ELECCIONES-HONDURAS: Entre el rechazo y la indiferencia

Mientras casi toda la comunidad internacional y parte de los hondureños desconocen las elecciones del próximo domingo en este país, importantes sectores ven en esa instancia una oportunidad para superar la crisis que estalló con el golpe cívico-militar que derrocó al gobierno legítimo de Manuel Zelaya.

Manuel Zelaya Crédito: UNPhoto/Jenny Rocket
Manuel Zelaya Crédito: UNPhoto/Jenny Rocket
Pero la apuesta, en particular de los partidos tradicionales de derecha y centroderecha, no será fácil. Zelaya llamó a boicotear los comicios desde su refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde permanece desde su regreso hace dos meses tras peregrinar por países vecinos respaldado por gobiernos latinoamericanos y por la Organización de los Estados Americanos.

El mandatario depuesto en la madrugada del 28 de junio, cuando fue sacado por un comando militar de su casa y enviado a Costa Rica, y la gran mayoría de los países de la región, entre ellos los influyentes Brasil, Chile y Argentina, consideran que las elecciones generales del domingo intentan "blanquear" el golpe de Estado y el régimen de facto que le siguió, liderado por Roberto Micheletti.

Lo mismo señalan organizaciones de derechos humanos y otras de la sociedad civil, como el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), que entiende que las elecciones están precedidas de un clima de "intimidación y asedio", luego de que el gobierno de facto ordenó un amplio dispositivo de seguridad en todo el país para contrarrestar el llamado al boicot por parte de la resistencia a la dictadura.

A partir de esta semana, al menos tres misiones humanitarias se encuentran en Honduras para tomar el pulso al respeto de esos derechos básicos, así como documentar los atropellos, amenazas e intimidaciones que surjan previo, durante y posterior a la culminación del proceso electoral.
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A favor de los sectores encaramados en el poder está el cambio de posición del gobierno de Estados Unidos, que, tras respaldar plenamente en un principio los intentos de la comunidad internacional por reinstalar la democracia, dio un giro drástico y ahora brinda su total apoyo a los comicios para presidente, vicepresidente, autoridades locales y la renovación del parlamento.

Precisamente, Micheletti, como parte de los compromisos pactados con Washington, dejó el miércoles la presidencia de facto con la seguridad de retornar al cargo que usurpa el próximo miércoles, cuando la unicameral Cámara Legislativa decida si habilita la restitución de Zelaya, en cumplimiento a un acuerdo suscrito entre las partes hace casi un mes.

Todo indica que el parlamento rechazará la restitución de Zelaya, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas en su contra y los dictámenes en ese sentido de la Corte Suprema de Justicia, divulgado el jueves, y anteriormente otros organismos de contralor consultados.

Tras el retiro temporal de Micheletti, el gobierno de Honduras quedó en manos de su Consejo de Ministros, conducido por el responsable de la cartera de la presidencia, Rafael Pineda Ponce, quien presidiera hace seis años el Poder Legislativo.

LA JUGADA DE WASHINGTON

El desplazamiento por sólo ocho días del mandatario de facto fue parte de los acuerdos propiciados por Washington, tras la última visita que hiciera el subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Craig Kelly, en busca de propiciar un clima de mayor tranquilidad para las elecciones, según se explicó.

Kelly estuvo en dos oportunidades para impulsar el llamado Acuerdo Tegucigalpa/San José suscrito entre Zelaya y Micheletti, que contempla entre sus puntos más sensitivos el retorno de Zelaya, siempre y cuando el Congreso lo votara.

Como parte del acuerdo, Zelaya creía que iba a ser restituido antes de las elecciones generales, pero al no concretarse antes de los comicios, éste entendió que el pacto fue violado. Los golpistas aducen que no se habían fijado plazos.

Considerando que el retiro temporal de Micheletti es "una nueva mascarada" para legitimar el golpe de Estado con las elecciones, Zelaya ha pedido a la comunidad internacional no retroceder en su postura de condena de la interrupción de la democracia, al tiempo que pidió medidas más drásticas contra el país a nivel económico y de ayudas.

