebrará el partido inaugural, en el legendario Estadio Azteca (ahora llamado oficialmente Banorte) de la Ciudad de México.

No se trata de un caso aislado, pues esa ha sido la dinámica en Ciudad de México, cuya administración ha emprendido unas 2000 obras frente a la justa mundialista. En 2025, las autoridades capitalinas aceleraron la preparación de la urbe, de nueve millones de habitantes y 23 millones con las zonas conurbadas.

Zapopan, en la ciudad de Guadalajara, en el occidental estado de Jalisco, y Guadalupe, en la ciudad de Monterrey, en el norteño Nuevo León, las otras dos sedes aztecas, también tienen sus propios defectos, pues sus planes ambientales tienen vacíos y no están diseñados para eventos masivos, como una copa del mundo.

En los tres casos, el perfil sostenible de la organización se convirtió en una idea tardía, ya que la prioridad era el avance rápido de las labores y su conclusión antes del pitazo inicial del torneo.

La estrategia de sostenibilidad de la Fifa envuelve los pilares social, ambiental, económico y de gobernanza. Abarca las tres fases de la organización de torneos, desde la preparación, la puesta en escena y las actividades posteriores a la Copa Mundial, desde el desarrollo de la estrategia hasta la publicación del informe final sobre sostenibilidad y derechos humanos.

La Fifa exige integrar ambiente y derechos humanos en la planificación de cada ciudad sede.

La estrategia contiene prevención y mitigación de los impactos ambientales adversos, adopción de medidas para proteger el ambiente y atajar y mitigar la degradación ambiental y sus secuelas sobre los derechos humanos.

El plan estipula también acciones para grupos o poblaciones que enfrentan riesgos desproporcionados asociados con las huellas ambientales de la copa mundial, abordar posibles amenazas ambientales relacionadas con la organización del campeonato y acometer los posibles efectos ligados a modificaciones por su preparación.

El pilar ambiental cubre eficiencia energética, reducción de residuos y la planificación del transporte a nivel de ciudad anfitriona. Pero la estrategia no establece un presupuesto de carbono específico ni una estimación actualizada de emisiones para el torneo.

El factor ambiental es relevante debido a temas como la generación de basura y la escasez hídrica, común denominador en las tres urbes mexicanas, y las obras en marcha, especialmente en Ciudad de México.

En esa dirección, el autor corroboró los vacíos ambientales mediante docenas de solicitudes de información a dependencias de los tres municipios.

En relación con el mundial, las autoridades de las ciudades involucradas carecen de estimaciones de emisiones de dióxido de carbono (CO2), el gas generado por las actividades humanas responsable del recalentamiento planetario; consumo de energía; tráfico; generación de basura; consumo de agua; y viajes en transporte público.

La Oficina de la Presidencia de México, la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México, las secretarías capitalinas de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión Integral del Agua; los servicios de transporte público y las alcaldías de Coyoacán y Tlalpan ignoran esas mediciones.

La misma situación se repite en Jalisco, donde la Secretaría General de Gobierno, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, las coordinaciones generales de Servicios Municipales, Dirección de Obras Públicas, de Movilidad y Transporte y de Medio Ambiente y Estratégica de Crecimiento y Desarrollo Económico; la Comisión Estatal del Agua, el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, así como los ayuntamientos de Guadalajara y Zapopan no tienen esas proyecciones.

De la misma forma, en Nuevo León las secretarías General de Gobierno y de Medio Ambiente; el ayuntamiento de Guadalupe y su Secretaría de Movilidad y Planeación Urbana; el gobierno de Monterrey y los Servicios de Agua y Drenaje de esa ciudad carecen de los cálculos.

La exsenadora del opositor Partido de Acción Nacional y ahora delegada presidencial para el mundial, Gabriela Cuevas, dijo al autor de este reportaje que su agenda está llena y me remitió a la Procuraduría (fiscalía) Federal de Protección al Ambiente. En su intervención en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum del 4 de junio, Cuevas aseguró que México había cumplido con todos los requisitos de la Fifa.

La Jefatura de gobierno remitió a la Secretaría de Gestión Territorial, cuya área de comunicación dijo que no era asunto de su incumbencia. Fifa tampoco respondió a la consulta del autor.

El silencio no es casual, pues la prioridad gubernamental es el éxito de la liza, por sobre improvisaciones, errores e inconformidades.

Calles anegadas por lluvias intensas en el barrio de Santa Úrsula, en el sur de Ciudad de México, sede del estadio Banorte (antes Azteca), que acogerá cinco juegos de la copa mundial de futbol que arranca este jueves 11 de junio. Imagen: Emilio Godoy

Cosmética urbana

Fuentes consultadas dudan de las credenciales ecológicas de las obras y de su necesidad, y denuncian falta de consulta en algunos casos.

