COMERCIO: Cómo sacar las castañas del fuego

La última reunión entre delegados de cinco países y de la Unión Europea (UE) para recomponer el diálogo internacional sobre comercio, celebrada el fin de semana en la capital británica, dejó una sensación de desaliento entre activistas por el desarrollo del Sur pobre.

Representantes de India, Brasil, la Unión Europea (UE), Estados Unidos, Japón y Australia —o Grupo de los Seis (G-6), que representa las principales tendencias y bloques dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC)— no lograron salir del punto muerto en el que se encontraban.

Los negociadores pudieron informar sobre pocos avances tras más de 12 horas de deliberaciones, repartidas entre el sábado y el domingo, dirigidas a poner en buen rumbo la Ronda de Desarrollo de Doha de negociaciones de la OMC, iniciadas en 2000 y cuyo fin está previsto para diciembre.

Los representantes de los seis países intentaron avanzar hacia un nuevo acuerdo mundial de comercio a través del impasse que se suscitó en la sexta conferencia ministerial de la OMC, que tuvo lugar del 13 al 18 de diciembre de 2005 en Hong Kong.

Las reuniones de Londres no integran las negociaciones multilaterales de comercio oficiales, pero la presencia del director general de la OMC, Pascal Lamy, fue apenas una señal de la importancia de la instancia en las gestiones hacia el logro de un acuerdo para fines de abril.
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Sin embargo, esto parece improbable. Los delegados de los países industrializados no ofrecieron ninguna novedad en materia de reducción de subsidios agrícolas y un aceleramiento del cronograma hacia esa meta.

Por su parte, Brasil e India no ofrecieron ninguna apertura de sus mercados a bienes y servicios industriales de los países del Norte industrial.

"Estamos desilusionados por la absoluta falta de flexibilidad de parte de la UE y de Estados Unidos", dijo a IPS Alex Wijeratne, de la organización de impulso al desarrollo ActionAid.

"Queremos que la UE y Estados Unidos retrocedan significativamente, para mostrar un compromiso mucho mayor con el concepto de desarrollo, pero simplemente no lo están haciendo. Esta es una gran decepción, aunque no una gran sorpresa", agregó.

La UE y Estados Unidos procuraban "una simple compensación: que países en desarrollo como India y Brasil abran sus mercados a bienes industriales sin ir mucho más lejos en la agricultura", dijo a IPS Peter Hardstaff, del no gubernamental Movimiento por el Desarrollo Mundial.

"Lo que está sobre la mesa es esencialmente un mal acuerdo para países en desarrollo, que significará una pérdida a largo plazo de opciones políticas para ellos", dijo Hardstaff. "Nuestra evaluación siempre fue que ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo."

La presión escaló con miras a las próximas conversaciones de la OMC, previstas para fines de abril y luego para julio, con el objetivo de completar un acuerdo final de la Ronda de Doha para fines de este año.

Ese plazo fue establecido porque queda poco tiempo para cumplir con el requisito de Estados Unidos, que aspira a presentar un acuerdo al Congreso legislativo para que lo apruebe para mediados del año próximo, dijo Hardstaff.

"Ahora es tiempo de tomar la gran decisión de tener un acuerdo o darlo por terminado y pensar en algún otro camino", afirmó.

Organizaciones de aliento al desarrollo quieren que los países industrializados recuerden en el acuerdo que las conversaciones de la Ronda de Doha, lanzada en la capital de Qatar hace cinco años, tienen la finalidad de construir un acuerdo que diera a los países pobres vías para desarrollarse a través del comercio.

"Esa idea de desarrollo se fue por la ventana el año pasado", dijo Hardstaff. "Pero los países en desarrollo tienen el derecho de perseguir las políticas que los países ahora industrializados seguían cuando estaban en desarrollo."

Que India y Brasil no se echaran atrás en las conversaciones del fin de semana es una buena señal, afirmó Wijeratne. Las negociaciones mostraron "un sentido de madurez, de negociación igualitaria. No se siente que haya un socio menor en estas discusiones", opinó.

Las deliberaciones del fin de semana "generaron un sentido de confianza en India y Brasil, que parecen estar trabajando extremadamente bien como unidad", dijo. "Nos gustaría ver a India y Brasil hacer cada vez más por el desarrollo."

Pero mientras esos países se mantienen firmes hay una creciente sensación de riesgo en torno de las conversaciones. "Es difícil ver a cualquiera sacándolas del fuego", opinó.

El comisario de comercio de la UE, Peter Mandelson, dijo que se había alcanzado un avance "incremental" en las conversaciones. Pero el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo a la prensa: "Hemos estado trabajando de modo incremental. Y no creo que podamos obtener un acuerdo en pasos incrementales."

"Lo que está faltando es la profunda convicción de que, si no tenemos un resultado ambicioso, no tendremos ningún resultado en absoluto", agregó Amorim.

El ministro de Comercio de India, Kamal Nath, dijo que los países industrializados "necesitan más comprensión".

Las seis partes dejaron en claro que conversarán nuevamente antes de las negociaciones formales de la OMC en abril. Los objetivos están menos claros.

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