MÉXICO: Marcos vuelve a la TV en son de paz

La guerrilla zapatista no piensa ya en hacer la guerra, pese al escenario de «indignación y rabia» que hay en México, afirmó su líder, el subcomandante Marcos, en declaraciones a Televisa, empresa a la que había criticado con vehemencia en el pasado por su poder e influencia políticas.

Marcos, quien visita la capital mexicana desde la semana pasada, se presentó este martes en un noticiero de esta cadena de televisión, donde también pronosticó que Andrés López Obrador será el ganador de las elecciones del 2 de julio a la presidencia de México, aunque aclaró que no es partidario suyo y que no cree que ese candidato sea realmente de izquierda.

La entrevista concedida a Televisa y la que dio en la víspera al diario izquierdista La Jornada son las primeras que otorga el jefe guerrillero desde 2001.

El insurgente Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no pretende boicotear los comicios o generar violencia, tal como aseguran algunos miembros del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), entre ellos el senador Diego Fernández de Cevallos, dijo a Televisa.

Con su tradicional traje de corte militar y el rostro cubierto con un pasamontañas, el llamado subcomandante que entre 1994 y 1999 fue un actor importante del quehacer nacional y con repercusión internacional, dijo que su grupo busca ahora "construir una opción política y civil", diferente de las existentes en las instituciones democráticas electorales.
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"Por eso se hizo la Otra Campaña, (pues) queremos construir para la gente que está abajo, ya que se está acumulando mucho rencor social", explicó Marcos.

La llamada Otra Campaña es un recorrido nacional de seis meses que inició en enero desde sus reductos en las selvas del sureño y empobrecido estado de Chiapas, asiento de las bases mayoritariamente indígenas del EZLN, para establecer alianzas con grupos de izquierda no electoral que pretenden "cambiar el país desde abajo y con la participación de la sociedad civil", según indican.

Tal recorrido se realiza de forma paralela a la campaña para las elecciones presidenciales, donde las encuestas de opinión de voto son encabezadas por el candidato del gobernante PAN, Felipe Calderón, y del opositor e izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), López Obrador.

"Creo que Marcos tiene todo la calidad moral para reaparecer en escena y exhibir sus posturas y más cuando hay una vacío de representatividad en la política actual", comentó a IPS Francisco Farina, del no gubernamental Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical.

Similar opinión expresó Pedro Gelert, del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba. "Marcos tiene un escenario donde hay mucha gente receptiva a su mensaje radical contra el neoliberalismo", declaró a IPS.

Gelert, quien dijo hablar a título personal pues en el Movimiento "hay miembros que ven el tema de Marcos con visiones diferentes", sostuvo que el dirigente del EZLN es un hombre honesto, identificado con las mejores causas sociales y que tiene mucho que aportar.

Pero hay quienes critican el nuevo protagonismo de Marcos.

La "decisión de Marcos de constituirse en la conciencia última no me gusta", declaró a la revista Poder y Negocios el escritor Carlos Monsiváis, mientras su colega Guadalupe Loaeza sostuvo, en una columna para el diario Reforma, que el líder guerrillero es un vanidoso urgido de protagonismo.

Los reflectores apuntan al líder guerrillero desde que anunció que permanecerá en la capital para encabezar protestas que demandan la libertad de unos 200 pobladores y campesinos que la policía detuvo la semana pasada, tras violentos enfrentamientos registrados en el poblado de San Salvador Atenco, distante a unos 15 kilómetros de la capital.

"Que salgan todos los presos (…) nosotros esperamos que la clase política debe decidir liberar a todos los presos o de lo contrario se escalará más en las movilizaciones de protestas", advirtió.

Marcos insistió que no le interesa participar en la política formal, en la que, a su entender, hay una crisis de representatividad. Lo que el EZLN desea "es que haya un pueblo que trabaje, que viva con tranquilidad, que haya mujeres sin temor a ser atacadas y violadas, y con medios de comunicación que no disfracen la noticia", detalló.

Aunque critica con dureza a todos los candidatos a la presidencia, reiteró que ganará López Obrador.

"A (Roberto) Madrazo (del ex gobernante Partido Revolucionario Institucional y tercero en las encuestas) no le cree ni su familia, significa el regreso al pasado y la entronización del crimen organizado, y Calderón (del PAN) significa la continuación de este perfil desdibujado de un mal administrador que es (el presidente Vicente) Fox", declaró a Televisa.

En la entrevista con La Jornada, medio que desde 1994 da amplia cobertura al EZLN, Marcos señaló que "la clase política en su conjunto ha dejado de representar a la sociedad" en México.

"Madrazo propone un imposible regreso al pasado criminal. Calderón la instauración del fascismo, sacando al Ejército y la policía a las calles, y López Obrador un Estado que sea funcional al capitalismo, estableciendo una nueva estructura, que será autoritaria y no resolverá los problemas de los de abajo", expresó a ese diario.

Por eso, la Otra Campaña, que es civil y pacífica, "es la única posibilidad de que el cambio, que es inevitable, no sea violento", añadió.

Según dijeron en 1995 los servicios de inteligencia del Estado, el líder zapatista es Rafael Guillén, un licenciado en filosofía que cumplirá 49 años el 19 de junio, que militó en una organización guerrillera en los años 70 y que llegó a Chiapas a inicios de los años 80 para fundar el grupo junto a la población local de mayoría indígena. Marcos siempre negó esa identidad.

El EZLN permanece en la selva de Chiapas sin disparar un solo tiro desde la segunda semana de 1994, cuando el entonces gobierno de Carlos Salinas (1988-1994) cesó la represión obligado por las críticas. Desde esa fecha está inconcluso un proceso de negociación entre el gobierno y la guerrilla.

Tras haber declarado una guerra que se redujo a unas pocas escaramuzas, el grupo se refugió en la selva, desde donde se transformó en una voz crítica del sistema político y en motor de movilización social, lo cual le valió aliados estratégicos dentro y fuera del país.

Pero ese papel decayó a fines de 2000, cuando el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó desde 1929, perdió por primera vez la presidencia de México.

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