Nuevos brotes de violencia en áreas de Somalia que habían estado en calma marcan el tono de la próxima ronda de diálogo para acabar con una década de anarquía, que comenzará el 15 de octubre en Kenia.
Las organización de la conferencia corresponderá a la Autoridad Intergubenamtal sobre Desarrollo (IGAD), integrada por siete países de Africa oriental. La institución regional advirtió que limitará su papel al de mero mediador, pues las soluciones deberán ser acordadas por los bandos somalíes en conflicto.
El gobierno de Kenia manifestó su intención de asegurar el éxito de la conferencia, inicialmente prevista para abril y que fue postergada inicialmente para el 16 de este mes y luego para el 30.
El canciller keniata Marsden Madoka atribuyó los retrasos a problemas de comunicación con las partes somalíes. Un comité de la IGAD visitó Somalia para invitar a todos los presidentes autoproclamados y señores de la guerra para asegurar su participación en el diálogo, que se realizará en Eldoret, oeste de Kenia.
La inclusión de todos los bandos aumenta la posibilidad de éxito respecto de las ocho rondas de diálogo anteriores organizadas por la IGAD, dijo Madoka. Se prevé que unos 300 representantes somalíes asistan a la reunión.
Tienen diferencias entre ellos, pero luego de esta reunión serán capaces de resolverlas. Todos fueron consultados esta vez. Antes, nos limitábamos a invitar a aquellos que considerábamos involucrados, pero ahora fuimos allí para consultar a todos los que podrían ser parte interesada, dijo.
A pesar de las gestiones de la IGAD, los secesionistas de la autodenominada República de Somalilandia, en el noreste del país, anunciaron que no asistirán a la conferencia.
La alianza de señores de la guerra Consejo de Reconciliación y Restauración Somalí, supuestamente apoyado por Etiopía, no participó en las anteriores rondas de diálogo.
Somalia carece de gobierno desde el derrocamiento del presidente Mohamed Siad Barre en 1991. La situación empeoró este año. Al menos 15 personas murieron y más de 30 resultaron heridas en dos días de combate al norte de la capital, Mogadiscio.
Cuatro funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fueron secuestrados este año.
Las perspectivas de paz son dudosas. Las regiones de Baidoa, Puntland y Gedo, donde reinaba una relativa paz, sufrieron en los últimos meses brotes de violencia con gran cantidad de muertos.
Somalia se convirtió en sinónimo de violencia y anarquía en todo el mundo. El círculo vicioso de violencia debe terminar, dijo el representante de la Secretaría General de la ONU en ese país, Winston Tubman.
Esperábamos que las cosas mejoraran, pero se registró un deterioro que continúa causando gran angustia y sufrimiento a la población y a nuestra región. Los países fronterizos continuaron sufriendo la carga de esta catástrofe, dijo Madoka.
Djibouti, Etiopía y Kenia, los países vecinos de Somalia, reciben gran cantidad de refugiados y de armas desde la caída del gobierno de Siad Barre. Esas cuatro naciones integran la IGAD, junto con Eritrea, Sudán y Uganda.
Observadores atribuyen las dificultades para alcanzar la paz a que dos de los vecinos de Somalia, Djibouti y Etiopía, respaldan a distintos bandos en pugna. Djibouti, incluso, se negó este año a designar representantes para el primer comité técnico que visitó Somalia.
Madoka negó que esos hechos estén detrás del retraso en las conversaciones, y sostuvo que se debió a que algunos líderes de facciones no estaban preparados para renunciar a sus intereses personales y facilitar la reconciliación nacional, pues el mantenimiento del caos en Somalia les era beneficioso.
También acusó a actores externos, a los que no identificó, de alentar iniciativas contradictorias con la de la IGAD.
El gobierno de transición acordado en Djibouti e instalado en Mogadiscio en 2000 aún no controla la totalidad del territorio y carece del reconocimiento de Etiopía, que supuestamente brinda respaldo al Consejo de Reconciliación y Restauración Somalí.
El poder del gobierno de transición se redujo de tal manera que ahora es percibido como una facción más. Debe establecerse un gobierno central acordado por todas las partes, dijo Madoka. (FIN/IPS/tra-eng/ks/mn/mj/02


