Una candidatura pone en riesgo la unidad del socialismo español

La disputa por el primer lugar en la lista para las elecciones autonómicas del próximo año en la Comunidad de Madrid hace temblar la estructura del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

La repercusión que esos enfrentamientos pueden tener para el PSOE la ilustra la decisión adoptada este viernes por el secretario general del partido y presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, de aplazar la reunión prevista para este mismo día con Tomás Gómez, el líder socialista de Madrid.

Fuentes muy próximas a Zapatero señalaron a IPS que en ese encuentro el jefe partidario se proponía mediar para que Gómez renunciase a ser cabeza de lista y dejase su lugar a la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, quien goza de muy buena reputación, en especial por la forma en que llevó la lucha contra la gripe A/H1N1.

Gómez es el secretario general del POSE de Madrid desde hace tres años, tiempo durante el cual fue preparando al sector y a sí mismo para intentar desplazar al centroderechista Partido Popular (PP) del gobierno de la Comunidad, una de las 17 que integran España, pero también una de las que más influyen sobre el resto.

Desde que en 1983 se institucionalizó el gobierno de la región, los ciudadanos eligieron primero al socialista Joaquín Leguina (1983-1995) y después a Alberto Ruiz-Gallardón (1995-2003) y Esperanza Aguirre (2003-2011), ambos del PP.

Ante la fortaleza política y electoral que ha demostrado Aguirre, el presidente Zapatero intenta buscar una alternativa y para ello le ha parecido ideal Jiménez, aunque ésta ya perdió una elección en esta comunidad como candidata a la alcaldía de la capital en 2003, cuando ganó Ruiz-Gallardón.

Juan Barranco, ex alcalde de Madrid y diputado socialista en la actualidad, se manifestó claramente a favor de la candidatura de Gómez, no sólo porque se lo merece, según él, sino también porque, respondiendo al pedido de la dirección del PSOE de que se presentara de candidato, renunció a su cargo de alcalde del municipio de Parla, al que llegó con 75 por ciento de los votos.

Gómez, precisó Barranco, "dejó todo, se creyó lo que le propusieron". Pero ahora desde la dirección del PSOE quieren convencerlo de que también renuncie a ser el candidato para presidir la Comunidad de Madrid.

Zapatero no se pronunció públicamente sobre el problema, pero lo dio a entender con pocas palabras, al decir que tiene una "buena" opinión de Gómez y una "buenísima" sobre Jiménez.

Desde la dirección del PSOE informaron que en los próximos días sabrán cuando se producirá la reunión aplazada, aunque no informarán públicamente el día, la hora ni el lugar, pues será "una reunión interna". Pero fuentes gubernamentales dejaron traslucir que se podría celebrar este mismo fin de semana.

De todos modos, en esa reunión no será fácil que lleguen a un acuerdo. La dirección socialista persiste en su voluntad de designar a Jiménez, por considerar que es una candidata con fuerza y en condiciones de poder derrotar a Aguirre.

Gómez no ha querido hacer declaraciones sobre la suspensión de la reunión, "por no ser el momento" para hacerlas. Este dirigente en varias oportunidades, días anteriores, dijo estar dispuesto a que se realicen elecciones primarias dentro del PSOE para designar al candidato.

Uno de esos pronunciamientos lo realizó el 15 de julio, al responder al presidente del PSOE, Manuel Chaves, quien lo convocó a una reunión para transmitirle que la dirección partidaria consideraba que su candidatura no sería la más idónea.

Su respuesta fue clara: si hay otros candidatos el tema debe dirimirse en elecciones internas, con el voto de los afiliados del PSOE, no por decisión de su dirección.

Además Gómez está convencido de que puede desplazar a Aguirre del gobierno, primero con su triunfo en las elecciones y siendo previsible que en ellas, aunque ganase, no tendría los votos suficientes en el parlamento para ser designado presidente del gobierno comunal, piensa contar con el apoyo de otros partidos progresistas, aunque minoritarios.

En esa línea ya mantuvo encuentros con dirigentes de las dos centrales sindicales mayoritarias, Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores.

Precisamente uno de los puntos de su programa es la defensa de los trabajadores, ya que Madrid es una de las comunidades con más desempleados, superando el medio millón de personas en esa situación.

Así las cosas, puede que este fin de semana se produzca la reunión Zapatero-Gómez y que lleguen a un acuerdo. Si éste se produjera comenzaría de hecho la campaña electoral, aunque no formalmente.

Si no fuera así, Gómez convocaría las elecciones internas, con todas las posibilidades de triunfar. Y habiendo grupos y dirigentes socialistas a favor y en contra de su candidatura si no hubiera un acuerdo, los efectos sobre la unidad partidarias serían negativos.

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