Desarme nuclear todavía lejos

Los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos y de Rusia por apurar el paso hacia la abolición de armas nucleares estratégicas tropiezan con varios obstáculos e instalan la duda sobre la viabilidad de lograr un mundo sin armas atómicas en un futuro cercano.

El principal argumento es que las medidas adoptadas por ambos países son insuficientes para lograr cumplir los objetivos del primer tratado de reducción de armas estratégicas, suscrito en 1991.

"Rusia asigna una utilidad militar significativa a su arsenal nuclear, lo que hace que su interés en el desarme sea mucho menor que el de Estados Unidos", dijo a IPS por correo electrónico Ben Rhode, investigador especializado en no proliferación del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, de Londres.

"Este país mantiene varios miles de armas nucleares tácticas en el oeste de Rusia como contrapeso a la superioridad militar convencional de la OTAN" (Organización del Tratado del Atlántico Norte), apuntó Rhode.

Autoridades de Occidente "dijeron que habrá que incluir esas armas en futuras conversaciones sobre el control de los arsenales, pero no sé cuánto entusiasmo tendrá Rusia al respecto", indicó.
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"Un mundo sin armas nucleares implica una mayor superioridad militar de Estados Unidos y que Rusia pierda una de las pocas formas de defender su papel de superpotencia", explicó.

El primer Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Start, por sus siglas en inglés) expiró en diciembre de 2009. El nuevo fue suscrito el 8 de abril de este año por el presidente de Rusia, Dimitri Medvédev, y el de Estados Unidos, Barack Obama, en Praga. La primera ronda de negociaciones se realizó en Moscú del 18 al 20 de mayo.

El nuevo Start permitió que Rusia limitara la fuerza nuclear de Estados Unidos, a expensas de sus envejecidos vectores de lanzamiento y del máximo inalcanzable de ojivas.

Cada país puede tener hasta 1.500 ojivas estratégicas en 700 vectores de lanzamiento.

"Para preservar los logros, ambas partes se abocaron a actualizar las disposiciones clave del tratado, lo que podrá tener consecuencias positivas para el mundo", dijo a IPS el investigador Robert Orttung, del Instituto Jefferson, de Washington.

Es difícil para Estados Unidos y Rusia trabajar juntos por los diferentes valores fundamentales que subyacen a cada régimen, independientemente de los acuerdos alcanzados.

"Rusia tiene un gobierno cada vez más autoritario, basado sobre una retórica oficial contra Estados Unidos para sostener su legitimidad", explicó Orttung.

Pero con Obama, "Estados Unidos demuestra que es posible hacer cambios mediante un proceso político pacífico. Los gobernantes rusos no quieren escuchar ese tipo de mensaje ni transmitirlo a la población", añadió.

"Rusia puede llegar a aceptar el llamado del presidente Obama de negociar otro tratado tras la aprobación del nuevo Start, que cubra armas estratégicas, tácticas y no desplegadas", dijeron Tom Collina y Greg Thielmann, de la Asociación para el Control de Armas, con sede en Washington, en entrevista con IPS.

"El mayor desafío será la renuencia de Rusia a renunciar a sus armas tácticas, pues no quiere reducir más su arsenal nuclear. También buscará limitar la capacidad de defensa con misiles de Estados Unidos, que Washington no querrá aceptar", explicaron.

Pero para avanzar realmente hacia la abolición de armas nucleares es fundamental atender cuestiones complicadas como las ojivas nucleares tácticas no desplegadas. El principal obstáculo al respecto es la dificultad que existe para verificar los límites en esas categorías.

Rusia no pretende usar las cientos de ojivas nucleares de los misiles tierra aire. Además, muchas de sus armas nucleares de corto alcance no tienen sentido después de la Guerra Fría.

Cuando este país reconozca que su arsenal atómico táctico es una gran responsabilidad en un mundo donde la mayor amenaza es el terrorismo nuclear, podrá adoptar iniciativas unilaterales y proponer límites mutuos al control de armas.

La semana pasada, el presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev, instó a todos los países a adoptar una declaración integral para un mundo libre de armas nucleares.

"Debe reflejar la determinación de todas las naciones a avanzar paso a paso hacia los ideales de un mundo libre de armas nucleares", indicó en un mensaje dirigido a los participantes de una conferencia con motivo del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, celebrado el 29 de agosto.

Hay razones para creer que una reducción significativa, por no mencionar la abolición, de los arsenales nucleares de Rusia y Estados Unidos, no será un ejemplo positivo para otros países, sostuvo el analista político de la agencia rusa de información RIA Novosti, Pavel Andreyev.

La idea de un mundo sin armas atómicas dada la actual inestabilidad en materia de seguridad no tiene futuro.

La falta de confianza en Estados Unidos que tienen las autoridades rusas socava la idea de que Washington está listo para abandonar las armas nucleares.

Además, el desmantelamiento de las ojivas nucleares de Rusia y Estados Unidos puede ser un impulso para que los más amenazadores elementos de la comunidad internacional desarrollen sus propias capacidades atómicas, añadió Andreyev.

Rusia tiene otro motivo para no querer reducir su arsenal atómico, la demorada reforma militar, que supone recortar las fuerzas convencionales y aumentar el papel de la tecnología nuclear como elemento de disuasión.

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