CIENCIA-BRASIL: Ataque a uso de embriones puede herir aborto

La definición del instante en que empieza la vida humana pasó a ser una cuestión judicial en Brasil, en un intento por dirimir la controversia sobre el uso científico de embriones. Un camino que además puede agravar otros debates, como el de la despenalización del aborto, según feministas.

El Supremo Tribunal Federal (STF), ante la necesidad de emitir un fallo sobre un tema en que no hay consenso ni siquiera entre los científicos, decidió pedir ayuda. Por ello convocó una audiencia pública este viernes en su sede de Brasilia, para la cual invitó a 17 expertos, en su mayoría médicos.

Todo empezó con la aprobación parlamentaria de la Ley de Bioseguridad en 2005, tras dos años de intensos debates.

El entonces Procurador General de la República, Claudio Fonteles, católico y conocido por sus posiciones conservadoras, cuestionó ante el STF la constitucionalidad de varias disposiciones de esa norma, en especial la que permite aprovechar células madres de embriones "inviables", fertilizados in vitro y congelados por lo menos desde tres años atrás.

Fonteles entiende que la ley viola el artículo de la Constitución que asegura a todos el derecho a la vida, ya que el embrión, en su opinión, ya es "un ser humano". Luego añadió al proceso el pedido para que la Suprema Corte de Justicia respondiera a la pregunta sobre el momento inicial de la vida.

Se trata de "un falso problema" y "una trampa" que puede constreñir el debate sobre el aborto, advirtió la antropóloga Débora Diniz, profesora de la Universidad de Brasilia y directora del Instituto Anis de Bioética, Derechos Humanos y Género, una de las seis mujeres en el grupo de 17 expertos invitados por el STF a la audiencia pública.

La ley y el decreto que la reglamentó son "claros al establecer que sólo (se pueden usar) embriones inviables", fertilizados in vitro, después de tres años de congelados y que ya estaban en esa situación cuando entró en vigencia la ley, el 28 de marzo de 2005, explicó a IPS.

Son embriones almacenados en clínicas de fertilización, que nunca se convertirán en seres humanos, por presentar alteraciones genéticas o problemas de desarrollo.

La pregunta sobre el inicio de la vida humana es ajena a lo que está en juego, confunde la frontera entre religión y la ciencia, que tampoco "es capaz de responderla" consensualmente, arguyó Diniz, quien encabezó un movimiento que logró en 2004 un fallo judicial autorizando a interrumpir embarazos de fetos anencefálicos.

Su temor es que opiniones de científicos expresadas en esa audiencia sirvan "a otras cuestiones, como un atajo para penalizar más aún el aborto", acotó.

Coincidentemente, el debate nacional sobre aborto se acentuó en estos días en Brasil, después que el nuevo ministro de Salud, José Gomes Temporao, defendió la realización de un plebiscito sobre legalización de esa práctica, siguiendo el ejemplo reciente de Portugal.

En Brasil el aborto está penalizado, pero permitido en casos de riesgo de muerte materna o estupro.

La acción directa de inconstitucionalidad propuesta por Fonteles confunde dos cosas, sostuvo Oscar Vilhena Vieira, director de Conectas Derechos Humanos y profesor universitario en Sao Paulo.

Además de omitir que la ley limita el uso de "embriones inviables, cuyo destino sería la basura", los considera "equiparables moralmente y jurídicamente al ser humano", dijo Vilhena Vieira a IPS.

"La Constitución protege la persona humana, un ser orgánico que tiene emociones, sentimientos", nada comparable con "180 células embrionarias" que ni siquiera tienen posibilidades de desarrollarse, acotó.

El derecho distingue el "peso moral" de los seres vivos, por ejemplo al permitir el aborto cuando hay riesgo de vida para la madre. "Valoriza más a la madre que al feto", añadió.

"Si talo un árbol de 50 años, mi acto tiene consecuencias morales muy distintas a si recojo su semilla y la pongo en el bolsillo sin sembrarla", comparó. Y los embriones serán usados en investigaciones y posibles terapias que beneficiarán a millones de personas, sentenció.

"La cuestión esencial no es cuándo empieza la vida, sino a partir de cuándo el desarrollo de la vida merece ser protegida de forma integral", argumentó el único abogado en el grupo de experto en la audiencia de este viernes. Pero este profesional es posible que deje su testimonio para otra instancia, dedicada a juristas, que la Suprema Corte deberá convocar para el próximo mes.

"El debate, de cualquier forma, es positivo" y la disposición de los jueces a oír a los científicos indica su tendencia a posiciones progresistas, opinó Fátima de Oliveira, médica feminista y miembro del Consejo Consultivo de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.

No cree en retroceso para los derechos reproductivos de las mujeres, porque "el Supremo Tribunal Federal no tiene postura anticiencia", comentó la activista a IPS.

Pero puestos ante la cuestión del inicio de la vida, sin darse cuenta de la "malicia" que conlleva por detrás la pregunta, los médicos e investigadores deberán emitir opiniones que tendrán consecuencias, pese al "espectáculo de disensiones", teme Diniz.

En pronunciamientos ya conocidos, algunos invitados coinciden con Fonteles en que la fecundación del óvulo es el momento inicial de la vida humana.

Otros lo fijan en la "nidación", que es cuando el embrión se fija en el útero, posición que interesa a los investigadores porque teóricamente dejaría fuera de las prohibiciones a los embriones fertilizados in vitro.

Pero también están los expertos que identifican la vida humana sólo después de que se forman tejidos neurológicos, que representan la capacidad de sentir emociones, lo cual ocurre sólo a partir del decimocuarto día después del nacimiento.

El consenso internacional de que la muerte cerebral indica el fin de la vida, autorizando el transplante de los órganos de la víctima, es el gran argumento en favor de esa posición.

La vida es "un proceso continuo" y determinar su inicio es controversial, porque depende de la religión que uno profesa, la cultura y el momento histórico, indicó Stevens Rehen, presidente de la Sociedad Brasileña de Neurociencias, también invitado a la audiencia de este viernes.

Iniciar la vida exige tanto el blastocito (óvulo fecundado), que no lleva necesariamente a un ser humano, como la nidación y formación del sistema neurológico, resumió Rehen a IPS.

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