VENEZUELA: Chávez denuncia invasión desde Miami y Colombia

Venezuela ”ha sido invadida. Estamos frente a una seria amenaza a la paz, integridad y seguridad de esta república”, afirmó este miércoles el presidente Hugo Chávez en cadena nacional de radio y televisión, al referirse a la reciente captura de un centenar de paramilitares colombianos cerca de Caracas.

El gobierno afirma que se trata de paramilitares traídos por extremistas de oposición desde el nordeste colombiano, para integrar una fuerza que atacaría instalaciones militares y atentaría contra funcionarios y dirigentes políticos oficialistas y opositores.

La abortada operación conforma una invasión ”pensada, planificada y conducida por una red internacional que tiene en (la ciudad estadounidense de) Miami y Colombia dos puntos de su eje, con la complicidad de apátridas venezolanos”, afirmó Chávez.

”Oficiales traidores de la Fuerza Armada venezolana, activos y retirados, se prestaron para traer a los terroristas desde la frontera hasta Caracas”, agregó.

El domingo, las autoridades apresaron a 86 colombianos vestidos con uniformes del ejército de Venezuela, uno de ellos portaba una pistola y el resto estaba desarmado.
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La captura se realizó en una finca cercana a la capital, propiedad del opositor radical Robert Alonso, venezolano de origen cubano y a quien se supone residente en Miami.

Desde entonces fueron aprehendidos otros 16 colombianos, se allanaron propiedades de empresarios y políticos vinculados a la oposición, y se ordenó la detención de una decena de oficiales, cuatro de ellos activos, de la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea.

Varios dirigentes opositores, ex ministros de la Defensa y conductores de medios de comunicación han afirmado que el caso de los paramilitares ”es un show montado por Chávez” para distraer la atención del proceso de referendo revocatorio de su mandato que impulsa la oposición con la esperanza de que la consulta se concrete en agosto.

Chávez replicó con una convocatoria extraordinaria del Consejo de Defensa de la Nación, que reúne a las cabezas de los poderes públicos y al alto mando militar, y lo declaró en sesión permanente este miércoles.

Entretanto, se sostenían escaramuzas verbales entre Bogotá, Caracas y Washington, pero con espacios abiertos para la cooperación y la diplomacia.

La canciller de Colombia, Carolina Barco, viajará el viernes a Caracas para ayudar en las investigaciones y ”reiterará al gobierno venezolano el deseo de lograr claridad en relación con los hechos del pasado domingo”, dijo un comunicado de su despacho.

La embajadora de Colombia en Venezuela, Mariángel Holguín, pidió que el caso fuera tratado por vías diplomáticas y lejos de los micrófonos. ”Falta retomar un poco la vía del diálogo diplomático y judicial, y no tanta declaración en la prensa”, solicitó.

Holguín confirmó que los datos recibidos de los primeros 54 detenidos en Caracas efectivamente corresponden a ciudadanos colombianos y que 28 hicieron el servicio militar en Colombia, pero sólo uno registra antecedentes penales.

Chávez insistió en que se trata de peligrosos paramilitares y dijo que personalmente conversó con uno de los cabecillas, arrestado cuando huía en el sudoeste venezolano. ”Es un hombre frío, un ex soldado profesional, y al parecer se trata del responsable de la ejecución de algunos de los que quisieron huir del campamento”.

Las autoridades atribuyen a ejecuciones dentro del grupo el hallazgo de dos cadáveres cerca de la finca de Alonso.

Chávez también tuvo palabras de reconocimiento para su homólogo colombiano Alvaro Uribe. ”Hemos recibido con beneplácito su declaración de rechazo a este hecho y esperamos de él toda la colaboración”, indicó.

En cambio, el presidente dijo tener ”elementos para dudar de la buena fe” de la inteligencia militar colombiana, y acusó al jefe del ejército de ese país, general Martín Carreño, de ser adversario de su gobierno y de ”mentir descaradamente”.

Carreño negó el martes acusaciones del vicepresidente venezolano José Vicente Rangel según las cuales se reunió en marzo con opositores que preparaban acciones de desestabilización del gobierno de Chávez.

