MEXICO: Ciencia y tradición médica indígena suman esfuerzos

Las medicina moderna y la tradicional indígena impulsan un programa común para el cuidado de la salud materno infantil en regiones étnicas de tres estados de México, con el patrocinio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Las mujeres y niños indígenas de Oaxaca y Yucatán, en el sur y sudeste del país, y de Puebla, en el oriente, comenzaron en marzo a recibir atención médica en el marco de un proyecto que tiende a convertirse en modelo para todo México.

Con una inversión de unos 600.000 dólares provenientes de una fundación japonesa, el BID firmó convenio con el estatal Instituto Nacional Indígena (INI) para ofrecer servicios de salud a 15 comunidades en los próximos dos años.

Las mujeres de las distintas zonas étnicas, parte del mosaico cultural que constituyen los 62 pueblos indígenas que habitan el territorio mexicano, viven en condiciones precarias debido a acuciantes carencias sociales.

"En la búsqueda de soluciones a los históricos rezagos en la salud de las indígenas, los métodos médicos de las etnias se combinan con la medicina moderna para crear un modelo pluricultural", explicó la subdirectora de Bienestar Social del INI, Atala Pérez.

Sobre la base de la participación comunitaria, el programa pretende ser una "alternativa que sume los conocimientos de la medicina moderna con los ancestrales" recopilados por chamanes, parteras, "sobadores", "hueseros" o herbolarios, explicó Pérez a IPS.

Entre los más de 10 millones de indígenas que habitan en México, cerca de tres millones hablan alguna lengua autóctona, mientras 44,27 por ciento de ese sector de la población que tiene más de 15 años es analfabeta, según estadísticas del INI.

Más de 35 por ciento de los indígenas mexicanos carece de electricidad, 58,12 por ciento no dispone del servicio de agua potable y 88,53 por ciento habita casas sin drenaje.

Los hombres indígenas tienen una esperanza de vida de 66 a 69 años, mientras que para el resto de los mexicanos es de 71 años. En el caso de las mujeres pertenecientes a alguna etnia ese indicador alcanza entre 71 y 74 años y en la población femenina restante a 75 años.

La fecundidad indígena es de 3,8 hijos por cada mujer, frente a 2,8 a nivel nacional. El INI explica que ese comportamiento obedece a ciertos patrones culturales étnicos, como la ayuda que los hijos aportan al gasto familiar.

Los principales daños a la salud entre los indígenas menores de cinco años están relacionados con problemas de desnutrición, un mal que aqueja a 58 por ciento de ese sector, mientras en las comunidades no indígenas de México afecta a 39 por ciento de los niños en la misma franja de edad.

Un diagnóstico del INI señaló entre otras características indígenas el sistema patriarcal que rige a la familia. Es factor, sumado a la pobreza, impide a las mujeres incorporarse a espacios que brinden oportunidades de desarrollo.

En ese sentido, los programas en beneficio de las mujeres indígenas requieren estar sustentados en la cultura, usos, costumbres y lenguas autóctonas, además de incluir la participación de los esposos e hijos.

El programa para el desarrollo de un modelo médico materno infantil en las comunidades indígenas "se rige, por lo tanto, por una política que preserva el patrimonio cultural y la diversidad de los pueblos", destacó Pérez.

En su fase experimental, el programa se realizará en comunidades de los municipios de Sotuta, Yucatán, de Cuetzalan, Puebla y de Santiago Nacaltepec, Oaxaca.

Evaluará en primera instancia las necesidades de las regiones, con el fin de diseñar una estrategia básica de salud y, al final, capacitará al personal que atenderá los centros sanitarios.

Los profundos conocimientos de la botánica y las propiedades curativas de las plantas han sido demostrados a nivel científico. Terapeutas y especialistas tradicionales aplican, como hace miles de años, su experiencia para curar males físicos y somáticos.

En una recopilación de testimonios sobre la medicina tradicional en México, el INI apuntó que los antiguos "médicos" del país conocían y distinguían enfermedades de todos el organismo humano.

Según un estudio de la entidad responsable desde 1948 de la política oficial hacia los pueblos indígenas mexicanos, sólo en la Sierra Sur del empobrecido estado de Oaxaca existe una estructura bien organizada de 56 diferentes médicos tradicionales.

Entre los especialistas más importantes están los llamados curanderos, integrados en su mayoría por hombres que atienden a 50 por ciento de los habitantes de esa zona, mientras las parteras atienden a 28,57 por ciento de la mujeres que dan a luz.

Otro 5,53 por ciento de los terapeutas se dedica a practicar "limpias" espirituales, y el resto de los servicios de salud tradicionales los ofrecen "hueseros", "curaespanto", "sobadores" y "aprendices".

Los médicos tradicionales son considerados unidad básica de los grupos étnicos para conservar y transmitir conocimientos milenarios.

En ese mundo, compuesto también de simbolismos y mitos, existen especialistas que, al tener un sueño o una "revelación" de Dios, optan simplemente por dedicarse a curar, señaló el INI. (FIN/IPS/pf/dm/he/00

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