ESCULTURA-VENEZUELA: La hora de los vándalos

Venezuela corre el riesgo de perder valiosas obras escultóricas ubicadas en espacios públicos, debido a acciones vandálicas que prosperan en la impunidad, alertó el experto Axel Stein en carta remitida a la Unesco.

Stein, investigador de arte venezolano y también representante de la casa británica de subastas Sotheby's, se dirigió al director general de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), Koichiro Matsuura, para advertir sobre ”la destrucción del patrimonio cultural de Venezuela, con el desmantelamiento sistemático de obras de arte”.

En la misiva, Stein enumera los casos de las obras cinéticas ”Esfera Caracas”, de Jesús Soto, ”Abra Solar”, de Alejandro Otero, y ”Fisiocromía”, de Carlos Cruz Diez, que ”han sido destruidas casi en su totalidad por lo que suponemos son ladrones de materiales y metal para reciclaje, ante la mirada indiferente de las autoridades”.

A esas tres obras de los más destacados escultores venezolanos se suman los murales de la artista plástica Gego, unas estructuras tridimensionales de aluminio y color, y la escultura ”Homenaje a Carlos Gardel”, de Marisol Escobar.

Además, el crítico de arte William Niño advirtió el daño a la Fuente Monumental de Plaza Venezuela, de Santos Michelena, a la cual le fue sustraído el sistema hidráulico. En todos los casos, se trata de obras ubicadas en espacios públicos de Caracas.

Marco Negrón, ex decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, explicó a IPS que ”siempre hay un cierto grado de agresión contra las obras de arte públicas. Por ejemplo, en estos días han sido atacadas algunas esculturas en el Palacio Ducal y en la Iglesia de San Pietro in Castello, de Venecia”.

”Pero, la diferencia es que, generalmente, las autoridades (en esos lugares) se preocupan y responden ante esos ataques. Aquí no se sabe ni siquiera cuál es el motivo de la agresión, porque nunca se ha capturado a uno solo de los involucrados”, agregó.

Negrón señaló que posiblemente se trate de casos de vandalismo por parte de personas que venden y reciclan aluminio, pero subrayó que alguien tiene que haberles informado que ese es el material con el cual están hechas las obras.

Para Niño, en tanto, el ”Abra Solar”, ubicada en la Plaza Venezuela, el centro-este de Caracas, es la más importante de entre las obras afectadas.

”Estuvo en una Bienal de Venecia. Se expuso en Milán y en Montreal. En su elaboración participaron ingenieros del Massachussets Institute of Technology, de Estados Unidos. Además de su valor artístico, se trata de una pieza muy costosa”, explicó el crítico a IPS.

Al hacerse públicas las denuncias, Metro de Caracas, la empresa que tiene a su cargo el servicio de trenes subterráneos con su extensión de autobuses y es dueña de algunas de las esculturas desmanteladas, anunció que se ocupará de la recuperación de las mismas.

En particular identificó a la obra ”Homenaje a Carlos Gardel”, obra que se encuentra en una de sus estaciones, la de Caño Amarillo, y que muestra al cantante de tangos adoptado por los argentinos como suyo junto a dos músicos y un perro.

La escultura del perro fue robada hace meses y las de los músicos fueron retiradas por el propio Metro de Caracas, al considerar que su anclaje se encontraba debilitado.

Para los casos del ”Abra Solar” y ”Fisiocromía”, el Metro de Caracas -que en total posee 45 obras de arte- piensa apelar a la compañía aseguradora.

Sobre la posibilidad de rescatar las obras, Niño opinó que en el caso de las obras cinéticas es posible, pues ”aunque son piezas únicas, están hechas con un cierto carácter industrial. Tienen planos de elaboración, y materiales de construcción recuperables. El problema es que son esculturas muy costosas”.

Además, señaló que un esfuerzo de ese tipo es inútil si las autoridades no se comprometen en un mayor cuidado y custodia de las obras de arte. ”Caracas ha sido por épocas una ciudad mal mantenida, pero nunca 'vandalizada' y saqueada como en este momento”, apuntó.

A los daños sufridos por las esculturas de Caracas, los curadores de arte agregan los ocurridos en la ciudad de Maracaibo, 600 kilómetros al oeste de la capital venezolana, donde acaban de ser retiradas y guardadas en condiciones precarias una serie de piezas vanguardistas que a principios de los años 70 fueron concebidas para el Paseo Ciencia.

Ese lugar está ubicado en el casco histórico de Maracaibo, donde se erigen la Iglesia de la Virgen de la Chiquinquirá, la Iglesia de Santa Bárbara, la Casa de Gobierno y la Casa Morales.

De allí fueron retiradas la escultura ”El Trigal”, de Jesús Soto, que actualmente se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo del occidental estado de Zulia, y ”La Virgen”, de Lía Bermúdez, una obra abstracta que se erige en el lugar en el cual se dice que apareció la virgen de la Chiquinquirá. También se encontraban allí una escultura de Pedro Vargas y otra de Víctor Valera.

Según Pedro Romero, ex director del Instituto del Patrimonio Cultural, las esculturas fueron ”desmontadas sin ningún criterio técnico, y las que fueron trasladadas a depósitos ni siquiera tienen un documento que certifique dónde se encuentran”.

”Con ello, se pasó por encima de la ley de protección y defensa del patrimonio cultural, y de la ley orgánica de proyección urbanística”, puntualizó Romero en declaraciones a IPS. (

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