SRI LANKA: Civiles sufren por fracaso en Oslo

El fracaso de los esfuerzos noruegos para reunir en una mesa de diálogo al gobierno de Sri Lanka y a los rebeldes Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE) parece haber estimulado aun más la violencia en este país de Asia meridional.

Al menos 10 personas fueron asesinadas en diversos episodios el fin de semana, entre ellas un soldado y un alto miembro de los Tigres. Ambas partes se acusan entre sí por los crímenes cometidos contra civiles.

El LTTE, condenado por varias organizaciones internacionales, incluyendo el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), por reclutar a la fuerza a niños y niñas, responsabiliza a Colombo de las últimas víctimas.

"La horrenda naturaleza de los asesinatos de niños y niñas le da escalofríos en la espalda a cualquiera, en particular a los que expresaron su preocupación por el bienestar de los menores" en el conflicto, señaló la organización rebelde en un comunicado.

Este lunes, para fundamentar sus acusaciones, el LTTE divulgó en su servicio de noticias en Internet fotografías de una familia de cuatro miembros, incluyendo a un niño de siete años y a su hermana de nueve, supuestamente asesinada la semana pasada por el ejército de Sri Lanka en Vankalai, en el septentrional distrito de Mannar.
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Los rebeldes también publicaron una lista de 24 niños y niñas supuestamente muertos a manos de las fuerzas de Colombo.

Sin embargo, un portavoz del Ministerio de Defensa negó que el ejército esté involucrado de alguna manera con esos crímenes, y arguyó que se trata de falsas acusaciones del LTTE para desviar la atención de sus propios delitos, como el reclutamiento forzoso de menores.

Los Tigres llevan adelante una campaña violenta desde mediados de los años 70 con el objetivo de crear un estado separado para la minoría tamil en el noreste del país. Hasta ahora, más de 6.500 personas han muerto en la guerra civil, y cerca de 300 solo desde diciembre.

Setenta y cuatro por ciento de los 19,2 millones de habitantes de Sri Lanka son de la etnia cingalesa, 18 por ciento son tamiles, siete por ciento de origen árabe y uno por ciento veddas y malayos.

Delegados del gobierno y de los Tigres tenían previsto reunirse en Oslo la semana pasada para discutir el papel de la misión extranjera que controla el cumplimiento del cese del fuego acordado entre ambas partes en febrero de 2002, la Misión Observadora de Sri Lanka (SLMM, por sus siglas en inglés), integrada por expertos de países escandinavos.

Pero, a último momento, los rebeldes que viajaron a la capital de Noruega decidieron no reunirse con la delegación de Colombo arguyendo que ésta no tenía representación ministerial.

Dos días antes del inicio previsto de las conversaciones, una mina antipersonal había estallado cerca de una base naval de las fuerzas del gobierno cerca de Colombo.

La creciente violencia alimenta el temor de que colapse el cese del fuego y se propague la violencia sectaria en todo el país.

"El país cayó en una situación en la que se debe garantizar la seguridad de los observadores antes que la de la población. La tregua ha sido violada varias veces, pero es el único documento que ha mantenido intacto al país", sostuvo N. Ananth, un tamil de la septentrional ciudad de Jaffna.

Los esfuerzos de paz de Noruega se vieron en parte obstaculizados por la decisión de la Unión Europea (UE) de incluir a los Tigres en su lista de grupos terroristas.

"La UE y los copresidentes (del foro de países donantes de Sri Lanka) le han dado al pueblo tamil un mensaje político indirecto en el que le piden que formen un estado separado", señaló la publicación oficial de los Tigres en su editorial.

El LTTE también divulgó un comunicado en Oslo reafirmando su plan de autodeterminación.

En diciembre de 2002, el gobierno y los Tigres acordaron un plan para darle cierta autonomía a la zona tamil en el marco de un sistema federal, pero las negociaciones sobre sus detalles están en punto muerto desde abril de 2003.

El gobierno del presidente Mahinda Rajapakse ha expresado su insatisfacción con la SLMM y rechazó un informe presentado en Oslo por el grupo de observadores sobre la situación de seguridad en Sri Lanka desde las últimas conversaciones de paz en enero.

"La inicial atmósfera de progreso cambió rápidamente, ya que el gobierno de Sri Lanka no estuvo dispuesto a poner en práctica todos sus compromisos e impidió la mera presencia de los grupos armados en sus áreas. Además, mostró renuencia a aceptar los pedidos del LTTE destinados a normalizar la situación", señalaron los observadores.

Colombo criticó el informe y alertó que esos "comentarios mal considerados, que rayan con la especulación en el mejor de los casos, podrían incitar al LTTE a la violencia y producir el resultado que (el jefe del SLMM) Ulf Henricsson está especulando".

Mientras, una facción rebelde disidente aumenta los ataques contra los Tigres en las áreas bajo su control. Este grupo está liderado por el ex jefe militar insurgente Vinayagamoorthi Muralitharan, alias "Karuna", quien según el LTTE contaría con apoyo de Colombo.

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