Disminuye el hambre en el mundo, con disparidades regionales

El acceso a una dieta saludable se mantiene como un objetivo difícil en regiones como América Latina y África en razón de su costo, en primer lugar. En el mundo la inseguridad alimentaria ha disminuido, pero aún padecen hambre más de 600 millones de personas, y pesan los riesgos derivados de la crisis climática y los conflictos armados. Imagen: iStock
El acceso a una dieta saludable se mantiene como un objetivo difícil en regiones como América Latina y África en razón de su costo, en primer lugar. En el mundo la inseguridad alimentaria ha disminuido, pero aún padecen hambre más de 600 millones de personas, y pesan los riesgos derivados de la crisis climática y los conflictos armados. Imagen: iStock

ROMA – El hambre en el mundo disminuyó por tercer año consecutivo en 2025, aunque con disparidades regionales y bajo la amenaza de crisis climáticas y la afectación del comercio en medio de los conflictos, advirtió un informe publicado este martes 21 por cinco agencias de las Naciones Unidas

Alrededor de 645 millones de personas padecieron hambre en 2025, una reducción de casi 14 millones con respecto a 2024, y de 43 millones con respecto a 2022, según el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026”.

Porcentualmente, padeció hambre 7,8 % de la población mundial (que totalizó 8200 millones de personas en 2025), un descenso con respecto al 8,1 % registrado en 2024 y al 8,6 % en 2022, confirmando una mejora sostenida, aunque lenta.

Las disparidades regionales siguen siendo muy marcadas. En 2025, más de la mitad de la población de África (56,6 %) padeció inseguridad alimentaria moderada o grave, frente a 22,9 % de América Latina y el Caribe, 20,3 % de Asia, y 8,7 % de América del Norte y Europa.

Tanto Asia como América Latina y el Caribe han registrado mejoras constantes en los últimos años. Por el contrario, África alberga a unos 309 millones de personas que padecen hambre. En Asia suman 292 millones y en América Latina y el Caribe 32 millones de personas, 4,8 % de su población.

La inseguridad alimentaria también sigue siendo más elevada en las zonas rurales que en las periurbanas y urbanas, y las mujeres siguen afectadas de manera desproporcionada, aunque la brecha de género se redujo ligeramente en 2025.

La inseguridad alimentaria, severa o moderada, afecta a 23,6 % de las mujeres del mundo y a 22,7 % de los hombres. En África la diferencia es 55,9-54,6 %; en Asia 19,5-19,3; en América Latina y el Caribe 24,4-20,7. Y en América del Norte y Europa de 9,5-7,5 % de sus poblaciones de mujeres y hombres.

Carl Skau, director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos (PMA) destacó que “detrás de cada cifra de este informe hay una familia que tiene que hacer cuentas para pagar la comida. Los conflictos y las perturbaciones climáticas obligan a esas familias a vivir cada vez más lejos de sus posibilidades”.

El informe es producto de un estudio conjunto del PMA, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El análisis ofrece previsiones actualizadas sobre el hambre para los próximos cinco años, a la luz del conflicto en Oriente Medio: entre 510 y 520 millones de personas podrían seguir padeciendo hambre en 2030, frente a la previsión de 503 millones en el escenario previo a la confrontación con epicentro en el golfo Pérsico.

Para ese escenario se considera la duración de las repercusiones de la crisis en la inflación de los precios de los alimentos -impulsada por alzas de precios de la energía y los fertilizantes.

Sin embargo, estas proyecciones no tienen en cuenta otros posibles factores desestabilizadores, entre ellos los efectos de fenómenos meteorológicos extremos, como El Niño en 2026 y 2027 (vientos cálidos sobre el océano Pacífico que alteran los ciclos de lluvias y sequías), que podrían agravar aún más esta situación.

Las reducciones de la asistencia oficial para el desarrollo y la financiación humanitaria -una merma muy marcada desde que Estados Unidos dispuso recortes hace año y medio-, amenazan con socavar los avances logrados para acabar con el hambre en el mundo, según el reporte.

El informe destaca que los avances a escala mundial en materia de nutrición materna e infantil siguen siendo insuficientes para cumplir los compromisos internacionales, incluidas las metas de nutrición para 2030.

Indicadores como el retraso del crecimiento infantil, la emaciación, el sobrepeso, el bajo peso al nacer y la lactancia materna exclusiva apenas presentan ligeras mejoras, y el progreso registrado es demasiado lento para alcanzar los objetivos.

Al mismo tiempo, la anemia en mujeres de entre 15 y 49 años está empeorando, mientras que la prevalencia de la obesidad en adultos muestra un aumento constante —de 12,1 % en 2012 a 16,2 % en 2024—, lo que contrasta con la meta de detener su aumento para 2025.

Solo 30,8 % de los niños de entre seis y 23 meses de todo el mundo consumen una dieta mínimamente variada, y 150 millones de niños menores de cinco años siguen padeciendo retraso del crecimiento.

“Los sistemas alimentarios le fallan a millones de niños y familias. La alimentación, la salud, la educación y la protección social deben ir de la mano para proteger a los niños y mujeres más vulnerables frente a las crisis mundiales”, advirtió Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.

El informe analiza en profundidad el costo de una dieta saludable (equilibrada y variada): el gasto mínimo medio necesario para adquirir alimentos localmente disponibles que satisfagan las necesidades energéticas y nutricionales.

Los costos persisten como una limitación importante para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre Cero), asumido por la ONU en su Agenda 2030.

En 2025, el costo medio de una dieta saludable en el mundo aumentó a 4,28 dólares de paridad de poder adquisitivo (PPA) por persona al día, frente a los 3,44 dólares PPA de 2021 y los 2,94 de 2017.

América Latina y el Caribe registró el costo más elevado (4,91 dólares PPA). Al mismo tiempo, el número de personas que no pueden permitirse una dieta saludable en todo el mundo se redujo, de 2970 millones de personas (37,4 % de la población mundial en 2021) a 2690 millones (32,7 % en 2025).

Los costos de una dieta saludable varían considerablemente de una región a otra debido a las diferencias estructurales de los sistemas agroalimentarios. Los alimentos de origen animal son el factor que más incide en el costo en África, mientras que las hortalizas representan la mayor parte en América Latina y el Caribe.

Qu Dongyu, director general de la FAO, dijo que “las crisis recientes han puesto de manifiesto tanto la resiliencia de los sistemas agroalimentarios como la necesidad de reforzarlos aún más, para atender mejor a las personas más vulnerables del mundo, a los agricultores y a los consumidores”.

“El informe muestra que es posible avanzar, pero debemos hacerlo más rápido. Para acabar con el hambre y lograr que las dietas saludables sean asequibles se requieren compromiso político, inversión sostenida y políticas que lo faciliten”, concluyó Qu.

A-E/HM

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