La Unión Europea (UE) avanza a los tropezones en la carrera para lograr un acuerdo comercial con el Mercosur, pero está más cerca de la meta que Estados Unidos, por el peso de su intercambio y porque ofrece cooperación al bloque sudamericano, señalaron expertos en la capital uruguaya.
Académicos y autoridades de la UE y del Mercosur (Mercado Común del Sur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), participan este lunes y el martes del V Congreso Eurolatinoamericano sobre Integración, para analizar la marcha de las negociaciones hacia un acuerdo de libre comercio.
El congreso es organizado en Montevideo por el Instituto Eurolatinoamericano de Estudios para la Integración (Ielepi), con sede en la española Universidad de Alcalá de Henares, la Delegación de la Comisión Europea en Uruguay y Paraguay y el Centro Latinoamericano de Economía Humana.
Nosotros no venderemos duros por pesetas. La UE tampoco le regalará nada a nadie. Es una carrera entre las dos partes para ver quién llega primero por el Mercosur, para ver quién es el primero en enamorarlo, afirmó el presidente del Ielepi, Carlos Molina del Pozo.
En esta carrera, la UE tiene un 'plus' que no tiene Estados Unidos: nosotros le ofrecemos al Mercosur una mejora social, que contempla el ambiente, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, aspectos que no están incluidos en el proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas, añadió Molina Del Pozo.
La UE se ha convertido en el principal socio comercial del Mercosur, afirmó el encargado de negocios de la Delegación de la Comisión Europea, Pablo Amor, quien destacó los avances en las negociaciones hacia un tratado.
En 1992, ambos bloques firmaron el Acuerdo de Cooperación Interinstitucional, dando inicio a un proceso que continuó en 1995 con el Acuerdo Macro de Cooperación Interregional, en 1999 y 2002 con las cumbres de la UE-América Latina, y el 23 de julio pasado con una reunión ministerial en Río de Janeiro.
El diálogo político existía antes de 1995, pero se consolidó luego. Se logró establecer los principios fundamentales de las negociaciones, un calendario y un plazo (el segundo semestre de 2003) para la firma del acuerdo, que hasta ahora no ha sido modificado, destacó Amor.
Los ministros reunidos en Río de Janeiro acordaron fijar un calendario de negociaciones preliminares para superar discrepancias, con reuniones en Brasilia, Bruselas y Asunción, hasta un nuevo encuentro ministerial en el segundo semestre del año próximo en una ciudad europea a determinar.
Amor admitió que hay grandes obstáculos en las gestiones, pero destacó los avances. Damos un paso para atrás, pero dos para adelante, afirmó.
Por su parte, el embajador y experto en integración uruguayo Gustavo Magariños señaló que la UE logró meterse en el patio trasero de Estados Unidos, pese a que mantiene sus relaciones con América Latina a los tropezones.
El Mercosur, a pesar de todo, ha ganado cierto prestigio y cuenta con capacidad de hacer regateos en la lucha entre la UE y Estados Unidos, señaló Magariños.
Sin embargo, el portavoz de la presidencia temporal del Mercosur, el brasileño Alfonso Sena Cardoso, señaló que todavía existen importantes desafíos.
Las exportaciones mundiales en 2000 sumaron unos seis billones de dólares, de los cuales 36 por ciento, dos billones de dólares, fueron de la Unión Europea, señaló Sena Cardoso citando datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Las exportaciones extrarregionales de los países del bloque europeo constituyeron 13,8 por ciento de las mundiales, añadió.
Mientras, el Mercosur en conjunto exportó 85.000 millones de dólares —apenas uno por ciento del monto mundial— de los cuales 67.000 millones corresponden a ventas extrarregionales.
Cuarenta por ciento de las ventas de los 15 países de la UE se dirigen fuera del bloque, mientras que 78 por ciento de las exportaciones del Mercosur son extrarregionales.
El intercambio entre ambos bloques presenta un marcado desequilibrio. En los últimos 10 años, las ventas del Mercosur a la UE aumentaron 10 por ciento, pero las de la UE al Mercosur crecieron casi 340 por ciento, según la OMC.
Tenemos grandes desafíos, que representan oportunidades particularmente importantes en momentos de tanta dificultad. Hay grandes diferencias, pero deben ser tratadas en un diálogo de cooperación. Las diferencias aseguran complementación entre los dos bloques, sostuvo Sena Cardoso.
La política exterior discriminatoria de la UE es uno de los principales obstáculos en las negociaciones con el bloque sudamericano, señaló Magariños.
América Latina no tuvo ninguna relación preferencial con ningún país europeo antes de la creación de la UE, como sí pasó con los países de la Commonwealth (Comunidad Británica de Naciones), que defendieron sus beneficios vigentes con Gran Bretaña cuando se conformó el bloque europeo, señaló el experto.
La UE va a ofrecer más cooperación, pero siempre que no afecte sus intereses y sin cambiar su política agrícola, afirmó Magariños.
Los países del Mercosur, grandes exportadores de productos agrícolas, pretenden que la UE elimine barreras y subsidios que distorsionan el comercio internacional y les provocan graves pérdidas.
No obstante, la UE absorbe la mitad de las exportaciones agropecuarias del Mercosur, mientras Estados Unidos sólo importa 20 por ciento de las ventas del sector del bloque sudamericano. (FIN/IPS/rp/dcl/if/02


