ECONOMÍA-INDIA: Reformas de mercado con futuro incierto

La coalición que gobierna India ya no necesita al Partido Comunista y otros grupos de izquierda para mantener la mayoría parlamentaria, pero la falta de tiempo y de consenso político le dificulta imponer las reformas económicas de mercado que pretende.

Desde que asumió el gobierno en mayo de 2004, la Alianza Progresista Unida (UPA, por sus siglas en inglés), liderada por el Partido del Congreso, dependió del apoyo del Partido Comunista de India-Marxista (CPI-M) y tres sectores izquierdistas más pequeños para sobrevivir.

El 22 de julio, cuando la izquierda retiró su apoyo al gobierno del primer ministro Manmohan Singh a causa del acuerdo de cooperación nuclear que firmó con Estados Unidos, la coalición oficial ganó un voto de confianza en el parlamento, en medio de acusaciones de pago de sobornos a legisladores de la oposición.

La UPA se aseguró la mayoría con el apoyo del Partido Samajwadi, una agrupación regional, otros bloques minoritarios y diputados independientes.

Singh y su ministro de Finanzas, Palaniappan Chidambaram, son ardientes defensores de las políticas económicas neoliberales, pero sus manos estaban atadas por el virtual poder de veto de los comunistas sobre las iniciativas del gobierno.
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La izquierda se opuso al plan para permitir que empresas extranjeras pudieran controlar hasta 49 por ciento del sector asegurador indio —el techo actual es 26 por ciento— y a la creación de un nuevo ente regulador de los fondos de pensión, para quebrar el monopolio del existente (EPFO) controlado por el gobierno.

Asimismo, se negaron a permitir que los fondos de pensión inviertan en la bolsa de valores y a que el paquete accionario gubernamental en los bancos públicos cayera por debajo de 50 por ciento.

La izquierda también se opuso a la introducción de reformas en la legislación laboral, al aumento de la participación del capital privado en el sector minero y la venta de acciones de las principales empresas públicas.

El 31 de julio, Chidambaram dijo: "Llevaremos adelante nuestra agenda legislativa en las áreas donde exista acuerdo." Pero analistas consideran que muchas de las reformas que requieren de la aprobación parlamentaria no podrán ser implementadas.

Aunque la principal fuerza de oposición, el derechista Partido Bharatiya Janata (BJP), se inclina hacia las reformas económicas de mercado a causa de su ideología, actualmente se muestra reticente para dar su apoyo al gobierno.

"Tenemos serias reservas sobre su legitimidad", dijo el portavoz del BJP, Ravi Shankar Prasad.

El 29 de julio, el consejo de administración del EPFO autorizó a tres instituciones financieras —el banco HSBC, ICICI Prudential y Reliance Capital— a administrar activos de los fondos de pensión, para quebrar el monopolio del Banco Estatal de India. Tanto el BJP como el CPI-M cuestionaron esa decisión.

Ambos partidos señalaron que Reliance Capital había sido incluida a último momento para favorecer a su dueño, Anil Ambani, el sexto hombre más rico del mundo, según la revista financiera estadounidense Forbes.

También tiene una estrecha relación con Amar Singh, secretario general del Partido Samjawadi, que apoyó al gobierno para que ganara el voto de confianza en el parlamento.

"Aunque se pueden esperar avances en las reformas del sector asegurador, otras como la autorización a una mayor participación del capital extranjero son vistas como resultado de las presiones de lobbies locales y extranjeros", dijo a IPS Laveesh Bhandari, director de Indicus Analytics, una consultora de investigaciones económicas con sede en Nueva Delhi.

"El gobierno ya se encuentra bajo ataque por el acuerdo de cooperación nuclear con Estados Unidos y no podrá hacer nada que sea visto como resultado de presiones de grupos como las compañías de seguros estadounidenses", agregó.

A.K. Bhattacharya, director del diario Business Standard, señaló a IPS que muchas reformas económicas no se concretarán simplemente por falta de tiempo.

"Las próximas elecciones generales están previstas para abril de 2009, pero podrían adelantarse", por lo que "la prioridad del gobierno será contener la inflación y prácticamente nada más", afirmó.

Modificar las leyes laborales o autorizar una mayor participación del capital extranjero en las compañías de seguro requiere un consenso actualmente inexistente en el fracturado espectro político de India.

Bhattacharya duda, asimismo, que el gobierno venda acciones de las empresas públicas, en un momento en que los precios en el mercado de valores están bajos y son extremadamente volátiles.

"Sería poco inteligente que lo hiciera, exponiéndose a que la oposición lo acuse de vender las joyas de la familia", agregó.

Aunque no existe consenso entre los partidos sobre los beneficios de la liberalización y la privatización, existe acuerdo en la necesidad de mejorar la infraestructura para asegurar la disponibilidad de agua, electricidad y mejores carreteras.

También existe coincidencia sobre el imperativo de garantizar mejores servicios de salud y educación elemental.

De cara a las elecciones, los seguidores del gobierno pondrán el énfasis en programas como la condonación de préstamos a los campesinos o las garantías de empleo en las áreas rurales. El tiempo dirá si esto ayudará al oficialismo a retener el apoyo de los pobres, cuyos ingresos reales cayeron rápidamente en los últimos meses por el aumento en el precio de los alimentos.

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