El primer ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, reanudó su batalla contra los especuladores monetarios alentado por los últimos datos económicos y la convicción de que los controles de capital ayudaron a su país a recuperarse de la crisis asiática.
Mahathir recibió esta semana un fuerte respaldo a su política de algunos líderes africanos y del director general electo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el viceprimer ministro tailandés Supachai Panitchpakdi.
El grupo de ministros y otros funcionarios se reunieron en el Cuarto Diálogo Internacional de Langkawi, una conferencia anual entre países en desarrollo en la que Malasia hizo de anfitrión. Los cuatro días de deliberaciones finalizaron el viernes.
Cuando Mahathir impuso por primera vez controles selectivos de capital y divisas en septiembre de 1998, fue blanco de críticas en el sentido que Malasia se autolesionó "retirándose" del sistema financiero mundial.
Sin embargo, Mahathir insistió en que su política, que incluyó un período de retención de un año para las inversiones y la cotización del ringgit, la moneda nacional, a 3,8 por dólar, le dio tiempo a la economía a recuperar el aliento y protegerse de los especuladores.
En efecto, "cada país debe probar su propia medicina", dijo Supachai durante las discusiones sobre la crisis económica asiática en el Diálogo de Langkawi.
En respuesta parcial a las preocupaciones de los inversores extranjeros, cuyos capitales Malasia necesita, el gobierno cambió en febrero el período de retención de un año por un "impuesto de salida" para aquellos que quieran retirar fondos sujetos a controles de capital.
Entretanto Supachai, que asumirá su cargo en la OMC a la mitad del período y sucederá al neozelandés Michael Moore, criticó la política del Fondo Monetario Internacional (FMI) respecto a Tailandia.
Supachai calificó esa política de "grosera" y dijo que el FMI exageró su programa de austeridad con Tailandia, porque le exigió tener uno por ciento de superávit en el presupuesto durante el primer año de vigencia del paquete financiero de ayuda.
"Esto fue no solamente imposible sino exactamente lo opuesto de lo que se necesitaba. Tailandia debió haber gastado para impulsar su economía", afirmó.
Mahathir, cuya reacción al descalabro financiero asiático fue diferente a la de sus vecinos que apelaron a la ayuda del FMI, también recibió apoyo de Taiwan.
El ministro taiwanés de Finanzas, Paul Chiu, declaró que Malasia dio un paso acertado al implementar controles de capital para estabilizar su economía. Señaló que eso disminuyó la volatilidad en el cambio de la moneda, lo que a su vez redujo la presión ascendente sobre las tasas de interés.
"En Taiwan también tenemos cierto tipo de monitoreo sobre el cambio de divisas", declaró Chui en una conferencia de prensa. Agregó que la crisis financiera asiática destacó la necesidad de observar de cerca la conducta de los especuladores monetarios y el origen de sus fondos.
El apoyo a la medicina económica de Mahathir fue semejante al que recibió el primer ministro de Singapur, Lee Kuan Yew.
En una entrevista con el semanario económico japonés "Nikkei Business", Lee admitió que el control de capitales es una manera de frenar la tiranía de los fondos evasivos, cuyos erráticos desplazamientos pueden desestabilizar enteramente las economías del mundo en desarrollo.
El cierre temporal de los mercados financieros es una opción factible para naciones pequeñas y un medio para evitar que los fondos evasivos ataquen su liquidez, apuntó.
También estuvo de acuerdo en la amenaza que constituyen los gigantescos retiros de capitales, como los que encabezó el inversor estadounidense George Soros, que desafiaron la soberanía del país o su política exterior.
Doce líderes africanos asistieron este año al Diálogo de Langkawi, sobre todo para aprender de la experiencia malasia en la estabilización de su economía, según manifestaron.
El presidente de Botswana, Festus Gontebanye Mogae, declaró al diario "New Strait Times" que estaba deseoso de aprender de la experiencia malasia en el manejo de la crisis, la cual ayudó al país a recuperarse sin ayuda del FMI, en contraste con sus vecinos del sudeste asiático.
"Queremos aprender de la experiencia asiática la manera de cuidarnos de los especuladores y evitar crisis monetarias, lo cual Malasia manejó bien", dijo Mogae a su llegada a este centro turístico en la isla de Langkawi.
El martes, el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, sugirió que su país copiará algunos de los remedios malasios para afrontar su grave crisis económica.
Afirmó que los especuladores de divisas depreciaron la moneda del país en 60 por ciento y, por lo tanto, el gobierno debe imponer controles de capital al estilo malasio para proteger su economía.
"Todavía seguimos con ese problema y tratamos de consolidar nuestra capacidad de salir de la crisis. Hasta ahora, la experiencia malasia para nosotros es relevante", expresó.
Tras una caída del 7,5 por ciento el año pasado, la primera recesión de Malasia en 13 años, su producto interno bruto (PIB) previsiblemente aumentará 1,8 por ciento este año y 4,3 por ciento el próximo, según cálculos del Instituto Malayo de Estudios Económicos.
En 1998, las reservas de divisas de Malasia aumentaron 50 por ciento, de 20.000 a 31.000 millones de dólares.
"Pregunten a cualquier malasio y les dirá que, efectivamente, la recuperación es muy real", desafió Mahathir, pese a que sus críticos opinan que algunas cifras positivas no hacen diferencia en la economía y en la situación de la gente.
Sin embargo, con una elección en vista dentro de pocos meses, Mahathir proclama por todo el país que "superamos la recesión a nuestra manera".
"Sin ser pretenciosos, creemos y tenemos confianza en nuestra capacidad para superar cualquier problema con nuestra propia modalidad y estilo", declaró a la 46a. asamblea general de la Asociación Chino-Malasia, a comienzos de este mes.
Agregó que algunos países, incluso estados vecinos, quisieron seguir los pasos de Malasia pero "sus manos de alguna manera estaban atadas y no eran libres de actuar".
Mahathir repitió el llamado que formuló en Hong Kong en 1997 para prohibir el comercio en divisas como si fueran productos básicos. "El tratamiento de las divisas como un artículo comercial en venta es ridículo, porque no tienen ningún valor intrínseco", dijo a los delegados presentes en Langkawi.
Cuando hizo esa declaración en 1997, la moneda malasia se depreció rápidamente de la noche a la mañana. Sin embargo, ahora permanece estable porque los controles regulan ese tipo de reacciones. (FIN/IPS/tra-en/ks/js/ego-mlm/if-dv/99


