POLÍTICA-CHILE: Incierto sucesor de Bachelet

Con el pronóstico más incierto desde el retorno a la democracia en 1990, comienza este viernes en Chile el periodo de propaganda con miras a los comicios presidenciales del 13 de diciembre.

La última encuesta divulgada por el Centro de Estudios Públicos (CEP), considerada una de las más confiables por políticos y analistas, aumentó la incertidumbre sobre el nombre del próximo gobernante de Chile. Lo único que aparece más probable es que se conocerá en la segunda vuelta programada para enero, puesto que ningún candidato superaría 50 por ciento de los sufragios en diciembre, según las respuestas de los entrevistados.

El candidato que lidera todos los sondeos es el acaudalado empresario y ex senador Sebastián Piñera, de la derechista Coalición por el Cambio, seguido del ex presidente democratacristiano, Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), apoyado por la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia en el gobierno desde hace 19 años.

Mientras 36 por ciento de los encuestados por el CEP se inclinaron por Piñera, 26 por ciento lo hizo por Frei Ruiz-Tagle, quien es acosado por el postulante independiente Marco Enríquez-Ominami, un diputado de 36 años que renunció al co-gobernante Partido Socialista (PS) porque no lo dejaron participar en las elecciones internas de la coalición conformada además por los partidos Demócrata Cristiano, Por la Democracia (PPD) y el Radical Socialdemócrata (PRSD).

Enríquez-Ominami, quien obtuvo 19 por ciento de las preferencias en el mismo sondeo, se ha convertido en un fenómeno político por su rápido ascenso electoral y su particular biografía.

Es hijo de Miguel Enríquez, el líder guerrillero del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) asesinado el 5 de octubre de 1974 por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), fue llevado al exilio a los pocos meses de vida, adoptado por el senador ex PS Carlos Ominami, estudió filosofía, se destacó en el pasado como cineasta y está casado con una popular animadora de televisión.

En su meteórica carrera hacia el palacio de La Moneda, sede de gobierno, Enríquez-Ominami ha cautivado a votantes desencantados de la centroizquierdista Concertación, de la presidenta Michelle Bachelet, utilizando un discurso crítico contra las cúpulas partidarias y las cuotas de poder.

En su libro "El Díscolo", que trata de conversaciones con Enríquez-Ominami, el politólogo chileno Patricio Navia, profesor de la Universidad de Nueva York, plantea que el candidato independiente es una suerte de "hijo ilegítimo" de Bachelet, por compartir un pasado de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura y por encarnar la idea de mayor democratización y participación ciudadana.

Al diputado se le critica su juventud, que lo asocia a una supuesta falta de experiencia, el no ser apoyado por una coalición de partidos y su a veces confuso domicilio ideológico.

El cuarto candidato en competencia es el ex ministro y embajador de la Concertación, Jorge Arrate, quien también renunció al PS para representar en los comicios de diciembre al extraparlamentario Pacto Juntos Podemos, integrado por el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda.

En la encuesta CEP, Arrate marcó sólo cinco por ciento de intención de votos.

Para todos los analistas, la elección de este año es la más reñida desde 1990. La mayoría de los analistas coinciden en que el derechista Piñera, quien fue vencido por Bachelet en las elecciones pasadas, y el oficialista Frei Ruiz-Tagle tienen casi asegurado su paso a la segunda vuelta presidencial, considerando los recientes resultados del CEP.

Sin embargo, no se descarta totalmente que Enríquez Ominami, conocido como ME-O, por las siglas de su nombre y apellidos, pueda dar una sorpresa, desplazando a Frei Ruiz-Tagle.

Esta idea se sustenta en el hecho de que, en comparación con la encuesta del CEP de agosto, Piñera bajó en intención de votos, al igual que el candidato oficialista, mientras que ME-O subió en la mayoría de los indicadores.

Frei Ruiz-Tagle no logra equiparar a Piñera, pese a su estrategia de mostrarse como continuador de las políticas sociales de la presidenta Bachelet, quien ostenta una inédita popularidad de casi 80 por ciento, aunque en las últimas semanas ha enfrentado sendas huelgas de profesores y empleados públicos.

Según la encuesta CEP, en una hipotética segunda vuelta entre Piñera y ME-O, el primero ganaría 40 contra 37 por ciento, mientras que entre Piñera y Frei Ruiz–Tagle la diferencia se ampliaría a 43 contra 37 por ciento. Es decir, ME-O sería más competitivo en un eventual balotaje.

Pese a la ventaja de Piñera, pocos analistas se atreven a asegurar su triunfo en enero, puesto que no hay total claridad sobre la forma en que se hará el trasvasije de los votos de la centroizquierda, considerando que Frei, ME-O y Arrate son identificados con la Concertación.

Si "algún gran escándalo" remece la campaña de Frei Ruiz-Tagle o si "la sensación de derrota" en el comando del ex presidente es demasiado grande después de la encuesta CEP y "se deja de trabajar en terreno", tal vez ME-O podría imponerse en primera vuelta, planteó a IPS el politólogo Mauricio Morales, director del Observatorio Electoral del Instituto de Ciencias Sociales de la privada Universidad Diego Portales.

Pero esa posibilidad es muy difícil, acotó.

A pesar de su historia de éxitos y su potencia electoral, hoy la Concertación, es una "coalición fracturada" con un "candidato débil", planteó Morales.

"Cuando las coaliciones están en problemas se basan en liderazgos carismáticos muy fuertes", que no es el caso de Frei Ruiz-Tagle, apuntó el experto electoral.

"La candidatura de ME-O se forjó como crítica a la Concertación y está obteniendo el retorno que se podría esperar. Él llega con fuerza a los sectores más jóvenes, más educados, pero tiene serios problemas para llegar a los sectores más pobres y rurales", explicó.

El diputado ex PS "recoge el descontento de los votantes concertacionistas, que, en alrededor de 60 o 70 por ciento, no están dispuestos a votar por Frei Ruiz-Tagle en la segunda vuelta", sostuvo.

Según Morales, el hecho de que Chile tenga uno de los niveles más bajos de identificación partidaria de América Latina explica la emergencia de una figura como la suya.

El periodo de propaganda electoral oficial que parte este viernes incluye una franja televisiva, que apunta a conquistar principalmente a los indecisos, cercanos al 20 por ciento según la encuesta CEP.

Mientras para algunos este espacio será crucial para el destino de las candidaturas, Morales plantea otros temas conflictivos que pueden resultar claves en las próximas semanas.

Por ejemplo, los resultados de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados sobre el mercado de valores y sus operadores en Chile, creada para indagar la millonaria multa que recibió Piñera de parte de la superintendencia del ramo en 2007, por no abstenerse de comprar acciones de la aerolínea LAN estando en conocimiento de los estados financieros de la compañía.

El supuesto uso de información privilegiada para aumentar su patrimonio ha sido uno de las principales críticas que se le han hecho al candidato derechista.

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