El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, inició este lunes una visita de cuatro días a Estados Unidos en busca de un mayor respaldo económico para la lucha contra guerrilleros y narcotraficantes.
El primer viaje de Uribe a Estados Unidos desde su llegada al gobierno el 7 de agosto tiene como meta central reforzar la asistencia financiera, para lo cual prevé una serie de reuniones en Washington y Nueva York.
El mandatario colombiano finalizará el miércoles su intensa ronda de contactos en la capital estadounidense con un almuerzo de trabajo con su par George W. Bush, a quien le expresará la importancia de la ampliación de la ayuda a su política de seguridad democrática y de lucha contra el narcoterrorismo.
La delegación oficial, que integran también la canciller Carolina Barco y los ministros Martha Lucía Ramírez, de Defensa, Roberto Junguito, de Hacienda, y Jorge Botero, de Comercio, se reunirá con delegados de los departamentos de Estado y De Defensa y con legisladores.
La agenda de trabajo de estos encuentros bilaterales incluye el Plan Colombia, de lucha antidrogas, cuestiones humanitarias y la ley estadounidense de Promoción Comercial Andina y de Erradicación de Drogas (ATPDEA) las preferencias arancelarias otorgadas en agosto para importaciones de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú.
Uribe se trasladará el miércoles a Nueva York, donde permanecerá dos días para entrevistarse con miembros de la colonia colombiana y con inversionistas.
La visita de Uribe y sus ministros a Estados Unidos se da en un momento favorable para sus intereses, pues en el documento sobre seguridad presentado la semana pasada por Bush ante el Congreso se destaca la situación que afronta Colombia, explicó a IPS Luis Valencia, profesor de la estatal Universidad Nacional.
Valencia espera que cambie el enfoque que Washington le ha dado en los últimos tiempos a las relaciones bilaterales, centradas sólo en la lucha antidrogas y contrainsurgente, para privilegiar aspecto de comercio y cooperación.
En el documento de Bush, sobre el rumbo político, económico y militar de ese país para los próximos años, se considera que los problemas más graves de Colombia son la crisis económica, el terrorismo y el narcotráfico.
Ese orden de prioridades significaría que Estados Unidos reconoce la urgencia de estabilizar la economía colombiana, para que de esa manera afrontar los desafíos muy grandes que tiene Uribe en materia de seguridad y de lucha contra el narcotráfico, comentó.
No obstante, otros expertos manifestaron su preocupación, pues el documento de Bush deja en claro que Estados Unidos podría intervenir de modo director en Colombia si el gobierno de Uribe se muestra incapaz de contener el avance de la guerrilla y de los traficantes de drogas.
El senador izquierdista Antonio Navarro apuntó que, si bien esa amenaza no es inmediata, no deja de ser peligrosa porque proviene del gobierno de un país que desconoce a los organismos multilaterales en caso de sentirse amenazado.
En cambio, una editorial publicada el domingo en el diario El Tiempo señala que Uribe llega a Washington con una chequera cuantiosa en términos de credibilidad, por los resultados que obtuvo en las urnas en mayo, el apoyo que tiene de la opinión pública y su discurso antiterrorista.
El resultado del viaje de Uribe dirá mucho sobre cómo entiende Estados Unidos su solidaridad con Colombia en su más dura crisis, añadió el editorial.
Uribe espera que este miércoles Bush declare que Colombia es merecedor (elegible) de los beneficios de la ATPDEA, la ampliación del tratado andino aprobado en agosto por el Congreso estadounidense que permitirá el ingreso sin arancel de casi 7.000 productos.
Otra de las tareas importantes de la visita presidencial al país norteamericano es buscar recursos frescos de los organismos multilaterales de crédito para financiar el déficit presupuestal de unos 3.500 millones de dólares.
También se conversará sobre el pedido de Estados Unidos de un acuerdo bilateral para dejar a sus militares y funcionarios destinados a Colombia fuera del alcance de la Corte Penal Internacional (CPI), que entró en vigor en julio para juzgar crímenes contra la humanidad.
Colombia viene dando inmunidad a todos aquello civiles o militares estadounidenses que cooperan con el país para temas de lucha antinarcóticos y fortalecimiento institucional desde hace más de 40 años, por lo que seguramente se seguirá manteniendo la inmunidad para esos cooperantes, aseguró el embajador de Bogotá en Washington, Luis Moreno. (FIN/IPS/yf/ip/02


