ENERGÍA: Etanol brasileño se queda solo

La expansión de un mercado del etanol podría contribuir a mitigar el cambio climático «si se remueven las barreras comerciales en las economías desarrolladas», sostuvo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, buscando atenuar la soledad con que Brasil defiende su combustible alternativo.

Los biocombustibles no convencen como solución al cambio climático. Crédito: Photo Stock (http://www.photostock.com.mx)
Los biocombustibles no convencen como solución al cambio climático. Crédito: Photo Stock (http://www.photostock.com.mx)
El mensaje de Zoellick, quien como representante comercial de Estados Unidos entre 2001 y 2005 fue un duro adversario de Brasil en las negociaciones internacionales, fue transmitido por vídeo al Foro de Legisladores del G8-5 sobre Cambio Climático, celebrado en Brasilia el 20 y 21 de este mes.

El encuentro reunió a parlamentarios del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos del mundo y de cinco emergentes —Brasil, China, India, México y Sudáfrica— y fue promovido por la Organización Global de Legisladores por un Ambiente Balanceado (GLOBE, por sus siglas inglesas) y la Alianza COM+, una sociedad de organismos internacionales y profesionales de la comunicación.

El G-8 está formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.

En la reunión se debatió un documento sobre combustibles vegetales —menos contaminantes que los fósiles—, que incluía seis criterios de sustentabilidad y la necesidad de establecer un sistema de certificaciones para que el etanol y el biodiésel puedan ser recomendados para mitigar el cambio climático.

En las tres décadas que lleva usando alcohol carburante o etanol como sustituto de la gasolina o mezclado con ella, Brasil evitó la emisión de 600 millones de toneladas de gas carbónico, el principal factor del calentamiento del clima terrestre, señaló la ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva en la reunión el jueves.

La reducción de carbono obtenida con la menor deforestación amazónica de los tres últimos años fue de 500 millones de toneladas, comparó.

Una defensa más detallada de este subproducto de la caña de azúcar quedó en manos de Marcos Jank, presidente de la Unión de la Industria Cañera de São Paulo, que congrega a más de la mitad de la producción brasileña de etanol.

El etanol permite reducir en más de 60 por ciento los gases de efecto invernadero emitidos por la gasolina, aseguró Jank.

La caña, con 500 años de historia en Brasil, provee desde hace 30 un etanol energéticamente eficiente y, en los últimos tiempos, también electricidad de la biomasa de sus desechos vegetales. Su producción cuesta hoy sólo 30 por ciento de lo que costaba al inicio del programa de sustitución de la gasolina, creado en 1975.

El avance en productividad fue espectacular, y con la nueva tecnología de hidrólisis, que permitirá aprovechar hojas y residuos que constituyen dos tercios de su biomasa, se podrá duplicar la producción actual de siete mil litros por hectárea, según Jank.

En el futuro, este cultivo alimenticio ya no se conocerá como "caña de azúcar", sino como "caña de electricidad y de etanol", vaticinó.

Pero las noticias "sensacionalistas" y opiniones ampliamente divulgadas han distorsionado lo que puede erigirse en una solución, si bien parcial, al cambio climático, lamentó.

La destilación de etanol a partir de maíz y remolacha en Estados Unidos y Europa —que a la vez imponen elevadas barreras a la importación de etanol—, las preocupaciones ambientales y el escándalo de trabajadores cañeros sometidos a condiciones de esclavitud en Brasil generaron una ola de rechazo que bloquea la construcción de un mercado mundial de este combustible, que sería ampliamente dominado por el alcohol brasileño.

En opinión de Jank, abundan las "especulaciones" que ignoran datos concretos, como la eficiencia energética de la caña, muy superior a la del maíz y la remolacha.

La idea de que su expansión amenaza la Amazonia tampoco tiene sentido, ya que la caña no se adapta a la humedad amazónica y necesita un clima especial que hace del sureño estado de São Paulo su principal productor, explicó.

La existencia de algunos ingenios y destilerías en la Amazonia no indica una tendencia, esa actividad no prosperará porque la productividad cañera es allí muy reducida en relación a otras zonas, corroboró Mark Lundell, coordinador de Ambiente del Banco Mundial en Brasil.

La previsión de que la caña quita tierras a la producción de alimentos o empuja a otras actividades agropecuarias, como la soja y la ganadería, a avanzar sobre las selvas amazónicas, tampoco es inevitable, según Jank.

Si la ganadería fuera productiva y menos extensiva, "liberaría 50 millones de hectáreas para la agricultura" en Brasil y "no necesitamos más que 15 millones de hectáreas para toda la producción y exportación" posible de etanol en este país, afirmó.

El Banco Mundial se ha convertido en el gran aliado brasileño en su campaña por el etanol de caña y por un mercado libre para los biocombustibles.

El alcohol ya abastece 30 por ciento del consumo de los automóviles en este país y apenas ocupa cuatro millones de hectáreas para su producción, cerca de cinco por ciento de las tierras usadas por la agricultura, señaló Pamela Cox, vicepresidenta del organismo financiero internacional para América Latina y el Caribe.

Se trata de un aporte "de bajo costo para mitigar el cambio climático y de una tecnología brasileña que tiene un gran papel global que jugar", dijo en el Foro de Legisladores.

El mundo puede sustituir entre 15 y 20 por ciento del petróleo por etanol y biodiésel, según Sergio Gabrielli, presidente de Petrobras, empresa petrolera estatal que expandió su actividad a distintas fuentes de energía.

Para eso no hacen falta grandes modificaciones a los motores actuales. No hay cambios si se añade hasta cinco por ciento de etanol a la gasolina. Brasil ya mezcla 25 por ciento con algunas adaptaciones y desarrolló una tecnología para automóviles que pueden usar mezclas en cualquier proporción.

Pero el Foro de Legisladores del G8-5 comprobó el aislamiento de la propuesta de crear un mercado libre de biocombustibles, como el del petróleo.

Hasta hace pocos años, el etanol aparecía como "la gran solución", pero hoy se convirtió "en lo contrario", una alternativa que en nada contribuiría a la mitigación del cambio climático, observó Anders Wijkman, miembro sueco del Parlamento Europeo.

Parlamentarios reunidos en Brasilia, algunos de los cuales habían visitado experiencias brasileñas de producción de biocombustibles, se manifestaron bien impresionados por las ventajas ambientales, sociales y económicas que ofrece el etanol de caña, sobre todo para otros países en desarrollo, pero señalaron también sus dudas.

Por eso no se aprobó el documento inicial, objetado por varios países. La recomendación votada, más fría de lo que esperaba Brasil, reconoce el liderazgo brasileño y la necesidad de certificaciones para aceptar el etanol y el biodiésel. Será considerada por el G-8 en su próxima reunión del mes de julio.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 23 de febrero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

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