La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) emergió de su décima sesión, clausurada hoy en la capital de Tailandia, con un fortalecimiento de su papel en la economía mundial, pero con escasos fondos para cumplir sus funciones.
La X Conferencia también fue propicia para que numerosos participantes cuestionaran a los países de Occidente y a agencias multilaterales por reducir las causas de los problemas económicos del mundo en desarrollo al amiguismo y la corrupción.
La Declaración de Bangkok, con la que cerró este sábado la conferencia, sostiene que los beneficios de la liberalización comercial deben distribuirse con mayor amplitud, y que debe mejorarse el acceso a los mercados de la producción de los países menos desarrollados.
Esta declaración y el plan de acción aprobado por los 190 países integrantes de la UNCTAD son emitidas en momentos en que instituciones multilaterales como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) reciben severas críticas.
La crisis económica asiática iniciada en 1997 deja en evidencia "la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para mejorar el actual sistema financiero mundial con la intensión de impedir las crisis", indica el plan de acción.
El secretario general de la UNCTAD, Rubens Ricupero, manifestó luego de la conferencia que la agencia debería recibir más fondos del presupuesto regular de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La UNCTAD fue castigada con reducciones presupuestales que no han debido afrontar otros organismos de la ONU, sostuvo Ricupero.
La organización implementa en la actualidad más de 300 proyectos en un centenar de países y gasta cada año unos 24 millones de dólares, pero el nuevo plan de acción requiere que se duplique esa cifra, dijo un funcionario de la UNCTAD.
Por otra parte, los países en desarrollo víctimas de la caída económica asiática, e incluso algunos industrializados, pusieron en cuestión las respuestas de las instituciones multilaterales a la crisis.
"El amiguismo y la corrupción existen en todas partes, dentro y fuera de sistemas financieros y de gobiernos. No son patrimonio exclusivo del Sur", sostuvo el viceprimer ministro de Tailandia y presidente de la Conferencia, Supachai Panitchpakdi.
Al comenzar la conferencia el lunes, el primer ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, manifestó su desazón porque "la comunidad internacional no puede pensar en ninguna otra solución a la crisis asiática excepto mejorar la transparencia y la calidad de los gobiernos".
El ministro de Comercio de Suecia, Leif Pagrotsky, dijo que ni la UNCTAD ni la OMC han luchado a brazo partido contra la corrupción, y sugirió un programa de análisis e intercambio de experiencias periódicos entre los 190 países.
"La corrupción no es solo un problema del mundo en desarrollo sino que tiene carácter internacional, como demuestran los escándalos más difundidos. Al fin y al cabo, perjudica a todos", dijo Pagrotsky.
El funcionario recordó los pagos ilegales de 1.000 millones de dólares que permitieron la venta ilegal de armas de la fábrica sueca Bofors a India, cuyas consecuencias aún se sufren. "Es un problema tanto de India como de Suecia", dijo.
"La corrupción afecta actividades tanto en el sector público como en el privado y distorsiona el comercio y la inversión en todos los países, sean ricos o pobres, mientras gran cantidad de personas son privadas de sus derechos al avance social y económico por su causa", agregó Pagrotsky.
A pesar de las declaraciones de gobernantes como Mahathir y Pagrotsky, altos funcionarios como Michel Camdessus, renunciante director gerente del FMI, continuaron pronunciando llamados a la transparencia en los países en desarrollo.
Las recomendaciones de Camdessus originaron reacciones de Transparencia Internacional, la más importante de las organizaciones no gubernamentales del mundo dedicada a la lucha contra la corrupción.
"Las medidas de buen gobierno y contra la anticorrupción deben dirigirse no solo a los países en desarrollo sino a las organizaciones internacionales, las corporaciones transnacionales y los países industrializados", sostuvo Stiaan de Merwe, representante de Transparencia Internacional. (FIN/IPS/rdr/js/IF DV/00


