Miles de personas se manifestaron este viernes en Argentina en favor de la paz y contra la ola de secuestros y homicidios, en una protesta inédita que incluyó aplausos, sonidos de bocinas, campanas y sirenas y el lanzamiento de fuegos artificiales.
La protesta se realizó a lo largo y ancho del país a partir de las 14 hora local (17:00 GMT) y fue convocada por la organización no gubernamental Red Solidaria, líderes religiosos, directores de escuelas públicas y privadas y familiares de víctimas de la violencia ciudadana.
La propuesta de los organizadores era que se aplaudiera durante tres minutos, pero se sumaron bocinas de automóviles, sirenas de bomberos y de barcos, golpes de cacerolas y el lanzamiento de papeles desde las oficinas.
Esta novedosa manera de reivindicar la paz, realizada con el lema Basta de violencia, duró finalmente más de cinco minutos e incluyó la interpretación del himno nacional en varios actos simultáneos.
El eje de la movilización pasó por las escuelas, donde alumnos de primaria y secundaria tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre la violencia, la inseguridad y la necesidad de integración social de los excluidos, un asunto considerado clave en la ola de asaltos, raptos y asesinatos que sufre el país.
La paz no es sólo la ausencia de guerras y conflictos sino también la tarea de trabajar favoreciendo la integración de todos los ciudadanos, el diálogo y el encuentro, aún en el reclamo de nuestros derechos o en la confrontación de nuestras ideas, señala parte del texto leído por los directores al mismo tiempo en las escuelas.
La iniciativa surgió en respuesta a los numerosos hecho de violencia ocurridos en los últimos meses y que expertos los relacionan con la aguda crisis socioeconómica que afronta el país.
Datos de la asociación de comerciantes Fedecámaras indican que se registraron unos 8.000 robos y 300 víctimas fatales en lo que va del año.
Lo nuevo en la materia no es sólo el incremento del delito sino la violencia y el ensañamiento de los delincuentes. Una de las nuevas modalidades del crimen que mantiene en vilo a la sociedad es el secuestro, muchas veces de menores de edad y que no siempre son recuperados con vida pese a pagar rescate.
Las autoridades señalan el accionar de delincuentes comunes, que capturan a sus víctimas por algunas horas a fin de conseguir un rescate menor, y también la existencia de bandas más organizadas, conformadas por policías y civiles, que mantienen a los cautivos por más tiempo y piden mayores montos para su liberación.
El presidente Eduardo Duhalde puso en funciones este viernes a la llamada nueva Comisión para la Prevención del Secuestro, que es dirigida por León Arslanián, ex ministro de Justicia de la central provincia de Buenos Aires.
Arslanián deberá estudiar propuestas de aumento de las penas para delitos graves, como secuestro, y medidas de prevención.
En tanto, miles de personas sin identificación partidaria se reunieron en torno al Obelisco, en el centro de Buenos Aires, y en las principales plazas de las capitales y ciudades más populosas del país, para pronunciarse en favor de la paz y contra la violencia.
Los convocantes de la manifestación montaron un escenario en un modesto barrio de Buenos Aires, llamado Bajo Flores, donde se situa el comedor infantil Los Piletones. Allí disertaron brevemente tres mujeres que perdieron un familiar en esta ola de secuestros, y una cuarta que tiene a su hijo desaparecido.
Cuando mataron a mi hijo mutilaron a nuestra familia, pero los que sobrevivimos rogamos por la paz, dijo Marta Canillas, madre de un estudiante de 21 años que fue secuestrado y asesinado hace dos meses por sus captores luego de que los padres pagaran su rescate.
También expresaron su deseo de vivir en paz representantes de las colectividades católica, anglicana, musulmana y judía, con mensajes contra la violencia y la lectura de diversos párrafos de los distintos libros sagrados.
No queremos mano dura ni pena de muerte, dijo el rabino Daniel Goldman. Tampoco queremos más seguridad, nuestro mensaje es que queremos paz, y la paz se construye entre todos, diferenció Goldman.
Por su parte, el director de la Red Solidaria, Juan Carr, consideró que la jornada demostró que el país entero cree que se debe terminar con la violencia, pero no se sabe cómo. Estamos escondidos en nuestras casas y así no podemos vivir, tenemos que empezar a decir basta, queremos vivir en paz, remarcó. (FIN/IPS/mv/dm/ip hd/02


