LONDRES – La riqueza de 41 milmillonarios del sector energético de los países del Grupo de los Siete (G7) aumentó de manera conjunta en 23 500 millones de dólares desde que comenzó la “guerra ilícita” de Estados Unidos e Israel contra Irán, expuso este lunes 15 un informe de la coalición de lucha contra la pobreza Oxfam.
“Esto equivale a más de 1000 dólares en el tiempo que se tarda en parpadear, 300 millones de dólares al día”, comento el reporte divulgado mientras se inicia en Evian (Francia) una nueva cumbre del G7, que integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.
Señala Oxfam que el aumento de los precios de la energía y los alimentos tiene consecuencias devastadoras para los hogares de todo el mundo, particularmente en los países de ingresos bajos y medios que ya sufren los efectos de años de turbulencias económicas, crisis de deuda y choques climáticos.
Al mismo tiempo, se prevé que los beneficios de seis de las principales grandes empresas de petróleo y gas se disparen en 80 % (68 000 millones de dólares) este año, con respecto a las proyecciones antes a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero en la región del golfo Pérsico.
“Van camino de alcanzar los 152 000 millones de dólares en 2026, lo que equivale a 416 millones de dólares al día”, señala el reporte.
Esos beneficios extraordinarios “caídos del cielo” se están dando también en otros sectores: se espera que tres de las mayores corporaciones de fertilizantes del mundo vean crecer sus ganancias en 23 % (928 millones de dólares) en comparación con las estimaciones de antes de la guerra.
De manera general, se prevé que los beneficios conjuntos de algunas de las mayores corporaciones con matriz en los países del G7 superen las proyecciones previas a la guerra en 413 millones de dólares en promedio.
“Los conflictos devastan países y cuestan innumerables vidas, pero para algunos resultan extraordinariamente lucrativos”, afirmó el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.
Sostuvo que “este es un sistema salvaje que redistribuye la riqueza hacia arriba: de los trabajadores a los accionistas, de los más pobres a los más ricos, de quienes tienen menos poder a quienes ya tienen demasiado”.
“Mientras muchos hogares tienen que saltarse alguna comida y los gobiernos recortan la ayuda humanitaria vital, asistimos a una grotesca bonanza para los milmillonarios”, abundó.
Oxfam expone que a nivel global los milmillonarios han acumulado de forma conjunta 9,8 billones (millones de millones) de dólares durante las crisis vividas desde 2020.
La actual crisis, la quinta desde entonces, “se está afrontando con parálisis y retroceso político”, a diferencia de la acción internacional coordinada que se vio después de la pandemia de covid-19 y de la invasión rusa de Ucrania.
Durante esas crisis los gobiernos suspendieron temporalmente los pagos del servicio de la deuda y el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgó préstamos de emergencia.
Oxfam sostiene que los líderes del G7 “están haciendo menos que nunca” para ayudar a los países más pobres.
De manera particular, advierte que los líderes del «G6» (los siete menos Estados Unidos) “deben dejar de utilizar como una excusa para su propia inacción las acciones destructivas de la administración estadounidense en la economía mundial y su papel en avivar el conflicto”.
El G6 cuenta con una enorme influencia financiera y diplomática, pero ha optado por no ejercerla, señaló el reporte.
Recordó que entre 2024 y 2025, el G7 encabezó la mayor reducción de la ayuda oficial al desarrollo de su historia, recortando la ayuda a los países más pobres del mundo en 48 000 millones de dólares.
Eso equivale a lo que ha crecido la riqueza conjunta de los milmillonarios del G7 en tan solo nueve días durante ese mismo período, en promedio, aseveró.
Oxfam insiste en que “el costo humano de la inacción del G7 es catastrófico”, y asegura que, según su contabilidad “desde la última vez que Francia presidió el G7 (en 2019, en Biarritz), 44 personas han caído en situación de emergencia humanitaria cada minuto.
Afirma que “la evitable crisis del ébola en la República Democrática del Congo o el genocidio en curso en Gaza -ejemplo más extremo y devastador de la inacción del G7, donde ni un solo país del grupo ha impuesto un embargo de armas a Israel, son ejemplos de cómo el multilateralismo está siendo destruido de forma activa”.
Behar dijo que “con tal de garantizar la asistencia del presidente (de Estados Unidos, Donald) Trump a esta cumbre, el presidente (de Francia, Emmanuel) Macron aceptó excluir de la agenda discusiones sobre el colapso climático, la creciente desigualdad y la necesidad de respuestas coordinadas ante las crisis globales superpuestas”.
“Incluso palabras como «género» o «clima» han sido completamente eliminadas para complacer a Washington. En lugar de defender un modelo de gobernanza colectiva, Macron y sus homólogos están facilitando su destrucción. Esto tendrá consecuencias que se medirán en vidas humanas”, destacó Behar.
Insistió en que “el G6 no puede alegar que no tiene poder suficiente. Pueden acordar la cancelación de deuda. Pueden gravar los beneficios extraordinarios y la riqueza extrema. Pueden abogar por una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro. Pueden proporcionar ayuda a los países más pobres”.
Por todo ello, Oxfam hizo un llamado a los líderes del G7 -y al G6 de manera independiente si es necesario- a implementar de inmediato un plan de respuesta de cuatro puntos “para proteger de los efectos de la crisis a la gente corriente”.
Ellos son gravar los beneficios extraordinarios de las grandes corporaciones y a los súper ricos para reducir la desigualdad, suspender y cancelar deuda (como se hizo durante la covid), aument5ar la ayuda al desarrollo y aumentar la liquidez para inyectar finanzas a economías en dificultades sin aumentar la carga de su deuda.
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