PALESTINA-ISRAEL: Huelga por un convenio laboral histórico

Una decena de trabajadores palestinos escapan del calor abrasador a la sombra de una tienda de campaña que instalaron a las afueras de esta ciudad. Esperan con ansias la firma de lo que sería el primer convenio colectivo con empleadores israelíes.

La cantera donde los trabajadores palestinos están en huelga Crédito: Marie Britt/IPS
La cantera donde los trabajadores palestinos están en huelga Crédito: Marie Britt/IPS
"Todos los trabajadores dijimos que iríamos a una huelga, así que no vamos a retroceder. Concluyamos el acuerdo, firmemos todo y alcancemos nuestros derechos. Después, volveremos. Todos los días estamos sentados aquí", dijo Niaz Qadadeh, capataz de una cantera en huelga desde el 16 de junio.

Propiedad de la compañía israelí Salit Mishor Adumim, el lugar da trabajo a más de 40 palestinos, todos con documentos de residencia de Jerusalén o de Cisjordania. Los empleados extraen gravilla para fabricar asfalto.

Hartos de las malas condiciones laborales y la falta de derechos básicos, los trabajadores comenzaron a negociar un convenio colectivo a fines de 2009. Realizaron varias huelgas cortas para presionar a los gerentes a que se sentaran a la mesa de negociaciones. La actual huelga es un esfuerzo para hacer que la compañía firme un convenio redactado en esas negociaciones.

Según Qadadeh, quien ha trabajado en la cantera durante 17 años, el paro tiene el objetivo de asegurar que los empleados reciban pensiones de retiro, sus recibos de sueldo, salarios justos y más seguras condiciones de trabajo, entre otras cosas.
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"Hay personas que han trabajado aquí durante 23, 24 años. Cuando se retiren se irán sin nada. ¿Cómo puede ser? Dígame cómo", dijo Qadadeh.

"El ambiente es muy malo: hay polvo, arena y demasiado calor en la zona. Un hombre fue electrocutado. Es un trabajo peligroso, nada fácil", agregó.

Ubicada en la zona industrial de Mishor Adumin, en jurisdicción de la colonia judía de Ma’ale Adumim, justo al este de Jerusalén, la cantera fue construida en 1983 y se encuentra en el área C de Cisjordania, bajo pleno control civil y militar israelí.

Según la Oficina Palestina de Estadísticas, más de 14 por ciento de los cisjordanos trabajaron en colonias judías en 2010. Ese mismo año, el salario promedio para estos era el doble de los que no trabajaban en asentamientos israelíes.

Si es firmado, el convenio colectivo en la cantera Salit será el primero en su clase entre trabajadores palestinos y una compañía israelí, estableciendo un importante precedente para Cisjordania.

"Es algo importante para los palestinos", explicó Erez Wagner, coordinador en Jerusalén del Centro de Asesoramiento a los Trabajadores, organización laboral israelí que promueve la sindicalización y que ha estado activamente involucrada en la negociación del convenio.

"En Mishor Adumim hay muchas plantas en las que los trabajadores palestinos no ganan el salario mínimo. Si ven que se logra un convenio colectivo aquí, pelearán ellos por lo mismo. Marcará una diferencia para los palestinos", auguró.

Aunque el convenio ya fue redactado y en principio aceptado por ambas partes, los capataces han postergado continuamente su firma.

"No quieren firmar el convenio porque no desean llegar a un acuerdo con los palestinos. Nos dijeron que hablarían con nosotros en un mes, pero mientras tanto quieren que los empleados vuelvan a trabajar sin ningún acuerdo, sin nada concreto", dijo Wagner a IPS.

"Los trabajadores desean todos sus derechos y lucharán por ellos. No quieren seguir más en esta situación", añadió.

Niaz Qadadeh, uno de los trabajadores en huelga, reconoció que él y sus compañeros tenían dificultades para mantener a sus familias, sobre todo en el mes sagrado musulmán de Ramadán, mientras se avecinan la festividad de Eid y el nuevo año escolar.

No obstante, aseguró que continuarían con la huelga hasta que el convenio sea firmado y sean asegurados todos sus derechos.

"Nos gustaría sentarnos juntos (con los gerentes) para firmar el convenio y terminar con el problema. Es muy difícil porque todos reciben un sueldo mensual. Vivimos al mes. Lo que ganamos, lo gastamos. No es una vida fácil aquí, y todo es muy caro", dijo a IPS Qadadeh, padre de cuatro hijos.

"No es fácil. Pero cuando lucho por mis derechos, debo ser fuerte",

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