Para Rubén Ramírez, autoridad tradicional del pueblo originario de Santa Úrsula, donde se yergue el estadio, las obras no resuelven los problemas acuciantes de la zona, como la disponibilidad de agua, la movilidad y el aumento de las construcciones.

“De los dos mundiales que ha habido, han obtenido millones y el pueblo está abandonado”, lamenta, en alusión a los campeonatos de 1970 y 1986 que hospedó México y en los que el entonces estadio Azteca (ahora Banorte) jugó un rol preponderante.

El marco legal de Ciudad de México que las autoridades deben consultar a los pueblos originarios y tradicionales sobre las obras a ejecutar en sus territorios, lo que no ha sucedido con los preparativos para el mundial.

En ese sentido, los habitantes de la zona denuncian falta de información suficiente y atención a sus demandas.

Entre carencias hídricas, de espacios verdes y de movilidad, el barrio de Santa Úrsula ha convivido con el estadio desde hace medio siglo. Pero la actual copa mundial no tiene parangón. Sus calles estrechas se preparan para recibir a miles de personas y docenas de unidades de transporte público, en la llamada “Última milla”, para acceder al escenario deportivo.

Alejandro Cerezo, quien habita en la zona de influencia del modernizado estadio, considera las obras “de relumbrón”, sin mayor beneficio ambiental.

“No construyeron infraestructura. El derecho a la movilidad está restringido por el cierre de calles. Es su plan, ellos (el gobierno) lo ejecutan y para lo demás no hay consulta”, dice el también defensor de derechos humanos.

En abril, con docenas de obras ya en marcha, la alcaldesa de Ciudad de México, Clara Brugada, presentó la iniciativa “Mundial verde: con juego limpio, el planeta gana”, que consiste en el desarrollo y promoción de 10 ejes relacionados con reciclaje, aire limpio y comida sostenible.

Además, en marzo la funcionaria dio a conocer la Agenda de Derechos Humanos de la Ciudad de México rumbo al Mundial, que consiste en más de 100 acciones agrupadas en seis ejes a fin de garantizar el derecho a la participación, la movilidad, no discriminación, diversidad, transparencia, cultura y buen gobierno.

Uno de sus ejes se denomina “Cancha verde” y consiste en el apoyo a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales con énfasis en la promoción de la economía circular para fomentar el reciclaje y evitar la generación de residuos.

El gobierno capitalino ha coloreado de morado la urbe, en alusión a su presunta inclinación feminista, y ha dibujado ajolotes en cada esquina. La especie, endémica de Ciudad de México, está en peligro de extinción. Para la gestión Brugada, las múltiples imágenes del ajolote alcanzan para el reverdecimiento del campeonato.

En realidad, el auténtico color es el gris, por la cantidad de concreto que el gobierno capitalino ha vertido a lo largo de la urbe. Como si bastara meter las palabras verde o ambiental en todos los mensajes, para que mágicamente el campeonato asumiera un tono que en realidad no luce.

La capital mexicana, Guadalupe y Zapopan, que esperan recibir más de cinco millones de visitantes, se han enfocado en proyectos en los alrededores de los estadios y en la movilidad para llegar a esas zonas: vialidades y transporte público.

El gobierno de Ciudad de México se ha concentrado en trabajos hidráulicos, captación de agua de lluvia, alumbrado, movilidad peatonal y rehabilitación de avenidas en los alrededores de la cancha, que acogerá cinco encuentros. Entre las obras mayores figuran la remodelación del aeropuerto internacional y de una línea del sistema de transporte público Metro.

En las tres ciudades, la población respira aire contaminado, enfrenta problemas de acceso a agua y generación masiva de basura.

Propaganda gubernamental de la copa mundial de futbol en el sur de Ciudad de México. El gobierno capitalino ha teñido de morado y tapizado el espacio público con imágenes del ajolote, una especie endémica en peligro de extinción. Pero las credenciales ecológicas de los preparativos de la justa deportiva no se ven por ningún sitio. Imagen: Emilio Godoy

Insuficientes

Guadalupe, la sede restante de la copa en Nuevo León, en las afueras de Monterrey, y donde se sitúa el estadio BBVA que hospedará cuatro encuentros, carece de un plan específico para megaeventos que integre obligaciones ambientales y de derechos humanos de gran escala y de un enfoque centrado en equidad, justicia ambiental y protección social vinculados a impactos de infraestructura o afluencia de público.

Adolece también de metas cuantificables para emisiones, energía renovable y reducción de huella de carbono durante eventos.

