Cuba erradicó de sus cultivos de tabaco el plaguicida bromuro de metilo, uno de los gases que agotan la capa de ozono, el escudo natural que protege la vida terrestre de las radiaciones solares ultravioletas.
El bromuro de metilo, muy tóxico asimismo para la salud humana, fue completamente reemplazado en plantaciones de tabaco por métodos alternativos de control de plagas, dijeron fuentes gubernamentales al celebrarse este lunes el Día Internacional de Preservación de la Capa de Ozono.
Esto representa una sustitución de 80 por ciento del bromuro de metilo en todas las actividades agrícolas cubanas, afirmaron autoridades.
Las plantas de tabaco se protegen de organismos predadores con una técnica de bandejas flotantes, a las cuales se agregan plaguicidas biológicos, principalmente el hongo Trichodermi, y sustratos orgánicos, como la turba y la cascarilla del arroz.
La Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) financió el plan para sustituir el bromuro de metilo, cuya capacidad destructiva de las moléculas de ozono es 50 veces superior a la de los gases clorofluorocarbonos (CFC), utilizados como propelentes y refrigerantes industriales.
El bromuro de metilo, de fuerte acción insecticida y fungicida, era aplicado a las plantaciones de tabaco, uno de los principales rubros cubanos de exportación, en dosis de 30 gramos por metro cuadrado, bajo una manta de polietileno.
A principios de los años 80 el país utilizaba 400 toneladas de bromuro de metilo por año sólo en las plantaciones tabacaleras, según fuentes oficiales.
Al penetrar en el suelo, la sustancia elimina hongos, malezas y varios insectos, por lo cual también suele aplicarse como insecticida en almacenes y embarcaciones.
El bromuro de metilo, los CFC y los halones son gases regulados por el Protocolo de Montreal de la Organización de las Naciones Unidas, en vigor desde 1987 para poner fin al uso, producción y comercio mundial de sustancias agotadoras de la capa de ozono.
Cuba fue uno de los 181 países firmantes del Protocolo. Como país en desarrollo tiene plazo hasta 2010 para erradicar los CFC y hasta 2015 para eliminar el bromuro de metilo.
La capa estratosférica de ozono, ubicada a una distancia de entre 15 y 50 kilómetros de la superficie de la Tierra, es crucial para el mantenimiento de la vida terrestre, pues filtra los rayos solares ultravioletas más nocivos.
La exposición a esas radiaciones puede causar desde quemaduras hasta cáncer de piel y pérdida de la visión en seres humanos, dañar animales y cosechas e incluso la vida marina.
Según informes científicos, si la capa de ozono desapareciera, los rayos ultravioletas aniquilarían la vida terrestre.
La humanidad descubrió en los años 80 que el espesor de la capa se afinaba hasta casi desaparecer sobre la Antártida durante la primavera boreal, debido al intenso uso industrial de los CFC, aunque el efecto de estos gases sobre el ozono ya había sido descubierto por la ciencia en la década de 1970.
Los átomos de cloro de los CFC ascienden rápidamente a las capas superiores de la atmósfera y dividen las inestables moléculas de ozono, formadas por tres átomos de oxígeno.
El uso masivo de esos gases en la industria produjo el llamado hueco o agujero de ozono sobre la Antártida.
Entre 1997 y 2001 Cuba redujo en 20 por ciento el uso de CFC, pasando de 625 toneladas a 506 toneladas por año, dijo el director de la Oficina Técnica del Ozono, Nelson Espinosa Peña.
Según lo dispuesto por el Protocolo de Montreal, el país canceló así mismo en 1999 la importación de equipos y tecnologías basadas en CFC, lo cual exige la reconversión tecnológica de las fábricas de refrigeradores domésticos y comerciales.
Cuba se comprometió a reducir a 312 toneladas el consumo anual de CFC en 2005, lo que constituye un abatimiento de 50 por ciento respecto de 1997, aseguró Espinosa.
Para ello cuenta con auxilio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que ya llevó a cabo nueve programas en la isla por más de 1,6 millones de dólares, entre ellos la creación y fortalecimiento de la Oficina Técnica del Ozono.
Otras iniciativas se dirigen a la recuperación y reciclaje de sustancias refrigerantes y el estudio de estrategias para eliminar los CFC de aparatos médicos, incluyendo cambios en la fabricación de los mismos.
Además, se están buscando soluciones a los problemas de la refrigeración y climatización de los grandes hospitales cubanos, dijo el representante adjunto del PNUD en Cuba, Pablo Mandeville.
Por otra parte, el Centro de Física de la Atmósfera del Instituto de Meteorología trabaja desde febrero en un proyecto para pronosticar el índice de radiación ultravioleta en horas del mediodía.
Estos datos serán muy útiles para la medicina, la agricultura y el turismo pues permitirían, entre otras cosas, que cada persona sepa cuánto tiempo puede estar expuesta al sol sin correr riesgo de quemaduras, explicaron expertos del Instituto.
Según las mediciones efectuadas en los últimos años sobre Cuba y el resto de la zona tropical, la capa de ozono se mantiene allí dentro de valores normales, añadieron los especialistas. (FIN/IPS/pg/dcl/en/dv/02


