AMERICA DEL SUR: Brasil pisa acelerador de integración

El gobierno de Brasil encaró una carrera contra el tiempo para tratar de cerrar antes de fin de año el engorroso acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Este esfuerzo especial puede darle al presidente Fernando Henrique Cardoso el último éxito en materia de política externa antes de finalizar sus dos mandatos consecutivos que suman ocho años, consolidándolo como líder de la integración sudamericana.

Todo es prisa en estos días en Brasil ante la falta de tiempo para lograr el acuerdo regional, pues Cardoso deberá entregar la presidencia el 31 de diciembre al ganador de las elecciones de octubre.

Además, todas las encuestas de intención de voto muestran que será muy difícil que a Cardoso lo suceda el también socialdemócrata José Serra, el candidato oficialista y ex ministro de Salud del actual gobierno.

La urgencia también se debe a los avances en el proceso de creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que el año próximo entrará en la fase de negociaciones concretas sobre el sistema de apertura comercial con el fin de ponerlo en marcha a comienzos de 2006.

La diplomacia de Brasilia actúa rápido por estos días para abortar la iniciativa conjunta de Canadá y Estados Unidos de convocar una nueva cumbre americana el primer semestre del año próximo, con el fin de acelerar el ALCA.

El canciller Celso Lafer ya transmitió a los dos gobiernos norteamericanos la oposición brasileña respecto de esa convocatoria de una cumbre extraordinaria, compartida por los 19 países del Grupo de Río, el principal foro latinoamericano.

Así, aparece muy apretado el cronograma de negociaciones entre la CAN y el Mercosur (Mercado Común del Sur), conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

La CAN, integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, debe presentar el 26 de este mes su propuesta de plazos de desgravación arancelaria y lista de productos sensibles.

El ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio, Sergio Amaral, informó que el siguiente paso es la reunión ministerial de los dos bloques, a realizarse el 7 de octubre en Lima.

Amaral espera que el acuerdo quede listo a fines de noviembre para que sea firmado en la cumbre semestral del Mercosur o en una reunión especial de los presidentes de los nueve países involucrados, la cual podría concretarse a comienzos de diciembre en Brasilia.

Para cuando se realice cualquiera de las dos instancias en estudio Brasil ya habrá elegido a su futuro presidente, pues la primera vuelta de los comicios se realizará el 6 de octubre y la segunda, en caso de ser necesaria, el 27 de ese mismo mes.

El gobierno de Cardoso busca impulsar también negociaciones entre el Mercosur, al cual están asociados Chile y Bolivia, con el Mercado Común Centroamericano, compuesto por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y con los 15 países de la Comunidad del Caribe (Caricom).

Esos dos bloques tienen aún pequeña importancia para el comercio brasileño, menos de uno por ciento, pero se ha registrado un fuerte crecimiento en los últimos años.

Tampoco la CAN tiene gran participación en el comercio exterior del Mercosur, ya que representó 4,5 por ciento de las exportaciones y tres por ciento de las importaciones sureñas.

En cambio, Estados Unidos absorbe 24,7 por ciento de lo que vende el Mercosur y es la fuente de 23,5 por ciento de sus importaciones.

En esa realidad del comercio exterior del Mercosur se basó Sebastian Edwards, ex economista en jefe del Banco Mundial para América Latina, para criticar con dureza la preferencia de Brasil de asociarse con los países vecinos reunidos en la CAN y dejar de lado un acercamiento a los grandes mercados y trabar el ALCA.

El Mercosur no tiene futuro y Brasil, una gran economía, nada gana integrándose con Argentina en crisis, afirmó Edwards, hoy a cargo de una cátedra en la estadounidense Universidad de California, al hablar en un seminario realizado la semana pasada en Río de Janeiro.

Sin embargo, mantener el Mercosur e integrar América del Sur es clave en la estrategia brasileña de fortalecerse antes de negociar el ALCA, un camino confirmado en todas las ocasiones posibles y defendido por expertos de distintas corrientes políticas.

Además, la crisis financiera condujo el gobierno brasileño a plantearse con mayor agresividad la búsqueda de nuevos mercados para sus exportaciones, a través de acuerdos bilaterales o negociaciones variadas.

De este modo el gobierno de Cardoso responde a las críticas de casi todos los economistas que destacan la necesidad de ampliar el comercio exterior brasileño, que no llega a 20 por ciento del producto interno bruto (PIB), para así reducir la vulnerabilidad del país ante las turbulencias financieras internacionales.

Brasil ha obtenido en los últimos meses sorprendentes saldos comerciales. En lo que va del año acumula un superávit de más de 6.300 millones de dólares. Pero aún es insuficiente y el país debe aumentar su flujo comercial en los dos sentidos, según los economistas que defienden una mayor apertura de la economía.

Para reducir su vulnerabilidad, Brasil tiene que exportar el equivalente a 20 por ciento del PIB, explicó Albert Fishlow, un experto estadounidense allegado a miembros del gobierno brasileño. En la actualidad, el país exporta sólo nueve por ciento del PIB. (FIN/IPS/mo/dm/if/02

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