CUBA-VENEZUELA: Disidencia arremete contra alianza con Chávez

La estrecha relación entre el gobierno venezolano y Cuba es cuestionada y calificada de «intromisión» en asuntos internos por sectores de la oposición moderada distanciados de la política de Estados Unidos hacia esta isla caribeña.

"No nos interesa la anexión ni a Estados Unidos ni a Venezuela", dijo a IPS Manuel Cuesta Morúa, portavoz de Arco Progresista, una coalición opositora de corte socialdemócrata firmante, junto a agrupaciones similares, de una declaración de rechazo a lo que consideran un "gravísimo proyecto de desintegración política".

En opinión de Cuesta, tras las propuestas de integración que impulsa el gobierno de Venezuela se esconden designios políticos que "en nada responden a los intereses de la sociedad cubana", además de que la soberanía de la isla está en grave peligro por la "intromisión recurrente" del mandatario de ese país, Hugo Chávez.

Arco Progresista, Concertación Pro Diálogo y Partido Solidaridad Democrática, Alianza por una Nueva Nación y Grupo Mediático Consenso, agrupaciones disidentes que actúan sin reconocimiento legal en Cuba, dieron a publicidad, además, sendas cartas sobre el tema enviadas a Chávez y al presidente interino del país, Raúl Castro. En los textos divulgados esta semana, los disidentes también se declararon alarmados por las "declaraciones graves y desafortunadas del canciller Felipe Pérez Roque", quien según versiones de prensa desde Nueva York, de fines de octubre, dijo que el país estaría dispuesto "a renunciar a la soberanía y la bandera" en aras de una integración latinoamericana.

"Hemos convocado a una acción urgente por la soberanía", explicó Cuesta, quien mencionó como elementos "preocupantes" la visita de Chávez a Cuba a mediados de octubre y el discurso que el presidente estadounidense George W. Bush dirigió especialmente a la isla el 24 de ese mismo mes.
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Sin embargo, personas consultadas al azar sobre la estrecha relación cubana con Chávez no comparten la preocupación opositora y consideraron que el gobernante venezolano hace buen uso de los recursos petroleros de su nación para "ayudar a otros países".

"Yo no lo veo mal, todo lo contrario. Es una colaboración que beneficia a los dos países", dijo un taxista que se identificó como Mario, al ser abordado por IPS. En tanto, un economista que pidió no publicar su nombre, consideró peligroso depender de un solo país, pues "ya se sabe lo que pasó con la desaparición de la Unión Soviética".

Con la desintegración soviética y la desaparición del campo socialista europeo, a fines de los años 80 y principio de los 90, Cuba perdió favorables relaciones de intercambio económico y comercial que, entre otros beneficios, le aseguraban mejores precios que en el mercado internacional para su azúcar y un estable abastecimiento petrolero.

Cuba satisface actualmente sus necesidades de combustible con crudo nacional y entre 90.000 y 100.000 barriles diarios de petróleo y derivados suministrados por Venezuela, como parte de un intercambio comercial que en 2006 llegó a 2.640 millones de dólares, con perspectivas de que aumente a 3.000 millones este año.

A su vez, La Habana presta a esa nación sudamericana asistencia en las esferas de la salud, educación y deportes y se calcula que cerca de 20.000 estudiantes venezolanos de medicina se forman en su país con profesores cubanos y otros 2.400 lo hacen en la propia isla caribeña.

Durante su última visita a Cuba, a mediados de octubre, Chávez defendió la integración latinoamericana como el camino para enfrentar las políticas de Estados Unidos en este hemisferio, que entiende son perjudiciales.

"Vamos a convertir esta agregación de países del ALBA (….) en una región potencia del mundo", afirmó, en referencia al esquema integracionista conocido como Alternativa Bolivariana para las Américas, conformado hasta ahora por ambos países, Bolivia y Nicaragua, e impulsado como contrapartida al Área de Libre Comercio de las Américas propuesta en los 90 por Washington.

Chávez también sostuvo que Cuba y Venezuela son "en el fondo un solo gobierno" y que ambos países van hacia una "confederación de repúblicas bolivarianas, martianas, caribeñas, sudamericanas". Ni el convaleciente presidente Fidel Castro ni su hermano Raúl, que lo reemplaza de modo interino en la presidencia, comentaron hasta ahora esas aseveraciones.

La disidencia moderada, que fechó sus cartas el 12 de este mes, mantiene también una postura crítica respecto de la política de Estados Unidos hacia Cuba. "Nosotros rechazamos todo discurso y acción ‘injerencista’, venga de donde venga", señaló a IPS Fernando Sánchez López, de la Concertación Pro Diálogo y Reconciliación.

La de Washington es una política "fracasada, que no ha aportado nada a los cambios en Cuba", comentó Sánchez. A su vez, Cuesta calificó la última alocución de Bush respecto de la isla de "peligrosísima", porque por primera vez un presidente estadounidense se refiere a las relaciones entre ambos países "llamando prácticamente a la desestabilización".

"La palabra clave en nuestros tratos en el futuro con Cuba no será estabilidad. La palabra clave es libertad", dijo Bush en su discurso, publicado en sus "partes esenciales" y de manera inusual en la isla por el diario oficial Granma.

Para Cuesta, tal afirmación puede ser interpretada como "un llamado subrepticio y un respaldo a cualquier tipo de acción contra el gobierno cubano que se escude tras la demanda y el principio de la libertad, desde actos pacíficos hasta actos violentos".

El dirigente opositor dijo que las relaciones de su sector con la Oficina de Intereses de Estados Unidos (Sina) en La Habana son de "absoluta frialdad", porque sus funcionarios "no coinciden con nuestras posiciones en cuanto a la política norteamericana y en cuanto a las declaraciones de Bush".

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