SUDÁN-SUDÁN DEL SUR: La emergencia olvidada en Nilo Azul

Hamid Yussef Bashir debió caminar durante 17 días con su esposa y sus cinco hijos para llegar a un campamento de refugiados en Sudán del Sur.

Decenas de mujeres, niños y niñas cavan en un antiguo pozo buscando agua para beber. Crédito: Jarred Ferrie/IPS
Decenas de mujeres, niños y niñas cavan en un antiguo pozo buscando agua para beber. Crédito: Jarred Ferrie/IPS
Aquí, en Jamam, se unió a otras 37.000 personas que también huyeron de la guerra que azota el sudoriental estado sudanés de Nilo Azul.

Las condiciones en el campamento no son las que esperaba, afirmó. Hay escasez de agua limpia, y su familia tendrá que mudar su tienda de campaña antes de que lleguen las lluvias e inunden el lugar. De todas formas, se siente afortunado de haber sobrevivido al duro viaje.

"Pasamos hambre en el camino, y otras personas murieron de inanición", dijo Bashir. "Y con las lluvias, muchas personas fallecieron de neumonía".

Mientras la visita del actor estadounidense George Clooney al meridional estado sudanés de Kordofán del Sur sigue ocupando titulares en todo el mundo, agencias de ayuda se esfuerzan por responder al conflicto en Nilo Azul, que envió cuatro veces más de refugiados a Sudán del Sur.
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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que hay unos 82.500 refugiados procedentes de Nilo Azul en el nororiental estado sursudanés de Alto Nilo, y unos 20.000 se encuentran en Kordofán del Sur y en el norteño estado de Unidad.

La ONU y Estados Unidos advirtieron que cientos de miles más podrían huir cuando se acabe la comida en el sur de Sudán, donde el gobierno lucha contra grupos insurgentes.

Activistas acusan a Jartum de realizar bombardeos aéreos contra civiles. La semana pasada, Gran Bretaña y Estados Unidos exigieron a Sudán que dejara de realizar estos ataques, e instó al gobierno de Sudán del Sur a que cesara de proveer apoyo militar a los insurgentes.

El rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N) luchó contra Jartum en una guerra civil de dos décadas que terminó con la independencia de Sudán del Sur el 9 de julio del año pasado.

El movimiento luego se dividió, y los políticos en Yuba aseguran que no mantienen vínculos con los insurgentes.

Andrew Omale, coordinador de emergencias de la organización Oxfam Internacional, dijo que llegarán más refugiados cuando los alimentos se agoten en Nilo Azul, ubicado al sudeste de Jartum, en la frontera con Etiopía.

"Debo decir que es muy lamentable que esta emergencia sea olvidada", dijo a periodistas el 22 de este mes durante una visita al campamento. "Llamamos a la comunidad internacional a que apoye a los refugiados que se encuentran aquí", indicó.

Agencias de ayuda se apresuran a mejorar el campamento antes de que comience la temporada de lluvias en las próximas semanas.

Oxfam Internacional instó a los donantes a que provean fondos ahora, pues prevé que se necesitarán tres veces más de alimentos y de otros suministros una vez que se desaten las precipitaciones, que dificultarán el acceso a las carreteras y lo impedirán por completo a algunas áreas.

Las lluvias también inundarán el área donde acampan la mayoría de los refugiados, por lo cual estos deberán ser trasladados a lugares más altos.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó en una declaración difundida por correo electrónico el 14 de este mes que "una pequeña ventana de oportunidad permanecía abierta antes de que la temporada de lluvias dificulte la urgente provisión de asistencia humanitaria".

Clooney visitó el campamento de Yida en el estado de Unidad, y cruzó la frontera hacia Kordofán del Sur, donde habló con víctimas del conflicto.

Desde entonces realizó entrevistas para diversos medios de Estados Unidos, se reunió con el propio presidente Barack Obama y testificó ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de su país.

Pero el conflicto en Nilo Azul recibe mucho menos atención. "Es muy difícil acceder a esta área, y probablemente es por eso que la comunidad internacional no le presta atención", dijo Omale.

Entisar Abas el-Mak llegó hace dos meses al campamento. "Desde que llegué aquí, mi hijo sufre diarrea y vomitó cuatro veces", dijo, mientras esperaba en la puerta de una clínica de MSF.

Kirrily de Polnay, médico de MSF, señaló que se registraban casos severos de deshidratación y de diarrea en el campamento debido a la falta de agua limpia, y que el pésimo saneamiento provocaba diversas infecciones de piel y ojos.

En tanto, Hy Shelow, representante adjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, explicó que el agua subterránea se encontraba a un nivel tan profundo que las máquinas perforadoras disponibles en Alto Nilo no lograban alcanzarla.

Informó que la ONU instalaría plataformas capaces de hacer perforaciones de hasta 150 metros.

Por su parte, Oxfam Internacional anunció que transportaba 160.000 litros de agua diarios desde tres pozos hasta puntos de distribución para los refugiados, que reciben uno seis litros diarios por persona, lo básico para sobrevivir.

Pero algunos refugiados como Macda Doka Waka dijeron que el agua se había acabado en algunos puntos de distribución. Ella y otra decena de mujeres con sus hijos cavan un viejo pozo seco tratando de encontrar agua.

"Hay muchas personas peleándose en el punto de distribución agua, y nosotras terminamos aquí, pues no queremos pelear".

Waka huyó de Nilo Azul hace dos meses, abandonando a su esposo, quien lucha en el SPLM-N.

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