CAMBIO CLIMÁTICO-BRASIL: La ganadería tiene coartada

La ganadería tiene menor poder económico que el sector petrolero, pero dispone probablemente de mejores argumentos para resistir a las acusaciones sobre su responsabilidad en el recalentamiento global.

La actividad representa 40 por ciento de la producción agropecuaria mundial y asegura la subsistencia de 1.000 millones de personas.

Además, el hecho de constituir una fuente de alimentos la protege de los argumentos que sostienen que genera demasiados gases de efecto invernadero, responsables del recalentamiento de la Tierra que acelera el cambio climático.

"No hay comprobación científica", sostiene Antenor Nogueira, presidente del Foro de Ganadería de Corte (Carne), de la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA), refiriéndose a los informes que acusan a su actividad de ser una de las mayores, sino la mayor, amenaza a la vida del planeta.

La Organización de Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura (FAO) estimó que la cría de animales es responsable de 18 por ciento de los gases invernadero emitidos en el mundo, más que el transporte, que libera 13,1 por ciento, además de ser un gran consumidor de petróleo.
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Sólo en Brasil, el ganado vacuno es responsable de la mitad de los gases contaminantes, según un estudio realizado por investigadores de universidades e institutos estatales y la organización ambientalista Amigos de la Tierra/Amazonia Brasileña.

Una proporción importante de los gases invernadero liberados a la atmósfera son emisiones indirectas, causadas por la deforestación atribuida a la expansión de la ganadería en la Amazonia y en el Cerrado, la sabana brasileña.

La FAO sugiere en su informe de 2009, divulgado en febrero de este año, mejorar la eficiencia productiva, tasar la ganadería por el uso de la tierra y los daños ambientales que causa, entre otras medidas, ante la necesidad de contener su rápida expansión y los efectos desastrosos que tiene.

Los pronósticos indican que la producción de carne puede duplicarse para 2050, de mantenerse la tendencia actual. La presión sobre los recursos naturales sería insoportable.

La ganadería ocupa en la actualidad 80 por ciento de la tierras cultivables del mundo, incluidas las áreas ocupadas directamente y las dedicadas a la producción de forraje, según la FAO.

"No tiene sentido" gravar la ganadería brasileña, las emisiones de gases invernadero son "cinco veces mayores en el hemisferio norte", que importa granos para alimentar a su ganado por no tener el sol tropical que favorece la fotosíntesis, dijo Nogueira a IPS.

"¿Queman la Amazonia y la culpa es nuestra?", se molestó. No se puede atribuir a la ganadería la deforestación que es la principal fuente de gases contaminantes en Brasil. Tampoco se puede generalizar las actividades ilegales que realizan algunos productores. La CNA defiende la "deforestación cero" y penas para los que infrinjan la ley, añadió.

Pero los autores del estudio señalaron que tres cuartas partes del área deforestada en la Amazonia son ahora pastizales para vacunos, lo que sugiere la incidencia de la ganadería en las emisiones contaminantes.

Es posible "reducir en tres cuartos la huella de carbono" de esa actividad si se disminuyen los gases contaminantes de 300 a 75 kilogramos por cada uno de carne producida y se frena la deforestación y la quema de vegetación, indicó Roberto Smeraldi, director de Amigos de la Tierra/Amazonia Brasileña, y uno de los coordinadores del estudio.

Por eso y por otros procesos que pueden mejorar la eficiencia de la ganadería y hacerla menos contaminante, Smeraldi no es tan radical como otros colegas.

Hay ambientalistas que consideran que la actividad pecuaria no es sustentable porque consume demasiada tierra y agua y se necesitan ocho, o más, kilogramos de alimentos para obtener uno de carne.

Se puede adoptar un conjunto de acciones que incluyen innovaciones tecnológicas, "cadenas de producción integradas y circulares" que permiten aprovechar los desechos, combinar la cría de ganado vacuno con ovino y caprino, con la avicultura y la acuicultura, y mejorar así su sustentabilidad, explicó Smeraldi.

Un impuesto "igual para todos no sería eficiente" para combatir el recalentamiento global, es necesario diferenciar a los productores que "generan más daños", que emiten más gases invernadero y usan excesivos recursos naturales, y estimular a los más eficientes, añadió.

La ganadería no es sustentable porque no hace un uso eficiente de la energía en un mundo donde disminuye la disponibilidad de tierras y de otros recursos naturales, según João Meirelles, director del no gubernamental Instituto Peabiru y autor de un libro sobre la Amazonia y la destrucción causada por los productores pecuarios.

El especialista considera "positiva" la creación de un impuesto a la carne, porque hay que gravar "todo lo que no sea eficiente", pero en Brasil bastaría con usar de forma efectiva el Impuesto Territorial Rural existente para que la cría de ganado vacuno asuma el costo de las vastas extensiones territoriales que demanda.

El ganado avanza sobre los bosques amazónicos porque "es más barato" que ocupar otras áreas y porque goza de muchos incentivos, como créditos subsidiados. Además, las actividades ilegales reducen los costos ya mínimos. "Ni siquiera sabemos cuántos bueyes hay en la Amazonia", se lamentó Meirelles.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) "se desmoralizó por la manipulación de datos", como ocurrió con el deshielo del Himalaya, y la FAO niega su mandato al atacar a la ganadería, se lamentó Sebastião Costa Guedes, presidente del Consejo Nacional de la Ganadería de Corte (carne).

Negar el cambio climático fue la única defensa del sector petrolero, pero no le sirve a la ganadería. La batalla ahora es mitigar su responsabilidad en el recalentamiento global, mencionada en muchos informes y confirmada por el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, que llamó a consumir menos carne como forma de reducir las emisiones de gases invernaderos.

Los ganaderos brasileños arguyen que en Brasil el impacto climático es menor porque la cría en pastizales, predominante en este país, casi no genera gases invernadero y puede, cuando la actividad está bien gestionada, hasta beneficiar al clima.

Brasil es el mayor exportador mundial de carne y tiende a afianzar su posición de privilegio.

Hay estudios como el de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, que comprobaron que ciertas especies de pastizales absorben más dióxido de carbono que el que emite el ganado, aseguró Guedes, ganadero y veterinario.

Además, la ganadería brasileña disminuyó sus emisiones en 29 por ciento entre 1998 y 2007, redujo a la mitad o 2,5 años el plazo en que un animal va al matadero y aumentó la productividad de 27 a 47 kilogramos de carne por hectárea, haciéndose merecedor de créditos de carbono y no de acusaciones, concluyó.

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