CUBA: Isidore deja estela de viviendas destruidas

Cuba comenzó este lunes a evaluar los graves daños en viviendas y cultivos causados por el huracán Isidore, el primero que pasa por la isla en esta temporada y el segundo en importancia después del Michelle, el mayor desastre natural de las últimas cinco décadas.

Isidore atravesó el viernes y el sábado el extremo occidental de Cuba con una categoría de dos en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco. Los vientos alcanzaron una velocidad superior a los 160 kilómetros por hora y fueron acompañados de intensas lluvias.

Los destrozos son de consideración en varios municipios de la provincia de Pinar del Río, 176 kilómetros al oeste de La Habana, y en el Distrito Especial Isla de la Juventud, al sur de la isla.

Sin embargo, Isidore provocó menos problemas que Michelle, que en noviembre azotó con intensidad más de la mitad del territorio cubano y causó pérdidas por 1.800 millones de dólares.

”Es un golpe duro, pero soportable”, comentó el presidente Fidel Castro mientras realizada un recorrido el viernes por Pinar del Río, para evaluar la magnitud del fenómeno natural.

Estimaciones preliminares sitúan los mayores perjuicios en la agricultura y en el sector de la vivienda, con centenares de inmuebles destruidos, pero ninguna pérdida en vidas humanas.

El huracán Isidore, luego de abandonar Cuba, llegó el domingo a la sudoriental península mexicana de Yucatán, donde dejó un saldo de al menos cuatro muertos, decenas de miles de damnificados y cuantiosas pérdidas materiales.

El meteoro perdió intensidad al ingresar a tierra firme, pero podría recobrar fuerzas al volver a las aguas del golfo de México.

Autoridades de la cubana Isla de la Juventud reportaron daños graves en la agricultura y en las viviendas y, en menor medida, en los servicios de energía eléctrica y comunicaciones telefónicas.

Más de 17.000 toneladas de toronjas y naranjas, cantidad superior a la mitad de la cosecha de la actual temporada, fueron desprendidas de sus gajos por la fuerza de los vientos. Los cítricos constituyen en ese territorio un capítulo importante de sus exportaciones.

También se reportaron destrozos en 1.614 inmuebles, 175 de los cuales se derrumbaron totalmente.

A su vez, autoridades de Pinar del Río contabilizaron el derrumbe de unas 800 viviendas, de un total de 8.573 inmuebles perjudicadas por la intensidad de las lluvias y la fuerza de los vientos huracanados.

La prensa estatal aseguró que en esa provincia existen 212.000 casas, de las cuales 72.000 se encuentran en condiciones deficientes.

”Hay muchas casas en mal estado, que no aguantan la presión de tanta agua y viento. Si el huracán pasaba por aquí se hubieran caído también unas cuantas”, dijo Carmen Gloria González, residente en La Habana y con familiares en Pinar del Río.

Más de 100.000 personas fueron trasladadas a lugares seguros en esa provincia, cuya población supera los 730.00 habitantes. La evacuación es una medida ya habitual dentro de todo un sistema de prevención que se activa ante el peligro de un desastre natural.

También se protegen en la medida de lo posible los recursos económicos, mientras los medios de comunicación repiten hasta el cansancio las orientaciones de la Defensa Civil y los informes meteorológicos.

La población cubana, al tiempo que restaña las heridas dejadas por Isidore, sigue con atención la depresión tropical número 13 que comenzó a afectar con chubascos y vientos fuertes a la isla de Barbados, en la parte sur del Arco de las Antillas.

El Caribe es una región azotada habitualmente por huracanes y tormentas tropicales, especialmente en la temporada ciclónica que va de junio a octubre.

Cuba registra el pasaje por su territorio de 37 huracanes en octubre desde 1800, mientras que el segundo mes de mayor peligrosidad es septiembre, contabilizándose a Isidore como el número 25.

El mayor ciclón de los últimos 50 años fue el Michelle, que con ráfagas de 210 kilómetros por hora dejó cinco muertos, 160.000 casas destruidas y graves daños en cultivos y sistemas de tendido eléctrico, entre otros.

El gobierno cubano ha invertido cuantiosos recursos en la recuperación de esos daños, principalmente en la construcción de nuevos asentamientos poblaciones para las familias que perdieron sus hogares.

Ese desastre, que afectó a 10 de las 14 provincias del país, condujo al primer ofrecimiento de ayuda humanitaria realizada por Estados Unidos a Cuba desde el triunfo en 1959 de la revolución liderada por Castro.

El mandatario rechazó esa oferta, pero aceptó comprar alimentos a empresas estadounidenses según las reglas de juego impuestas por una enmienda legislativa de 2000, que acepta esas transacciones, pero al contado y en un solo sentido. (FIN/IPS/pg/dm/en/02

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