DDHH-FILIPINAS: Jonás Burgos, uno entre 200 desaparecidos

Desde que Gloria Macapagal asumió el gobierno de Filipinas en 2001 se produjeron más de 200 desapariciones forzadas, entre ellas la de Jonás Burgos, el hijo de un ícono del periodismo local que fue secuestrado por hombres armados vinculados al ejército.

El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas envió una carta al gobierno filipino en septiembre de 2007 instándole a investigar el caso de Burgos, un ingeniero agrónomo de 37 años que fue secuestrado en abril de ese año en un centro comercial de Quezon City, una de las ciudades del área metropolitana de Manila.

Hijo de José Burgos Jr, un destacado periodista de la época del dictador Ferdinando Marcos (1965-1986), este profesional impartía formación a campesinos relacionados con una organización política local de signo izquierdista. Dos años pasaron y la familia y amigos del desaparecido siguen buscándolo.

La madre de Burgos, Edita, cuenta que la hija de cuatro años de la víctima no pierde las esperanzas de ver a su padre con vida, como la vez que vio a un visitante en la casa y lo confundió con su progenitor, corriendo hacia él y gritándole "tati", el término cariñoso que en filipino equivale a papá.

A su nieta le dijeron que a su padre "se lo llevaron hombres muy malos", explicó Edita.

IPS realizó la entrevista a Edita el 21 de este mes, el mismo día que las organizaciones de derechos humanos recuerdan el 37 aniversario de la declaración de la ley marcial por el dictador Marcos, la cual generalizó las violaciones de los derechos humanos.

Burgos les enseñaba a los productores rurales técnicas agrícolas naturales y fue uno de los 30 desaparecidos documentados por la organización de derechos humanos Karapatan (Derechos), en 2007, y uno de los 202 desapariciones por la fuerza registradas desde 2001 hasta marzo de este año durante el gobierno de Macapagal.

Varios meses después de su desaparición, la placa del vehículo utilizado para su secuestro se encontró en otro automóvil confiscado en una base militar. Fue un dato clave en la búsqueda del hijo de un combatiente por la libertad de prensa y reforzó la sospecha de que el secuestro fue obra de militares. Fuentes militares, sin embargo, sostienen que la placa fue robada de la base.

Jovito Palparan, el general que comandaba la división del ejército donde se encontró el vehículo utilizado en el secuestro de Burgos, es ahora un diputado en la cámara baja del Parlamento. Ha sido acusado en numerosas ocasionas por muertes extrajudiciales en las regiones donde fue asignado.

Un general del ejército asegura que Burgos pertenecía al Nuevo Ejército Popular, el brazo revolucionario del Partido Comunista, aunque, según testigos, habría gritado "sólo soy un activista" cuando lo detuvieron hombres armados.

El tribunal de apelaciones falló sobre el caso de la familia de Burgos, pero no resolvió temas importantes, como la presunta participación de los militares en la desaparición. Esto llevó a la familia a presentar otro recurso, esta vez ante la Corte Suprema de Justicia, donde ha estado por más de un año.

Edita ha sido una participante constante en las manifestaciones por derechos humanos en Filipinas y se pronunció en varios foros y conferencias para presionar al gobierno a que le entregue su hijo. En octubre hablará en Europa frente a distintos públicos, con el fin de que el caso de su hijo y el de otros desaparecidos siga en el tapete.

"Son gestos pequeños para que la gente no se olvide que Jonás está desaparecido", dijo Edita.

La activista se reunió con políticos que aspiran a postularse a las elecciones presidenciales y legislativas de mayo de 2010. "Los visito y les pregunto si defenderán la causa de los derechos humanos si resultan electos", explicó Edita.

Ella cree firmemente que las desapariciones cesarán si existe la voluntad política. Dijo que apoyará a quienes se comprometan con los derechos humanos y hará campaña en contra de quienes tienen malos antecedentes en ese sentido.

La madre de Jonás espera con ansias el día en que Macapagal deje la presidencia. "Creo que sólo encontraré a mi hijo cuando Macapagal se vaya", sostuvo. El actual gobierno ha sido acusado del incremento en las violaciones de los derechos humanos en el país.

Edita dice que quienes conocen personalmente a su familia o su esposo fallecido están ocultando la desaparición de Jonás porque "la dirigencia de Macapagal les envía el mensaje a todos bajo su mando" que sus vidas y sus salarios están en juego si ayudan en el caso.

En varias ocasiones, Edita tuvo que identificar cadáveres de hombres torturados con edades similares a la de Jonás. "Siempre rezaba que no fuera él. Y luego de haber confirmaba que no lo era, no podía disfrutar porque sabía que allí afuera había una madre en algún lugar que buscaba a su hijo muerto", dijo.

Y en las escasas ocasiones cuando un "desaparecido" es liberado por sus captores y aparece en una cárcel, Edita festeja con otros integrantes de organizaciones de derechos humanos. "No puede imaginarse nuestra felicidad. Lloramos y cantamos. Al menos se salvó una vida. Aunque esta persona esté en la cárcel por un supuesto crimen, lo importante es que está viva. Es como si mi hijo hubiera recuperado la libertad", agregó.

Más de dos años después de su secuestro, Edita sigue creyendo que Jonás está vivo, torturado y en cautivero, pero con vida. "No quiero pensar que esté muerto. La búsqueda es más sencilla cuando pienso que lo encontraré vivo", expresó.

Pero aunque Jonás esté muerto, Edita no dejará de buscarlo ni de exigir justicia. "Sólo puede haber paz después de que haya justicia", dijo. "Si está muerto, estoy segura que está en el cielo. Si está vivo, quiero que sepa que, en todos estos años, no hemos dejado de buscarlo".

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