El municipio, que tiene 635 718 habitantes –el área metropolitana de Monterrey cuenta 5,32 millones–, tiene un reglamento para fuentes fijas de emisiones. Su artículo 129 establece lineamientos ambientales específicos para centros de acopio y canchas deportivas.

Cuenta también con un marco legal para gestión de residuos, protección de ecosistemas, educación ambiental y participación pública.

El Programa Guadalupe, anunciado en 2025, incluye acciones de limpieza, pavimentación, reforestación, mejora de jardines y plazas, así como campañas de cultura vial.

En mayo, el gobierno municipal anunció la elaboración de un plan de movilidad, a un mes del comienzo de los juegos.

Sin embargo, organizaciones de la sociedad civil denunciaron en febrero mala planeación de obras de transporte público.

En Zapopan, que hospeda al estadio Akron que acogerá cuatro partidos y vecino a Guadalajara, su Programa Municipal para la Acción ante el Cambio Climático carece de un enfoque de justicia ambiental, un vínculo entre derechos humanos y el ambiente, y una evaluación de los impactos acumulativos derivados del torneo. Además, no está diseñado para eventos internacionales de gran escala como el Mundial.

Además, su prohibición de plásticos de un solo uso y unicel en comercios es un avance directo hacia la sostenibilidad del torneo.

A una solicitud de información, el ayuntamiento respondió que elaboraba el cálculo de emisiones de GEI y la generación de residuos.

En el transcurso de este año, organizaciones de derechos humanos han contabilizado al menos 15 protestas por temas de movilidad en Guadalajara, cuya zona metropolitana suma 5,32 millones de habitantes mientras Zapopan tiene 1,58 millones.

“Hay impactos por el cierre de los espacios públicos, no solo por la construcción. No sabemos el impacto ambiental de las obras”, dijo Denise Montiel, directora del no gubernamental Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo de Guadalajara.

La construcción de una línea de autobuses eléctricos públicos, cuya idea original era un tendido de metro, inició en 2025 sin permisos municipales. El tramo conecta el aeropuerto de Guadalajara con la zona metropolitana, con una parada en el estadio.

¿Agua para quién?

Uno de los temas críticos en las tres sedes es el abastecimiento de agua.

Seis organizaciones no gubernamentales advierten que su consumo podría crecer entre 40 % y 60 % durante el Mundial en las tres metrópolis.

En Ciudad de México, donde uno de cada cuatro hogares no recibe líquido todos los días y cerca de cuatro de cada 10 litros se pierden en fugas, 15 000 personas adicionales podrían requerir cerca de 2250 m³ de agua al día.

Guadalajara enfrenta una situación similar, pues de los cuatro acuíferos que proveen de recurso a la ciudad, tres sufren déficit porquee la extracción supera a la recarga. Se estima que 18 000 personas adicionales podrían requerir cerca de 2700 m³ de agua al día.

En tanto, Monterrey padece una situación similar, pues los cuatro acuíferos que abastecen de agua están en números rojos y la ciudad registra un déficit permanente de 2,1 m3 en la oferta de agua respecto a la demanda. Se estima que 15 000 personas adicionales podrían demandar cerca de 2250 m³ de agua al día.

La copa sucia

La Copa Mundial 2026 es la más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 juegos en 16 ciudades de Canadá, Estados Unidos y México, y va a ser la más contaminante de todas, según dos estudios recientes.

El torneo de 2026 generaría 7,8 millones de toneladas de CO2, el doble del nivel de 2022 –3,6 millones–, especialmente por los viajes de los aficionados (casi 88 % del total) a las 16 sedes, según un análisis de la consulta especializada en tecnología climática Greenly, con sede en París. Los siguientes rubros son el alojamiento y la modernización de los estadios.

Mientras, Científicos por la Responsabilidad Global, con sede en Londres, y el no gubernamental Fondo para la Defensa del Ambiente sitúan la huella del campeonato en nueve millones de toneladas.

La Fifa se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones contaminantes para 2030 y a alcanzar cero emisiones de carbono para 2040, pero ese compromiso es a nivel de la organización y no de los torneos particulares. Sin embargo, hay pocas pruebas de su progreso, como muestran las plataformas de evaluación de emisiones netas cero. Es probable que Fifa vuelva a comprar compensaciones (offsets), como ocurrió con el mundial de Qatar en 2022.

En 2023, la Comisión Suiza de Equidad, el organismo auto-regulatorio de la industria de la publicidad y las comunicaciones, encontró infundada la promoción de Fifa del mundial de 2022 como el primer torneo completamente neutro en carbono. La Fifa tiene su sede en la ciudad suiza de Basilea.

Incluso antes de que comience a rodar, la Fifa y las tres ciudades mexicanas ya mancharon la pelota, como se le llama al balón en México.

RV: G

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