Representantes del Mercosur y la Unión Europea (UE) finalizaron dos días de reuniones en Buenos Aires para diseñar la negociación para liberalizar el comercio entre los bloques, pero diferencias de intereses impidieron confluir en un documento en común.
Los negociadores volverán a reunirse en Bruselas en junio, y probablemente allí ya surgan las primeras modificaciones al diseño de grupos de trabajo establecido en Buenos Aires, que no conformó a todas las partes y, por lo tanto, no pudo traducirse en un texto en común como se preveía.
Casi en la medianoche del viernes, los delegados de uno y otro bloque, que habían previsto terminar la reunión en la tarde, admitieron que hubo discrepancias, pero evitaron revelar que las principales se referían a los subsidios que aplica la UE a la agricultura.
El vicecanciller argentino Horacio Chighizola aseguró que el punto central fue la idea de "mejorar el comercio entre ambos grupos" y que se comenzó a andar el camino para "superar medidas distorsionadoras".
Por su parte, el director de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, el francés Guy Legras, entendió que no sólo se trató de una negociación relacionada con el comercio.
"Hablamos de liberalización del comercio y los servicios y del acceso a los mercados, y delineamos una agenda equilibrada", aseguró al final.
Los organizadores de la reunión habían anticipado que no habría debates estridentes porque apenas se trataba de establecer los grupos de trabajo.
Pero los negociadores parecieron decididos a mostrar sus armas, sobre todo los representantes del Mercosur (Mercado Común del Sur), que constituye la pata más débil.
Las dificultades se previeron apenas Legras llegó a Buenos Aires con una delegación de 26 representantes europeos. El francés se reunió con el presidente argentino Fernando de la Rúa y admitió que habría seguramente inconvenientes para avanzar debido a la cuestión agrícola.
"Esta es una negociación extremadamente importante para Europa y, por supuesto, creo que las cosas hay que decirlas muy claramente. Algunos problemas van a estar en el campo agrícola", anticipó Legras al salir de la reunión con De la Rúa el miércoles, poco antes de comenzar la reunión de los dos bloques.
El Mercosur es el bloque regional más dinámico de América Latina. A pesar de sus dificultades para avanzar hacia una unión aduanera sigue siendo un área atractiva para las inversiones y el comercio europeo, sobre todo si se observa que Estados Unidos también proyecta avanzar hacia el libre comercio con esta región.
El Mercosur y la UE preveían crear una zona de libre comercio en 2005, pero la demora en las negociaciones de liberalización en la Organización Mundial del Comercio hizo que se reemplace "zona de libre comercio" por "liberalización del comercio y los servicios" sin año límite.
El comercio involucrado entre ambos bloque representa cerca de 50.000 millones de dólares. La UE es el primer socio comercial del Mercosur y fuente de 33 por ciento de las importaciones totales del bloque sudamericano, mientras que absorbe cada año 30 por ciento de sus exportaciones.
La reunión de los dos bloques coincidió en Buenos Aires con la visita del canciller francés Hubert Védrine. Francia es el país que más se resiste a modificar la política agraria común de la UE para reducir las subvenciones al campo.
De acuerdo con versiones de funcionarios del Mercosur que pidieron reserva de su identidad, el bloque sudamericano se negaba el viernes a crear un grupo de negociación específica sobre patentes medicinales, como pretendía la UE, si los europeos no aceptaban formar otro sobre agricultura.
En esta reunión se preveía acordar grupos de trabajo para los asuntos no arancelarios, como barreras sanitarias, fitosanitarias, normas técnicas y de calidad y transgénicos, entre otros. Las cuestiones arancelarias comenzarían a discutirse recién en julio de 2001.
Finalmente, quedaron delineados tres grupos para la primera etapa. Uno se encargará de discutir medidas sanitarias, otro considerará los asuntos de propiedad intelectual e inversiones, y un tercero analizará la defensa de la competencia y la solución de controversias entre las partes.
El Mercosur aceptó incluir un grupo de trabajo para discutir patentes y acordó que en la próxima reunión, que se realizará en junio en Bruselas, se integrará el cuarto grupo para analizar los subsidios agricolas.
Las dificultades que se presentaron para delinear esta estructura de negociación, que para Legras quedó finalmente "equilibrada", se manifestaron, sin embargo, en la imposibilidad de acordar un texto en común.
Chighizola atribuyó esta falta de un texto, prometido para el cierre, a "problemas técnicos", pero admitió que faltará un tiempo para que ese documento salga a la luz, un hecho que evidencia que el cierre de la reunión fue más una necesidad de la agenda que del ritmo de la negociación. (FIN/IPS/mv/mj/if/00


