CUBA: Representante de EEUU se despide

La ex directora de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba Vicki Huddleston consideró este viernes, pocas horas antes de retornar a su país, que los cambios en el régimen socialista cubano ya comenzaron y son inevitables.

”Nadie va a parar la historia”, dijo Huddleston en la última rueda de prensa brindada a la prensa extranjera antes de regresar a su país, luego de permanecer tres años en Cuba.

La funcionaria estadounidense será reemplazada en La Habana por James Cason, otro diplomático de carrera que, según medios periodísticos de su país, es conocido por su actitud ”conciliadora”.

Cason desempeñó antes funciones diplomáticas en Honduras, Bolivia y Jamaica.

Huddleston fue la primera mujer en ocupar el cargo y también la primera entre quienes lo ocuparon que ostenta rango de embajador.

La Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba se estableció en 1977, tras un acuerdo que determinó también la creación de una representación similar de La Habana en Washington. Ambos países carecen de relaciones plenas desde 1960.

Entre 1989 y 1993, Huddleston coordinó el Buró de Asuntos Cubanos del Departamento de Estados (cancillería estadounidense) y se hizo cargo de la Oficina de Intereses en septiembre de 1999.

”Recuerdo bien cuando vine aquí hace 10 o 13 años. Todo cambió”, dijo la diplomática, quien previó que Cuba será democrática y se convertirá en el ”motor del Caribe”.

Huddleston percibió esas transformaciones en la sociedad civil y en el hecho de que los activistas de derechos humanos son más conocidos, existen bibliotecas independientes y las iglesias tienen actividad en áreas que antes eran controladas por el Estado, como en la informativa.

”Los cambios siguen en Cuba” y ”no importa si el gobierno quiere o no”, señaló la diplomática, cuya participación en la vida política de este país se tornó más visible durante la presidencia de George W. Bush, iniciada en enero de 2001.

Su labor en esta etapa se caracterizó por el apoyo público y notorio a sectores disidentes, calificados de ”grupúsculos al servicio del Imperio” por el gobierno de Fidel Castro, así como por desplazamientos por el interior del país y por la asistencia a actos públicos sin avisar previamente a las autoridades.

Esa línea de trabajo, que incluyó la distribución en el país de pequeñas radio de onda corta para facilitar la recepción de la emisora Radio Martí, perteneciente al gobierno estadounidense, causaron irritación en las autoridades, que la acusaron de injerencia en los asuntos internos.

Huddleston abandonó todo protocolo ”para consagrarse a las operaciones más viles de reclutamiento de los agentes entre los asiduos de la disidencia remunerada y los candidatos a la emigración”, comentó al respecto el semanario oficialista Granma Internacional.

Pero la funcionaria calificó las acusaciones de que Estados Unidos financia a organizaciones opositoras de ”mentira del Estado” cubano para ”desacreditar” a los disidentes.

”Durante mis tres años aquí nunca hice sugerencias a la disidencia. Ellos tienen sus propios planes”, añadió.

Comentó, al respecto, que organizaciones no gubernamentales y otros gobiernos tienen el derecho y el deber de ayudar a los opositores con material, información y computadores, como lo hicieron con los de Europa oriental antes de la caída de los regímenes socialista de esa región en los años 90.

Esa ayuda debe servir para que la oposición pueda dar a conocer sus ideas al pueblo de Cuba, afirmó.

”Es muy injusto que el gobierno controle todo”, dijo Huddleston, quien señaló que la población cubana no tiene oportunidad de escuchar opiniones diferentes a las de la prensa oficialista, la única permitida.

”Para un cambio pacífico, la gente tiene que tomar decisiones y para ello debe tener oportunidad de ser educados”, consideró.

Este jueves, la diplomática ofreció una recepción de despedida al término de la cual brindó como regalo a sus invitados tres nuevos aparatos, equipados con antena para captar emisiones externas, cuatro pilas recargables y un recargador.

”Al que no quiere caldo, se le dan tres tazas”, comentó a la salida del ágape un diplomático latinoamericano. Entre quienes acudieron a despedir a la embajadora estadounidense figuró, entre otros opositores, el gestor del Proyecto Varela, Oswaldo Payá.

Esa iniciativa, presentada en mayo a la Asamblea Nacional (parlamento) con la firma de unos 11.000 ciudadanos, proponía la convocatoria de un referendo sobre libertad de expresión y asociación, una nueva ley electoral, comicios generales y amnistía de presos políticos.

Huddleston criticó a Castro por impedir que se conociera esa propuesta y replicar con la recolección de las firmas de más del 90 por ciento de los ciudadanos para proponer al parlamento, con éxito, una reforma constitucional que volvió ”intocable” el sistema socialista.

A su juicio, esa respuesta oficial demostró ”la debilidad y el control del sistema” y ocasionó para el gobierno una pérdida de ”credibilidad en la comunidad internacional”. (FIN/IPS/pg/mj/ip/02

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