ESTADOS UNIDOS: ¡A los puestos de combate!

Los principales voceros de la derecha estadounidense llaman al presidente George W. Bush a planificar urgentemente ataques militares —y tal vez una guerra— contra Irán, que anunció esta semana haber logrado enriquecer uranio.

En una verdadera andanada de editoriales y columnas de opinión publicadas el miércoles y el jueves, publicaciones derechistas como The Wall Street Journal, The Weekly Standard y The National Review advirtieron que Irán se había pasado de la raya.

Según los editorialistas, es hora de que el gobierno planifique en serio la destrucción de las instalaciones nucleares iraníes y objetivos militares —para impedir represalias—, pues interpretan que el régimen islámico en Teherán tiene intención de desarrollar armas atómicas.

El director de The Weekly Standard, William Kristol, comparó el proceso nuclear iraní con la reocupación militar ordenada por el dictador alemán Adolf Hitler en 1936 sobre Renania, territorio desmilitarizado desde el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Por lo tanto, advirtió Kristol, el gobierno de George W. Bush debe emprender una "preparación seria para una posible acción militar, incluida la planificación operativa urgente de bombardeos y para la consecuencia de tales ataques".

"Una gran nación debe ser seria sobre sus responsabilidades, aun si ejecutar otras responsabilidades ha sido más difícil de lo previsto", según Kristol, uno de los ideólogos de la rama neoconservadora del gobernante Partido Republicano, en alusión a la invasión de Iraq en 2003.

The National Review, otro semanario derechista, se hizo eco del llamado. "Cualquier campaña aérea debe combinarse con esfuerzos agresivos y persistentes para voltear el régimen iraní desde adentro", indica su último editorial, titulado "Ahora, Irán", y seguramente redactado por el ideólogo neoconservador Michael Ledeen.

"Por lo tanto, no debería golpear sólo las instalaciones nucleares, sino también los símbolos de la opresión estatal: el ministerio de inteligencia, los cuarteles de la Guardia Revolucionaria, las torres de guardia de la notoria prisión de Evin", sostuvo el editorialista.

Esta campaña parece sincronizada no solo con la alarma creada a raíz de los logros nucleares iraníes y con los informes divulgados la semana pasada sobre el avanzado estado de los planes de guerra de Estados Unidos, sino también para contrarrestar los llamados a negociaciones directas con Irán formulados por prominentes figuras de la política exterior de gobiernos anteriores.

Washington debería formular una "oferta diplomática justa y generosa" a Teherán, según observó Richard Haass, asesor del secretario de Estado (canciller) del primer periodo de Bush (2001-2005), Colin Powell, en una columna publicada el miércoles por el diario The Financial Times.

Tal oferta debería permitirle a Irán mantener un pequeño programa de enriquecimiento de uranio, aunque más no sea para que Estados Unidos obtenga respaldo de la comunidad internacional en sus gestiones, según Haas, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, centro académico con sede en Nueva York.

Con el argumento de que "los costos posibles de un ataque sobrepasan sustancialmente los probables beneficios", el experto observó que la suposición "más peligrosa" de quienes apoyan un ataque "es que un conflicto sería pequeño o rápido".

El jueves se le unió a Haas el segundo de Powell en su pasaje por el Departamento de Estado, Richard Armitage, quien reclamó conversaciones directas en una entrevista que concedió a The Financial Times.

"Vale la pena hablar con los iraníes sobre todos los aspectos de nuestra relación, desde la energía al terrorismo" y, especialmente, sobre la situación de Iraq, según Armitage, un firme candidato a secretario (ministro) de Defensa en caso de que Donald Rumsfeld renuncie.

"Podemos ser lo suficientemente astutos en lo diplomático para hacerlo sin conceder nada", agregó, al tiempo que reclamó paciencia "por un tiempo", dado que, para la comunidad de inteligencia estadounidense, a Irán le insumiría entre cinco y diez años construir un arma nuclear.

Tales declaraciones son anatema para el ala más belicista del gobierno, quienes advierten que dialogar con Irán es el equivalente a las políticas de "apaciguamiento" desarrolladas por Francia y Gran Bretaña hacia la Alemania nazi en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Para Kristol, por ejemplo, la política estadounidense hacia Irán ha sido de "palo y zanahoria", a pesar de las insistentes versiones periodísticas sobre el estado avanzado de la planificación de un ataque militar.

Mientras, los también neoconservadores editorialistas de The Wall Street Journal consideraron que la "supuesta fiebre bélica" del gobierno "es difícil de creer, pues durante tres años la administración de Bush ha permitido a Europa buscar una solución diplomática con Irán".

El editorial de Kristol en The Weekly Standard insiste en que, para apoyar las gestiones diplomáticas conjuntas con aliados de Estados Unidos en Europa, debería entablarse una "amenaza de fuerza creíble", combinada con "crecientes actividades de inteligencia" y "operaciones encubiertas", así como la planificación de ataques militares.

En una columna de la misma revista titulada "Objetivo: Irán", el general de la aviación retirado Thomas McInerney sostuvo que Washington debería estar preparado para una "poderosa campaña aérea", con cientos de aviones y 500 misiles de crucero contra 1.500 blancos nucleares y militares.

Por su parte, el veterano militar israelí y novelista Mark Helprin anotó, en una columna para el diario The Washington Post publicada el jueves, que Estados Unidos debería reforzar su presencia militar en Israel, Jordania e Iraq en prevención de represalias por los ataques. (

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