ECONOMIA-BRASIL: Recuperación acotada afecta a Lula y al Mercosur

La economía brasileña emite algunas señales de recuperación que entusiasman a gobernantes y a parte del sector privado, pero no disminuyen el escepticismo de los críticos ante la política adoptada en ese terreno por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La producción industrial volvió a crecer después de muchos meses de descenso, y el ingreso de capitales extranjeros hizo duplicar el índice de la Bolsa de Sao Paulo en los últimos 12 meses, y el ”riesgo Brasil” cayó a cerca de 600 puntos, contra más de 2.400 en septiembre de 2002.

El ”riesgo país” evalúa la percepción de los inversores sobre la capacidad que tiene un Estado de pagar sus deudas, a partir de su capacidad de colocar bonos soberanos en el mercado bursátil. El cálculo se basa en la comparación con los bonos estadounidenses a largo plazo, a cuya compra se adjudica ”riesgo cero”.

La balanza comercial brasileña de este año acumuló un superávit de 19.427 millones de dólares hasta la semana pasada, y eso permitiría al país concluir el año con un equilibrio en la cuenta corriente (que mide el comercio de bienes y servicios y también el flujo de inversiones), algo inusual en las últimas décadas.

Pero la recuperación será lenta y limitada, y el ”espectáculo del crecimiento” anunciado por Lula no se producirá si no cambia la política económica, aseguró a IPS el profesor Edgard Antonio Pereira, de la Universidad Estadual de Campinas, ubicada a 100 kilómetros de Sao Paulo.

Es necesario bajar las tasas de interés y estabilizar el tipo de cambio en un nivel que estimule las exportaciones (o sea evitar que disminuya el precio del dólar en reales), sostuvo Pereira, en forma coincidente con análisis de sus colegas en el Centro de Estudios de Coyuntura y Política Económica (CECON) de esa universidad.

El producto interno bruto (PIB) crecerá de cero a 0,5 por ciento este año según los economistas del CECON, más pesimistas que el Banco Central, cuya previsión en la materia es 0,6 por ciento después de revisar una anterior, divulgada en junio, de 1,5 por ciento.

El aumento de la producción industrial en agosto, de 1,5 por ciento en relación con julio, fomentó la ola actual de optimismo en el mercado, alimentada también por la caída de la inflación y la creciente confianza de los inversionistas, reflejada en una inédita alza de los títulos de la deuda externa brasileña.

Pero ”la recuperación es precaria”, ya que la actividad industrial se intensificó por el ”dinamismo exportador” y los incentivos a ramas específicas, como la automovilística, favorecida por una reducción temporal de impuestos, matizó Pereira.

El consumo nacional, en general, sigue estancado por un desempleo sin precedentes de 13 por ciento y la reducción del promedio salarial en los últimos años.

El detalle de los datos de producción industrial deja claro que crecieron las ramas que más exportan, mientras fue negativa la evolución de las que dependen sobre todo del mercado interno, como las de textiles, calzados y productos eléctricos y de telecomunicaciones.

Pero tales factores de empuje tienden a agotarse. Los incentivos fiscales aumentan ventas en un corto perido, ya que ”el consumidor no cambia su automóvil dos veces enseguida”, y la valorización del real en relación con el dólar desde marzo puede reducir las exportaciones a comienzos de 2004, sostuvo Pereira.

Por eso, ante la persistencia probable de la actual política de altos intereses para contener la inflación y tipo de cambio inestable, con libre flujo de capitales especulativos, el economista cree que se mantendrá una ”economía de bajo rendimiento”, que no puede crecer más de dos por ciento anual.

En el marco actual, un crecimiento superior hace aumentar la inflación y las importaciones, lo cual lleva a nuevas medidas de contención en ciclos ”perversos”, concluyó.

La recesión en el primer semestre reflejó la decisión del Banco Central de elevar su tasa básica de interés a 26,5 por ciento, una de las más altas del mundo, para buscar la meta de inflación para este año acordada con el Fondo Monetario Internacional, de 8,5 por ciento, cuatro puntos porcentuales menos que en 2002.

Elevar las tasas de interés disminuye la circulación de dinero, y eso contribuye a frenar la inflación en un marco recesivo.

La tasa básica del Banco Central cayó desde junio, y es en la actualidad 20 por ciento, pero esa reducción fue tardía e insuficiente para promover la deseada recuperación económica, según sectores productivos y muchos economistas.

Las autoridades económicas aseguran, sin embargo, que la economía del país podrá crecer 3,5 por ciento en 2004.

El ministro de Planificación, Guido Mantega, sostuvo que este año se establecen ”bases sólidas” para el futuro despegue, y pronosticó que el crecimiento promedio en próximos tres años será cuatro por ciento.

Hasta ahora, el débil desempeño de la economía brasileña no sólo afecta la popularidad del gobierno de Lula, sino también a los socios del Mercosur (Mercado Común del Sur).

Argentina, por ejemplo, pierde su tradicional superávit en el comercio con Brasil. El año pasado obtuvo un saldo favorable de 2.406 millones de dólares, que cayó a 394 millones en los primeros ocho meses de este año, y los últimos resultados mensuales ya muestran un intercambio ligeramente favorable a la parte brasileña.

Algunos sectores argentinos atribuyen tal vuelco a una ”invasión” de productos brasileños, impulsada por tendencias opuestas en las dos economías, fuerte crecimiento en Argentina y recesión en Brasil (disminución del PIB en dos trimestres consecutivos, que en este caso fueron los dos primeros del año).

El empobrecimiento de la población también se refleja en una ligera caída de la popularidad del gobierno y de Lula en las últimas encuestas.

”He perdido varias clientes y otras redujeron la frecuencia del servicio”, dijo a IPS la manicura Alita Santos da Silva, que se ocupa desde hace 28 años de las uñas de familias de clase media en Río de Janeiro, y cobra 25 reales (algo más de 8,5 dólares) por cada persona atendida a domicilio.

”La inflación sigue alta, lo veo en mis compras, Lula agravó los problemas de Brasil y hace lo mismo que Fernando Henrique Cardoso”, el anterior presidente (1995-2003), opinó Da Silva, votante de Lula el año pasado.

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