El apoyo de la opinión pública japonesa a la presencia de bases militares de Estados Unidos en Japón es cada vez menor, afirmó Kono Taro, un político en ascenso del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD).
Los políticos japoneses tienen el deber de explicar a su pueblo qué beneficio significa para Japón la alianza militar con Estados Unidos, porque el respaldo público a las bases estadounidenses es muy superficial, dijo Kono, hijo del ex canciller Yohei Kono.
Además, ese respaldo podría disminuir aún más a causa de algún acto de un infante de marina borracho en Okinawa o Yokosuka, donde se encuentran las bases, dijo el político, en alusión a crímenes perpetrados en el pasado por militares estadounidenses, como la violación de adolescentes japonesas.
Kono habló el día 19 en un foro organizado en Washington por la Fundación Sasakawa para la Paz.
Aparte de custodiar las rutas marítimas en los alrededores de las islas Spratly, que Japón se disputa con China, (tarea que realiza la Séptima Flota estacionada en Yokosuka), Kono no pudo hallar otra explicación estratégica para la presencia de 60.000 militares estadounidenses en Japón desde los primeros días de la guerra fría.
Kono, algunas de cuyas opiniones chocan con la posición oficial de su gobierno, es partidario de mantener la alianza militar sólo hasta que China, una amenaza en potencia, se convierta en un país plenamente democrático.
Por otra parte, un alto funcionario de la Casa Blanca que asesora al presidente George W. Bush sobre política en Asia opinó en el foro que durante un proceso democrático en China, la alianza entre Estados Unidos y Japón sería más importante aún.
El propio Kono reconoció que una invasión de Japón por China es improbable, pero aseguró que si China atacara a Taiwan, a la que Beijing considera una provincia renegada, Japón respaldaría los esfuerzos de Estados Unidos por defender a esa isla.
Asimismo, dijo que Washington y Tokio deben analizar las fuertes inversiones de sus empresas en China y el hecho de que muchas firmas japonesas hayan trasladado su producción al continente chino.
Kono promueve enérgicamente la reforma de la Organización de las Naciones Unidas y es autor de un proyecto de ley que obligaría a Tokio a reducir sus aportes voluntarios al foro mundial hasta que éste sea reestructurado.
Luego de una exitosa carrera empresarial, fue elegido diputado por el PLD en 1996 y reelegido en 2000. Desde 2001, es presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes.
Kono es uno de los fundadores de un grupo parlamentario que procura la revisión del Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas, que rige a los soldados estadounidenses en Japón.
En un claro apartamiento de la política exterior japonesa, Kono sugirió que el objetivo de la alianza militar con Estados Unidos debería cambiar de la defensa de Japón frente a enemigos externos en Asia oriental a una misión más amplia, que tenga en cuenta la dependencia de Japón del petróleo de Medio Oriente, entre otros asuntos.
Ese cambio requeriría la modificación del artículo seis del Tratado de Seguridad bilateral, que autoriza a Estados Unidos (pero no a Japón) a utilizar instalaciones militares en Japón para mantener la paz y la seguridad de la región.
No podemos limitar nuestra seguridad al Lejano Oriente. La seguridad de Japón es un asunto mundial, afirmó Kono.
Ahora que la guerra fría pertenece al pasado, cada vez más japoneses se cuestionan la alianza militar y se preguntan, por ejemplo, por qué militares estadounidenses son repatriados justo antes de ser juzgados por algún delito o por qué los pilotos de Futenma, Okinawa, practican despegues y aterrizajes las 24 horas del día, señaló.
Debemos encontrar soluciones para estos problemas, como la transferencia de aviones estadounidenses a aeropuertos de escasa utilización comercial, exhortó Kono. (FIN/IPS/tra-en/na/ts/js/mlm/ip/02


