SÍDNEY – Varios polos de inversión en centros de datos de inteligencia artificial (IA) en el mundo, como Río de Janeiro en Brasil y Querétaro en México, emergen como puntos críticos de riesgo climático, advirtió un nuevo informe de la firma especializada Cross Dependency Initiative (XDI).
El estudio reconoce que “gran parte del debate se ha centrado en la demanda de energía y el consumo de agua” en los centros de datos, que según estudios de la Universidad de las Naciones Unidas para el año 2030 consumirán tanta agua como los 1300 millones de habitantes de África al sur del Sahara.
El consumo de electricidad, según esa fuente, puede llegar a 945 teravatios-hora (un teravatio equivale a mil millones de kilovatios), el triple del consumo anual sumado de Pakistán, Bangladés y Nigeria, tres países que suman 650 millones de habitantes.
Pero el riesgo climático físico se está convirtiendo en una consideración cada vez más importante por sí misma, advierte XDI en su “Análisis Global 2026 de Centros de Datos Planificados sobre Riesgo Climático Físico y Resiliencia”.
El informe examinó 2595 centros de datos planificados en todo el mundo e identificó ubicaciones donde el daño físico a la infraestructura debido a impactos climáticos, o la interrupción operativa por calor u otros riesgos, desafían el rendimiento a largo plazo de la infraestructura, su asegurabilidad y la continuidad operativa.
Los centros de datos no operan de forma aislada. Incluso las instalaciones con una gran resiliencia dependen de los sistemas de infraestructura circundantes, incluidas las redes eléctricas, las vías de acceso y transporte, las telecomunicaciones, el suministro de agua y las cadenas de suministro, recuerda el informe.
“La pregunta ya no es simplemente dónde se construirá la próxima generación de infraestructura digital, sino si esos activos podrán seguir siendo operativos, asegurables y económicamente resilientes durante su vida útil”, dice el informe.
En un ranking que muestra los 25 principales países del mundo clasificados por riesgo de daño por fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático en 2026, México ocupa el cuarto lugar.
En el análisis sobre calor extremo, los modelos mostraron que los sistemas de infraestructura circundantes en Indonesia, Brasil, México, España, India, Estados Unidos y Malasia enfrentan un riesgo de interrupción sustancialmente mayor que los propios centros de datos.
Querétaro, en el centro de México, aparece en el sexto lugar entre áreas con un indicador de alta interrupción y con una trayectoria de calor en el futuro que muestra un incremento muy rápido para generar riesgos de disrupción operativa.
Con 69 000 millones de dólares en 2025, la inversión extranjera en la infraestructura de centros de datos de Francia supera a la de cualquier otro lugar del mundo. Sin embargo, Francia se situó como el quinto país del mundo con mayor riesgo para los centros de datos derivados de amenazas relacionadas con el cambio climático.
En Estados Unidos, 69 centros de datos proyectados presentaron un alto riesgo bajo escenarios de baja resiliencia. En nueve de sus 50 estados, 20 % o más de los centros de datos proyectados analizados se clasificaron como de alto riesgo ante el clima.
El sudeste asiático es la región que enfrenta mayores desafíos climáticos para la infraestructura de centros de datos planificada. Según los modelos de XDI, uno de cada cinco de esos centros presenta un riesgo elevado bajo parámetros de baja resiliencia.
El informe advierte que “las decisiones que se tomen hoy sobre la selección del emplazamiento, las normas de ingeniería y la inversión en resiliencia pueden influir sustancialmente en el rendimiento futuro, la asegurabilidad y la continuidad operativa”.
Y, a medida que los centros de datos crecen en escala y concentración de valor, las aseguradoras prestan cada vez más atención a la exposición a catástrofes y al riesgo operativo.
Swiss Re proyecta que las primas de seguros mundiales asociadas a la infraestructura de centros de datos podrían aumentar de 10 600 millones de dólares en la actualidad a 24 200 millones de dólares para 2030.
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