RUSIA: Secuestro de empresario atemoriza a inversores

El secuestro de un alto ejecutivo de la mayor compañía petrolera rusa, por quien se pide un rescate de seis millones de dólares, es un duro golpe a quienes buscan crear un ambiente seguro para la inversión extranjera.

Sergei Kukura, jefe de la sección financiera de la firma LUKoil, fue secuestrado el 12 de septiembre por desconocidos que llevaban uniformes de combate y rifles automáticos Kalashnikov, quienes dominaron y narcotizaron a su guardaespaldas y al chofer de su automóvil Mercedes Benz, detenido en un cruce ferroviario.

El presidente de la compañía, Vagit Alekperov, ofrece un millón de dólares por información que conduzca a la liberación de Kukura, de 48 años y uno de los fundadores de LUKoil, quien ganaba 1,8 millones de dólares por mes.

”El secuestro de Kukura puede afectar en forma adversa grandes proyectos de inversión internacional en Rusia, al poner en duda la seguridad de los altos ejecutivos”, según una declaración parlamentaria aprobada el miércoles, en la cual se instó al primer ministro Mikhail Kasyanov a investigar el caso en forna adecuada.

La situación de Kukura causa severos perjuicios a ”la reputación de Rusia como país que avanza por el camino de la reforma económica y social”, sostuvo esta semana el Consejo de Negocios Ruso-Estadounidense, con sede en Moscú.

Por otra parte, LUKoil advirtió que el secuestrado tenía acceso a ”información confidencial, que puede clasificarse en parte como secreto de Estado”, y eso ha causado preocupación en medios políticos.

Hace cuatro años, fue secuestrado y llevado a la sudoccidental república rusa de Chechenia el hermano del director de operaciones en el extranjero de LUKoil, Musa Keligov.

Los secuestradores fueron insurgentes chechenos que pidieron cinco millones de dólares de rescate y retuvieron una año a su cautivo, liberado por una fuerza privada de seguridad contratada por su hermano, en una operación que causó la muerte de varios de los captores.

En diciembre fue asesinado Alexander Panakov, nieto del presidente del directorio de LUKoil, Valery Graifer, en un intento de robo según las autoridades.

Medidas adoptadas por el gobierno para garantizar la seguridad de los empresarios no han logrado impedir secuestros y asesinatos por encargo.

El lunes, cuatro mujeres fueron asesinadas a puñaladas en un barrio al norte de la capital, y la policía sospecha que los motivos de ese crimen fueron comerciales.

El martes, presuntos sicarios mataron en una calle de Moscú a dos hombres de negocios de la república ex soviética de Georgia, y el dueño de una joyería de la centrooccidental ciudad Nizhny Novgorod fue asesinado a puñaladas.

El miércoles, el empresario Anatoly Baranov, de 34 años, fue asesinado a balazos en la noroccidental ciudad de San Petersburgo.

Según el Ministerio del Interior, el año pasado hubo por lo menos 326 asesinatos por encargo, y la policía logró arrestar a los culpables en 142 de esos casos.

El subdirector del departamento criminal del ministerio, Yuri Korolyov, destacó que esos arrestos marcaron un claro avance en relación con 1992, cuando sólo hubo capturas en 11 casos de asesinato por encargo.

En los años 90, Rusia ganó fama de ser letal para los negocios, y las autoridades tratan de mejorar esa imagen. En la actualidad, el gobierno intenta convencer a empresas locales e internacionales de que el secuestro de Kkura fue un incidente aislado.

Mikhail Nikiforov, alto funcionario del Ministerio del Interior, anunció el jueves que la policía logró resolver dos casos de asesinato por encargo, en los cuales las víctimas fueron la dirigente política Galina Starovoitova y el ex director de privatizaciones de San Perterburgo, Mikhail Manevich.

Nikiforov informó que quienes mataron a Starovoitova huyeron del país, y que los asesinos de Manevich han muerto.

Funcionarios del Poder Ejecutivo alegan que el presidente Vladimir Putin ha logrado que disminuya el poder logrado por dirigentes de organizaciones criminales durante el gobierno de su predecesor, Boris Yeltsin (1991-1999).

Sin embargo, casi dos tercios de los consultados en una reciente encuesta de opinión dijeron que temían ser víctimas de violencia criminal.

Medios de comunicación han destacado que casi nadie puede sentirse seguro tras el secuestro de Kukura, quien vivía bajo custodia de guardaespaldas, trabajaba y residía en edificios fortificados, y se desplazaba en un automóvil blindado. (FIN/IPS/tra-eng/sb/ss/mp/ip if/02

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