El llamado del presidente legítimo ha tenido acogida en gran parte de la comunidad internacional, pero no así entre algunos países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), que el lunes no pudo sacar una resolución exprese de desconocimiento de las elecciones en Honduras.

Al reconocimiento de Estados Unidos, se sumó Panamá, que envió sus primeros observadores, y el miércoles hizo lo propio el gobierno peruano de Alan García. En tanto, Colombia y Canadá, estarían por pronunciarse a favor de los comicios, según trascendidos de prensa locales.

El analista político Efraín Díaz entiende que la fisura que comienza a verse en la comunidad internacional "es comprensible en tanto que no se puede deslegitimar una acción soberana de un pueblo que ha sido previamente convocado a unos comicios en legal y debida forma, porque Zelaya era presidente del país cuando se produjo ese hecho".

"Es claro que estos comicios se hacen de una forma inusual, ya que están precedidos de un golpe que cambia todo el panorama democrático del país", aclara el experto, Pero luego se pregunta: "Si no hay elecciones, ¿cuál es la salida?" "Ese es el otro dilema que no ve o no entiende la comunidad internacional", enfatiza ante la consulta de IPS.

A su juicio, las elecciones son una "opción de salida más viable, en tanto se redefine un nuevo pacto social más justo y equitativo en el país, ante la dificultad que se vislumbra para revertir el golpe".

CLIMA OPACO y TENSO

Cerca de una docena de incidentes se han producido en el último mes en Honduras, como el estallido de bombas caseras, atentados contra antenas de radio, decomiso de armas y la intensificación de la represión policial y militar.

También la policía detuvo a varias personas a las que se les imputa la preparación de un supuesto atentado contra Michelettí en la norteña El Progreso, su ciudad natal.

Orly Cerrato, portavoz policial, dijo a IPS que entre el armamento incautado se encuentra un fusil calibre 223 con mira telescópica de largo alcance, "utilizado por francotiradores", además de que se investiga otros aspectos, pero "aún no tenemos nada concreto, sólo sospechas".

Francisco Ruíz, presidente de la Federación de Ganaderos de Honduras, declaró a IPS que las elecciones de este domingo "son la mejor solución a la crisis porque vamos a comenzar de cero y a hacer que se respete el derecho soberano del pueblo a elegir sus autoridades".

Pero la activista humanitaria, Bertha Oliva, rechaza ese comentario al afirmar a IPS que "vamos a unas elecciones espurias donde un presidente víctima de un complot político-empresarial se encuentra encerrado en una embajada viendo cómo se le despoja de su legitimidad".

En los comicios de este domingo participarán los cinco partidos legalmente inscritos, entre ellos el izquierdista partido de Unificación Democrática (UD), que a última hora se sumó al proceso, no sin antes ser repudiado por los simpatizantes zelayistas que conforman el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, por no acatar el boicot.

César Ham, candidato a la presidencia por la UD, dijo a IPS que aceptaron "el reto del proceso electoral para demandar una asamblea constituyente y porque sino participábamos, el partido desaparecería legalmente como establece la ley electoral, y en una asamblea las bases en su mayoría nos ordenaron participar para no perder los espacios ganados".

"Nosotros seguimos condenando el golpe y vamos a luchar por revertirlo y restituir a Zelaya, pero no podemos dejar que el próximo Congreso quede en manos total de los golpistas, debemos dar la lucha política y ese el mandato que tenemos", aseveró.

Los otros cuatro sectores que participan en la contienda son el gobernante Partido Liberal (PL), que enfrenta una profunda división tras el golpe, el opositor Partido Nacional (PN), que encabeza las encuestas de opinión, la Democracia Cristiana (DC) y el Partido de Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU/SD).

Más de 4,3 millones de hondureños están convocados a las urnas para elegir presidente, 128 diputados, 298 gobiernos locales, tres designados presidenciales y diputados al Parlamento Centroamericano por un período de cuatro años.

Sondeos preliminares de intención de voto indican que más de 70 por ciento de los consultados manifestó su interés por sufragar, pero en las calles, el ambiente político no es colorido como en épocas pasadas.

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