AMBIENTE-MÉXICO: Ciencia abre paso hacia la minería limpia

En 2010 la empresa minera mexicana Peñoles podrá presumir de utilizar un método sustentable y único en el mundo para extraer oro y plata, creado por investigadores de la estatal Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Pero convencer a la firma no fue fácil.

Se trata de un reactor electroquímico que ahorra varios pasos de los métodos tradicionales, es más barato y no genera residuos.

Actualmente se recurre al venenoso cianuro y a costosos procesos de calentamiento de la roca para separar los metales preciosos de otros minerales con los que están mezclados.

El reactor emplea tiourea, un compuesto molecular similar a la urea que se obtiene de la descomposición de vegetales o de hidrocarburos.

La tiourea, cuya oxidación se controla con electricidad, entra en acción al tomar contacto con el material arenoso o rocoso y precipita el oro y la plata. Además, puede volver a utilizarse de forma casi infinita.

Se espera que el nuevo reactor, que opera desde mediados de 2007 en un cubículo de no más de 16 metros cuadrados en la UAM, esté funcionando en 2010 en las plantas procesadoras de Peñoles en el nororiental estado de Coahuila, a una escala cuatro o cinco veces más grande.

Peñoles, el primer productor de plata afinada en el mundo y dueño en México del yacimiento con mayores reservas mundiales en el central estado de Zacatecas, apadrinó y financió parte del proyecto.

La firma, con operaciones mensuales que superan los 300 millones de dólares y exportaciones a todo el mundo, contribuyó con alrededor de un millón de dólares para llevar el invento a su escala experimental y programar su encauzamiento a la industria.

Sin embargo, esa contribución requirió una ardua labor de convencimiento a los ejecutivos de la empresa, cuyas explotaciones en Coahuila contaminaron con plomo a cientos de vecinos entre los años 70 y 90.

"Los industriales no confían en nosotros, los investigadores. Lo primero que me dijeron en Peñoles (hace 12 años) fue que los tiempos con que trabajan las universidades no son sus tiempos", señaló a Tierramérica Ignacio González, investigador en electroquímica de la UAM (unidad Iztapalapa) y uno de los padres del invento.

"Debemos reconocer que los científicos de las universidades mexicanas no estamos acostumbrados a responder a necesidades reales de las empresas, así que fue muy difícil motivar a Peñoles", agregó.

José Luis Nava, investigador de la UAM que lidera el proceso de llevar el invento a escala industrial, sostuvo que el reactor "promete mucho para el futuro de la industria minera mundial".

Las comunidades vecinas a las instalaciones donde opere el reactor no sufrirán contaminación de ningún tipo, afirmó Nava a Tierramérica.

Cuando funcione el reactor, habrá réditos económicos significativos para Peñoles, según González, aunque la firma no quiso revelar en qué proporción.

La patente del invento en México y en Europa pertenece a la UAM, pero en otros países Peñoles compartirá la "paternidad" y le sacará una tajada económica, pues se espera que otras mineras busquen adquirir la nueva tecnología.

"No hay nada en el mundo similar a nuestro reactor, y ahora que pasará a una fase industrial habrá mucho interés en los principales países mineros", que son Australia, Canadá, Estados Unidos y Sudáfrica, señaló González.

Peñoles, que explota yacimientos en varios estados de México e inversiones en varios países de América Latina, entre ellos Bolivia y Perú, es también el mayor productor mundial de bismuto metálico y sulfato de sodio y líder latinoamericano en el procesamiento de oro, plomo y zinc afinados.

Las fundiciones de la empresa en Torreón, una de las principales ciudades de Coahuila, provocaron en los años 90 un escándalo por la gran cantidad de plomo que liberaban a la atmósfera.

Veinte mil personas se envenenaron, las autoridades intervinieron y la empresa aceptó su culpa, adoptando medidas de mitigación y asumiendo parte de la atención médica de los afectados.

La contaminación cerca de la planta fue denunciada por médicos locales desde fines de los años 70, pero en un principio la empresa la desestimó.

En México son muy pocos los casos de empresas de alta competitividad internacional que se asocian con investigadores para buscar soluciones a problemas industriales.

En el país hay más de 2.000 centros de educación superior, de los cuales 30 son públicos, como la UAM, y el resto privados. Son los estatales los que realizan 80 por ciento de la actividad científica en el país.

El reactor electroquímico de la UAM es una de las pocas contribuciones efectivas de las universidades al mundo industrial de México, donde el Estado destina menos de 0,5 por ciento de su presupuesto anual al desarrollo de ciencia y tecnología.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 19 de enero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

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