DROGAS-MÉXICO: Guerra sin control ni vencidos

Las Fuerzas Armadas de México sacan todo su arsenal para enfrentarse a los avezados narcotraficantes, una decisión inevitable para analistas, pero considerada un error por la oposición política.

En los últimos siete días y en hechos distintos, cinco soldados murieron y siete resultaron gravemente heridos en un enfrentamiento con traficantes de drogas.

Fueron hechos poco usuales, pues en el pasado los narcotraficantes locales casi siempre evitaron chocar con militares.

"Estamos viendo las consecuencias de dar la cara a un problema que creció demasiado, así que no hay que sorprenderse de estas batallas y aún pueden venir peores", dijo a IPS Guillermo Garduño, experto y catedrático en temas militares y seguridad nacional de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Jorge Chabat, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, coincide con Garduño. "Frente a la violencia de los ‘narcos’ y al control que tienen en varias zonas, el gobierno tenía casi como única opción sacar a los soldados para recuperar territorios y poner algo de orden", sostuvo ante la consulta de IPS.
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Para ambos expertos, las policías locales y federales, que son las que por ley deben encargarse de la seguridad pública, fueron ya rebasadas por el poder corruptor y de fuego de los narcotraficantes.

Según cálculos del gobierno de Estados Unidos, la industria de la droga ilegal lava en México 24.000 millones de dólares por año, un cifra que estudios locales rebaten y ubican en menos de 7.000 millones.

Estas mafias son las principales abastecedoras de drogas a Estados Unidos.

"En México tenemos un problema de seguridad nacional y a lo único que se puede echar mano cuando eso sucede es al ejército, no seamos ingenuos", sostuvo Garduño.

Sólo en lo que va del año, casi 1.000 personas fueron asesinadas en hecho vinculados al narcotráfico en México, mientras que entre 2000 y 2006 sumaron 9.000 las víctimas fatales, según indica un estudio de la Cámara de Diputados.

En la gran mayoría de los decesos se trató de mujeres u hombres vinculados a grupos de traficantes, aunque también murieron docenas de policías, 134 militares y unos 20 periodistas.

Diversos estudios y expertos indican que la violencia en marcha tiene que ver principalmente con disputas de las mafias por el control del mercado de drogas en México y en el vecino Estados Unidos.

Las ejecuciones persisten a pesar de que el gobierno del conservador Felipe Calderón, quien asumió en diciembre, ordenó un masivo despliegue militar en gran parte del país.

El secretario (ministro) de Defensa, Guillermo Galván, ha señalado que el poder y la violencia de los narcotraficantes han sobrepasado el ámbito de la seguridad pública y representan ahora "un problema de seguridad interior".

El lunes, en el occidental estado de Michoacán, militares usaron armas de alto poder, incluidas lanza granadas, para someter a narcotraficantes que respondieron con disparos de metralletas y granadas de mano.

La acción se produjo luego de que cinco militares fueros asesinados en una emboscada en ese mismo estado.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos indicó que ha recibido denuncias de presuntas violaciones contra los derechos individuales de varias personas cometidas por soldados en Michoacán durante los operativos para encontrar a los culpables de la emboscada.

"Esta guerra en marcha es para someter al enemigo, que en este caso es muy peligroso, el problema es que en ninguna guerra se puede afirmar que se alcanzará o no la victoria y existen altos riesgos de abusos y descontrol", expresó Garduño de la UAM.

Según Chabat, "lo mejor sería comenzar a pensar en la legalización de ciertas drogas, pero, como eso no se puede o no se quiere hacer por ahora, el gobierno optó por moverse y tomar medidas duras como usar el ejército en tareas de seguridad interior y otras que no se ven mucho, pero que ahí están y requieren más tiempo".

La estrategia del gobierno mexicano contra el narcotráfico incluye, según indica el discurso oficial, depuración policial, propuestas de reformas penales, campañas de prevención al consumo y combate contra lavado de dinero.

Pero esos elementos quedaron opacados por la masiva intervención de los militares, ordenada desde diciembre. Las Fuerzas Armadas mexicanas están involucradas en la lucha contra el tráfico de drogas desde comienzos de los años 90, pero nunca en la dimensión actual.

Aunque la estrategia de Calderón ya dura seis meses y la violencia no cede, las encuestas indican que la mayoría de la población mantiene su apoyo a las medidas adoptadas.

"La guerra contra la drogas no se ganará nunca, pero creo que a estas alturas nadie en México puede decir que el gobierno debería quedarse con las manos cruzadas ante el poder de los narcotraficantes, imposible ya de combatir con policías débiles, mal pagadas y en varios casos corruptas", expresó Chabat.

Los opositores, especialmente el izquierdista Partido de la Revolución Democrática, afirman que el gobierno metió de lleno a los militares en la guerra con un afán sobre todo propagandístico y reclaman que la estrategia no está dando resultados, pues a su entender no se acompaña de labores de inteligencia y prevención.

Es un fracaso total y grave del gobierno, pues no "está haciendo nada" para cerrar la llave de dinero a los narcotraficantes y sólo apuesta al despliegue de una fuerza militar sin estrategia clara, declaró Porfirio Muñoz, quien ha ocupado distintas carteras de Estado, ha sido diplomático y fue uno de los fundadores del PRD.

Las ejecuciones y la violencia siguen sin freno en todo el país, eso comprueba el fracaso de la estrategia, añadió.

Garduño y Chabat sostienen que es absurdo esperar que Calderón logre poner coto a los narcotraficantes en sólo seis meses de gobierno.

"Usted cree que esos delincuentes se va a quedar con los brazos cruzados cuando se está afectando su negocio, destruyendo su plantíos ilegales, deteniendo a sus operadores y copando sus territorios. Eso no tiene lógica", opinó Garduño.

Chabat opinó que la oposición y el gobierno quieren sacar tajada política en el tema del combate al narcotráfico. "Eso es entendible, pero no nos engañemos con el uso de los militares: esa era una medida necesaria para comenzar a retomar el control del Estado en todo el territorio", insistió.

"Ya veremos qué pasa a largo plazo con la medida y la evaluaremos, pero falta aún que lleguen a puerto las reformas penales en debate, que la policía entre en un proceso de depuración sin retorno y que se siga el camino de combatir el consumo, la corrupción y los otros males asociados", concluyó.

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