Brasil pedirá un panel en la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra la Unión Europea (UE) por lo que considera una política discriminatoria hacia su café soluble.
Esta es una amenaza anunciada desde enero de 1998. Pero expertos en comercio internacional están concluyendo ahora los estudios en que se basará la acción y serán entregados a la Cancillería, informó la Asociación Brasileña de la Industria de Café Soluble (ABICS).
La organización empresarial prevé que el pedido ante la OMC por parte del gobierno brasileño se formalice entre septiembre y octubre.
La "discriminación intolerable" practicada por la UE consiste en un arancel de 10,5 por ciento impuesto al producto brasileño, mientras se concede exención total a los países andinos, según Sergio Sotelino, presidente en ejercicio de la ABICS.
Esa diferencia de tratamiento se estableció por el "régimen drogas", un acuerdo firmado por la UE con países andinos en 1990 como estímulo a la lucha contra el narcotráfico.
Pero informes de las autoridades antidrogas de Estados Unidos, según los cuales la superficie de cultivo de coca en esos países aumentó a más del doble entre 1992 y 1997, pasando de 37.700 a 79.000 hectáreas, demuestran la ineficacia de la medida, argumentó Sotelino.
Los efectos negativos en la industria brasileña, sin embargo, fueron reales. Sus exportaciones a la UE cayeron 36,5 por ciento entre 1991 y 1998, bajando al equivalente a 255.300 sacos de 60 kilos, mientras las importaciones del bloque europeo aumentaban 38 por ciento, según la ABICS.
En el mismo período, la Organización Internacional del Café registró un crecimiento de 79,2 por ciento en las exportaciones de café soluble de Colombia y Ecuador al mismo mercado, alcanzando 419.300 sacos.
El producto es uno de los que tiene aranceles más variados. La UE cobra a India y México aranceles inferiores al impuesto a Brasil. En Canadá, el café soluble brasileño también se enfrenta con barreras que no se aplican al andino y mexicano.
Los exportadores brasileños, con el ingreso bloqueado en esos ricos mercados, buscaron una alternativa en Europa oriental, pero la crisis financiera rusa del año pasado también cerró esa alternativa.
En el primer semestre de este año Brasil logró aumentar cinco por ciento el volumen exportado, aunque reduciendo 22 por ciento sus ingresos, que se limtaron a 104,7 millones de dólares, debido a la caída de los precios.
El volumen creció debido al aumento de la demanda en Estados Unidos y a una fuerte recuperación de las ventas a Japón, que compensaron una caída de 24 por ciento en la UE y de 64 por ciento en Europa oriental.
Aunque menos importante en relación a los ingresos obtenidos por la soja, el café en grano y otros productos agroindustriales, el café soluble gana un papel destacado en las relaciones comerciales de Brasil con la UE, en un momento en que se busca un acercamiento que involucra también al Mercado Común del Sur.
Hay una tendencia europea a favorecer la importación de materias primas, en desmedro de productos de mayor valor agregado, se quejan los industriales y la diplomacia brasileña.
En relación a la soja, por ejemplo, la UE exime de aranceles a la importación del grano, pero grava a los derivados, el aceite y el afrecho, ejemplificó José Alfredo Graza Lima, subsecretario general de Economía, Integración y Comercio Exterior de la cancillería.
Pero es el café soluble el producto que permite un cuestionamiento más efectivo a esa política, por el tratamiento distinto que la UE da a los exportadores.
Las normas de la OMC autorizan a cualquier país a conceder preferencias, "pero sin generar discriminación al aplicar tal beneficio", argumentó Sotelino. (FIN/IPS/mo/mj/if/99