Rangel -quien maneja las relaciones con Estados Unidos y Colombia en la división de tareas del gobierno venezolano, según analistas como Carlos Romero- se reunió con Holguín el martes, y este miércoles lo hizo con el embajador estadounidense, Charles Shapiro.

El diplomático estadounidense dijo que Washington ”rechaza los intentos de vincular a los colombianos detenidos con nuestro gobierno. Los paramilitares, como las guerrillas de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, de izquierda), son terroristas internacionales que se financian con secuestros y narcotráfico, y sus cabecillas son solicitados por tribunales estadounidenses”.

Estados Unidos ”rechaza cualquier intento de cambiar el gobierno por la fuerza. Nuestra política es trabajar con la Organización de Estados Americanos y el grupo de amigos (Brasil, Chile, España, Estados Unidos, México y Portugal) para encontrar una salida pacífica, democrática, constitucional y electoral a la crisis de Venezuela”, insistió el diplomático.

”Es necesario enfriar los ánimos para esclarecer los hechos”, agregó..

Chávez colocó expresiones de portavoces del Departamento de Estado (cancillería) y del Departamento de Defensa de Estados Unidos en un contexto político y mediático lleno de declaraciones adversas a su liderazgo, en los días previos al domingo.

”Es lo que llamamos, en lenguaje militar, fuegos de preparación o el calentamiento de un clima, como paso previo a las acciones que intentaban los paramilitares”, dijo Chávez, ex comandante de paracaidistas.

”Casi puedo decir cuál sería el guión: los paramilitares, vestidos como soldados venezolanos, atacarían el palacio de gobierno, para dar muerte al presidente, y alguna otra instalación militar, para mostrar ante el mundo una falsa fractura de la Fuerza Armada”, añadió.

Si eso se hubiera producido, ”se habría iniciado una guerra civil. Gracias a Dios y a los organismos de seguridad abortamos ese peligro, pero, debo agregar, por ahora”.

En apoyo de su tesis, el presidente leyó un artículo, divulgado en Internet por Alonso, en el que el opositor llama a organizar la desobediencia callejera contra Chávez.

El mandatario dijo que Alonso, de paradero desconocido, pertenece a grupos de Miami contrarios al presidente cubano Fidel Castro.

Chávez también citó declaraciones del ex líder soviético y premio Nóbel de la Paz Mijaíl Gorbachov, quien al conversar con periodistas en Caracas opinó que ”seguramente el señor Chávez se atravesó en el camino de alguien, de sectores poderosos en el mundo, y a ese alguien no le gusta”.

Mientras, la opositora Coordinadora Democrática aseguró este miércoles que en el país ”se vive una escalada represiva por parte del gobierno” tras la detención de los paramilitares colombianos.

La Coordinadora denunció en particular el encarcelamiento desde el martes de Henrique Capriles, alcalde del municipio Baruta, una barriada de clase media y bastión opositor en el sudeste de Caracas, en el marco de un juicio que se le sigue desde 2002, cuando fuera agredida la embajada de Cuba, emplazada en la jurisdicción que administra.

”Es una detención arbitraria y de carácter político”, señaló Enrique Mendoza, coordinador de esta alianza de partidos y grupos sociales contrarios a Chávez. ”Pero sin importar los obstáculos que nos pongan, los haremos a un lado hasta el final de esta pesadilla que es ir a un proceso de votación. Al presidente no lo sacaremos con un golpe sino con votos”, insistió.

En investigaciones sobre los colombianos detenidos, los cuerpos de seguridad allanaron una finca propiedad del magnate de medios de comunicación Gustavo Cisneros, e incluso un galpón alquilado por la embajada de Estados Unidos para depositar muebles.

También allanaron la casa donde viven familiares del ex presidente Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993), condenado por corrupción y residente en el exterior quien ha instado en los últimos días a ejecutar un golpe de Estado contra Chávez, e intentaron ocupar la vivienda del diputado opositor y ex jefe político socialdemócrata Rafael Marín.

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