Más de 1500 víctimas por destructivos terremotos en Venezuela

Decenas de edificios residenciales como este se derrumbaron o quedaron inservibles en el litoral Caribe vecino a Caracas, y en esa capiutal de Venezuela, por dos violentos terremotos padecidos en el norte de ese país el 24 de junio, con menos de un minuto de diferencia entre ambos. Los muertos pasan de 160, hay un millar de heridos, decenas de desaparecidos y el gobierno apela a la ayuda internacional, ofrecida principalmente por las naciones del hemisferio. Imagen: Captura TV

CARACAS – Dos potentes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela la tarde del 24 de junio causaron ya al menos 188 muertos y 1520 heridos, al derrumbarse decenas de edificios residenciales en esta capital y el vecino litoral sobre el mar Caribe, al que el gobierno declaró “zona de desastre”.

El presidente de la Asamblea Nacional legislativa, Jorge Rodríguez, dijo pasado el mediodía de este jueves que hay registrados 188 fallecidos, 1520 heridos hospitalizados, más de 200 personas continúan atrapadas bajo los escombros, 157 permanecen desaparecidas y suman 3000 las familias damnificadas.

Su hermana y presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, pidió intensificar las tareas de rescate, asistencia y salud; confirmó la declaratoria de estado de emergencia con suspensión de actividades no esenciales, llamó a la “unión nacional” y agradeció las ofertas de ayuda hechas por decenas de gobiernos.

El inusual doblete de terremotos, de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter, con intervalos de 39 segundos y epicentros en áreas muy cercanas entre ellas a unos 200 kilómetros al noroeste de Caracas, se produjo a las 18:04 horas del miércoles 24.

Más personas de lo usual se encontraban en sus residencias, porque en Venezuela el 24 de junio es feriado -aniversario de la batalla de Carabobo, que decidió la independencia en 1821-, a lo que se agregó el estímulo de seguir por televisión las incidencias de la Copa Mundial de Fútbol de la Fifa 2026.

Por ello, con datos del seísmo sobre las áreas densamente pobladas castigadas por los terremotos, el Servicio Geológico de Estados Unidos dijo inicialmente que había 42 % de posibilidades de que se produjesen entre 10 000 y 100 000 víctimas.

Las redes sociales dan cuenta de decenas de desaparecidos, en algunos casos de edificios enteros que se derrumbaron apilando sus paredes como si fuesen hojas de papel rotas y desordenadas sobre un escritorio.

A los movimientos siguieron réplicas -137 según Jorge Rodríguez- durante la angustiosa noche del miércoles al jueves, por temor a las cuales miles de familias en Caracas y ciudades cercanas pernoctaron a la intemperie en calles, aceras, plazas o en vehículos aparcados lejos de edificios, árboles y postes de electricidad.

Mientras, los grupos de rescate con bomberos, policías y otros funcionarios, y numerosos vecinos voluntarios, se abocaban a rescatar y auxiliar a personas en medio de la destrucción.

Fueron evidentes la falta de preparación para desastres de magnitud, la lentitud en las respuestas y la escasez de equipos y recursos, desde simples palas hasta iluminación, esta precariamente reemplazada con la luz de los teléfonos móviles.

Servicios de comunicaciones y electricidad se interrumpieron por horas y, tras una lluvia de reclamos, el gobierno desbloqueó la red X (antes Tweeter), bloqueada desde las protestas antigubernamentales de 2024, en su esfuerzo por acallarlas.

En Caracas la zona más afectada fue el área residencial de clase media de Altamira y Los Palos Grandes, en el este de la ciudad, muy sensibles a la actividad sísmica por sus capas de suelos arcillosos y sedimentos blandos, en las estribaciones del Ávila y otras montañas interpuestas entre la urbe y el vecino litoral.

En el litoral también está el aeropuerto internacional Simón Bolívar, que sirve a la capital y cuya terminal sufrió fuertes daños en techumbres, instalaciones, mobiliario y redes, por lo que fue cerrado al tráfico comercial.

Esa zona costera también fue fuertemente dañada por una inusual vaguada el 15 de diciembre de 1999, con lluvias y ríos improvisados que destrozaron centenares de viviendas e instalaciones y causaron la muerte de más de 10 000 personas.

Caracas y su vecino litoral están en el límite sur de la placa tectónica del Caribe, y han padecido varios fuertes terremotos en los dos últimos siglos.

El más famoso, el 26 de marzo de 1812, con miles de víctimas en una ciudad entonces con apenas 40 000 habitantes, ocurrió en plena guerra de independencia y se atribuye al libertador Simón Bolívar la frase, entre ruinas: “Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

El 29 de julio de 1967 se registró un terremoto de 6,7 grados que afectó casi las mismas áreas que los de este miércoles, derribó edificios residenciales y turísticos, con saldo de 274 muertos y 2000 heridos.

Los terremotos de este junio castigan al país inmerso en una crisis económica, social y política -catalogada como emergencia humanitaria compleja- que mantiene a la mayoría de la población en la pobreza y a los servicios públicos esenciales, entre ellos el de la salud, en un estado de postración.

Se superponen situaciones como marasmo económico y elevado costo de la vida -inflación anual superior a 500 %, la más alta del mundo- con el malestar político por el denunciado robo de la elección presidencial del 28 de julio de 2024, en la que se reeligió Nicolás Maduro aunque la oposición revindicó 67 % de votos a su favor.

Maduro y su esposa Cilia Flores fueron hechos prisioneros tras un fulminante ataque de fuerzas militares de Estados Unidos sobre Caracas el 3 de enero pasado, en la que murieron un centenar de militares venezolanos y cubanos, tras lo cual Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada.

Estados Unidos se atribuyó la facultad de dirigir un proceso de estabilización, recuperación económica y transición a la democracia en el país, con la aceptación de los mandos políticos y militares de Venezuela.

En sintonía con esa decisión, el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, anunciaron el inminente envío de ayuda a Venezuela para atender las consecuencias de los terremotos.

La mayoría de los gobiernos de América, así como varios de Europa y Asia, y las agencias de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, han ofrecido el envío de personal, equipos y víveres para ayudar ante la tragedia. La presidenta Rodríguez pidió también la ayuda de los bancos multilaterales de desarrollo.

A-E/HM

 

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