TRABAJO-MÉXICO: A falta de fuerza, sindicatos hacen ruido

Las jornadas de protesta de los sindicatos de México el jueves y este viernes, contra la política económica del gobierno conservador de Felipe Calderón, revelaron la debilidad de las organizaciones de trabajadores de este país.

Las autoridades parecieron otorgar escasa importancia a la movilización, la segunda de este año.

Los sindicalistas anunciaron tres meses atrás que realizarían el 31 de agosto una huelga general masivas. Sin embargo, desacuerdos internos y, según diversos analistas, la certeza de que la convocatoria sería baja, llevó a los dirigentes a limitar su acción a marchas callejeras y paralizaciones puntuales en algunos centros de trabajo.

Según los organizadores de la protesta de dos días, participaron más de 500.000 trabajadores, especialmente profesores de escuelas públicas. Cerca de un millón de estudiantes, de los 35 millones que existen en el país, no recibieron clases.

Los medios de prensa informaron que en las marchas que se realizaron en diversas ciudades, incluida esta capital, el jueves y este viernes, no participaron más de 100.000 personas. El número de trabajadores formales en este país se eleva a 13 millones.

"El poder de los sindicatos está disminuido, aunque puede ser ruidoso. El gobierno lo sabe y por eso no le da mucha importancia, aunque debería. Esto puede crecer", dijo a IPS el politólogo y profesor universitario Esteban Escalante.

El 1 de febrero, luego de una jornada de protesta convocada por los sindicatos, el gobierno indicó que iniciaría un ronda de diálogo. Hubo al menos dos encuentros, pero los sindicalistas dicen que después los funcionarios no han querido recibirlos.

"Calderón mide fuerzas. Entiende que no debe elevar mucho su apuesta con los sindicatos pues no encuentra en ellos la fortaleza necesaria, pero tampoco parece dispuesto a darles un portazo. Mantendrá algún tipo de diálogo", opinó Escalante.

Las encuestas muestran que el presidente Calderón tiene una proporción de aceptación cercana a 70 por ciento. Por el contrario, los sindicatos se encuentran entre los actores de menores opiniones positivas, junto con la policía.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), que aglutina especialmente a los sindicatos del sector eléctrico y telefónico, fueron las principales organizadoras tanto de esta movilización como de la realizada en febrero.

La UNT, que dice representar a 1,5 millones de trabajadores, indicó que su protesta es contra la política económica neoliberal del gobierno y los intentos de privatizar el sistema de seguro social de los empleados del Estado, una meta que, afirman los sindicatos, persigue el oficialismo.

La central sindical, además, sostiene que México tiene una marcada "fragilidad económica" y se encamina hacia una crisis. Los disparadores serían "la volatilidad de los mercados financieros, la desaceleración de la economía estadounidense y los problemas de su sector inmobiliario".

Ese análisis se contrapone con el que hacen las consultoras internacionales y algunos observadores que no ven posibilidades de una crisis en México, ya sea a corto o mediano plazo. Además, las principales variables macroeconómicas se muestran sólidas.

Los sindicatos que movilizan las protestas sostienen que Calderón, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), ganó las elecciones de julio de 2006 gracias a un fraude en contra del candidato del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, Andrés López Obrador.

El Tribunal Electoral desestimó las denuncias de fraude y convalidó la victoria de Calderón por un estrecho margen de votos.

En México no existe un movimiento sindical homogéneo.

La mayoría de trabajadores aún se concentra en los grupos que se alinearon con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó este país de 1929 a 2000, en muchos casos gracias al fraude electoral.

Varios de esos grupos apoyan ahora velada o abiertamente al gobierno de Calderón, tal como lo hicieron durante el mandato del ex presidente Vicente Fox (2000-2006), también del PAN.

Los sindicatos mexicanos no realizaron una huelga general contra el gobierno por décadas, a causa de la relación de tipo corporativo que sostenían con los gobiernos del PRI.

Con el PAN en el poder, durante los gobiernos de Fox y Calderón, sindicatos como la UNT y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de le Educación, ambas de izquierda, amenazaron varias veces con una huelga general que hasta ahora no se concretó.

"Esos grupos deberían repensar la forma de hacerse escuchar y no agotarse en protestas que, si bien hacen ruido, a la larga consiguen muy poco", afirmó Escalante.

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