IRÁN: Clima de guerra política en la calle y en las cúpulas

Las calles de la capital de Irán se han vuelto zona de guerra, a medida que disidentes le hacen frente a los gases lacrimógenos de las fuerzas de seguridad del gobierno y a las milicias oficialistas armadas.

Crédito: iranelection.posterous.com
Crédito: iranelection.posterous.com
Opositores al presidente Mahomoud Ahmadineyad tomaron este lunes por octavo día, vestidos de luctuoso negro y al grito de "Allah-o-Akbar" ("Dios es grande"), los espacios públicos de Teherán, en protesta por lo que consideran fraude en los comicios del día 12.

La crisis desató también fuertes choques políticos en los niveles más altos de los centros del poder del régimen iraní.

Circulan versiones sobre el desafío formulado por uno de los más poderosos clérigos, el ex presidente Ali Hashemi Rafsanjani, al líder supremo, ayatolá Ali Jamenei. Rafsanjani preside actualmente la poderosa Asamblea de Expertos, que controla al clero.

Las protestas y choques violentos se prolongaron en Teherán y en varias provincias. Este lunes, la concentración opositora en la plaza capitalina Haft-e-Tir fue disuelta con gases lacrimógenos y un número indeterminado de detenidos, según testigos.
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La convocatoria de los candidatos presidenciales reformistas Mehdi Karroubi y Mir-Hossein Mousavi a la plaza Enqelab (de la Revolución) y la plaza Azadi (Libertad) el sábado concluyó con la intervención de los Basij (miembros de milicias oficialistas que se visten de civil) y policías antimotines, que disolvieron la protesta con gases, porras y armas de fuego.

Diversas versiones indican que manifestantes se enfrentaron con los Basij, a quienes arrojaron piedras. También prendieron fuego a sus moticiletas.

"Las calles entre la Universidad de Teherán y la plaza Azadi quedaron totalmente invadidas por la niebla de los gases lacrimógenos", dijo una manifestante a IPS.

"Muchos vecinos de las calles alrededor de la plaza Azadi dieron refugio a los manifestantes", agregó. Las fuerzas de seguridad causaron destrozos en esas viviendas en represalia.

Mir Hossein Mousavi logró llegar al área y dirigir un discurso a los manifestantes, a quienes urgió a mantener sus protestas pacíficas y llamándolos a la huelga general en caso de que lo arresten.

Las protestas responden a acusaciones de irregularidades y de fraude electoral, apoyadas por los tres candidatos que se enfrentaron con el presidente Ahmadineyad, a quien las autoridades proclamaron reelecto con casi 63 por ciento de los votos.

Mousavi, primer ministro durante la guerra entre Irán e Iraq (1980-1988), y Karroubi, ex presidente del Majlis (parlamento), llamaron a la anulación de las elecciones y a una nueva convocatoria a las urnas. Mientras, Mohsen Rezaeee, quien se presentó como candidato por el campo conservador, pidió al poderoso Consejo de Guardianes un nuevo escrutinio de los votos.

El Consejo dispuso la revisión de apenas 10 por ciento de los circuitos electorales, una medida que, según los tres candidatos, es insuficiente.

Jamenei, quien felicitó a Ahmadineyad por su reelección aun antes de que el Consejo de Guardianes la certificara, rechazó el viernes, en un discurso televisado, las acusaciones de fraude masivo y las manifestaciones.

En una declaración emitida el sábado, mientras se registraban violentos choques, Mousavi dijo a sus simpatizantes que no permitiría que "mentirosos y tramposos les roben el derecho a defender la República Islámica".

En lo que pareció una levemente velada crítica al discurso de Jamenei sobre una "intervención extranjera" para anular las elecciones, agregó: "Cuán injustos son quienes, en pro de sus metas triviales, atribuyen el milagro de la Revolución Islámica a una conspiración concebida y diseñada desde el exterior, una 'revolución de terciopelo'."

"Si la alta proporción de fraude electoral, que socavó la confianza del pueblo, es mencionado como confirmación de transparencia electoral, la concepción republicana del Estado será socavada, y quedará confirmada la creencia de que el Islam y la república no pueden coexistir", advirtió Mousavi.

Esas palabras parecían aludir a las de Jamenei, quien en su discurso del viernes sostuvo que la diferencia de 11 millones de votos entre Ahmadineyad y Mousavi, según el escrutinio oficial, constituía una evidencia sólida de la transparencia y justicia del acto electoral.

Sitios reformistas en Internet fueron clausurados y bloqueados. También se impusieron fuertes restricciones a la prensa extranjera. La única fuente de información son hoy los medios controlados por el Estado, lo cual alimenta rumores y especulaciones sobre lo que sucede entre bambalinas.

Muchos expertos creen que el conflicto es entre Jamenei y Rafsanjani, cuya Asamblea de Expertos, de 86 miembros, tiene la función de elegir y hasta de controlar al líder supremo.

Los pasaportes de los hijos de Rafsanjani fueron cancelados hace algunos días, según versiones sin confirmar que circulan en Teherán.

También circula el rumor de que Jamenei está gravemente enfermo y apoya a Ahmadineyad para aumentar las posibilidades de que lo suceda su hijo, Mojtaba, a lo que se opondría Rafsanjani, quien habría propuesto reemplazar al líder supremo con un órgano colegiado.

El domingo, algunos miembros de la Asamblea de Expertos emitieron una declaración de apoyo al discurso de Jamenei del viernes, lo cual fue reflejado por los medios de prensa gubernamentales como el apoyo pleno del órgano.

Fuentes radicadas en la ciudad sagrada de Qom, sede de la Asamblea, indican que la propuesta de Rafsanjani de establecer un liderazgo supremo colegiado cuenta con el apoyo de al menos un tercio del órgano que preside.

Varios ayatolás condenaron desde Qom los resultados del escrutinio oficial y el uso de la violencia para reprimir las manifestaciones disidentes.

Medios de comunicación oficiales informaron que murieron al menos 10 personas en las manifestaciones del sábado. La prensa extranjera divulgó cifras más elevadas.

Una manifestante dijo a IPS que había visto cerca de la plaza Enqelab a varias personas con heridas de bala, incluida una madre y su hijo pequeño que tenían dificultades para trasladarse a un hospital, y tres hombres jóvenes que "sangraban profusamente" y también esperaban en vano una ambulancia.

A otra mujer, que fue al hospital a tratarse las heridas que recibió a manos de la represión policial, el personal que la atendió le recomendó que se registrara con un nombre falso para evitar el arresto luego de que se le diera el alta.

La manifestante aseguró que el caos dominaba el centro médico debido a la cantidad de heridos a causa de la represión.

"Oficiales de seguridad interrogaban a una persona quiénes le acompañaban en la manifestación, a pesar de que lo habían apuñalado y se encontraba en muy mal estado", recordó.

"Numerosos iraníes golpeados y heridos por fuerzas de seguridad cuando intentaban participar en manifestaciones pacíficas fueron arrestados en los hospitales", indicó la Campaña Internacional por Derechos Humanos en Irán.

Algunas embajadas abrieron sus puertas para atender a ciudadanos heridos y brindar refugio seguro a los perseguidos.

Videos aficionados divulgados a través de Internet son el registro más gráfico de las manifestaciones. Uno, divulgado el sábado, muestra la muerte de una joven llamada Neda, alcanzada por un disparo en la calle Kargar, cerca de la plaza Enqelab.

Nada indica que la ira popular vaya a acabar en el corto plazo. ***** +Crisis política en fase de violenta incertidumbre (https://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=92493)

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