El gobierno de China se basa en la demanda doméstica y el gasto público para aceitar la máquina económica, pero el enlentecimiento del ritmo de crecimiento sugiere que esa política debe revisarse, observaron analistas.
China se propuso que su producto interno bruto (PIB) crezca siete por ciento este año, frente a 7,8 por ciento en 1998.
Algunas estadísticas sugieren que el objetivo es exagerado, dado que entre el primer y el segundo trimestre, el crecimiento del PIB bajó de 8,3 a 7,1 por ciento.
Aunque el promedio del primer semestre aún está por encima de siete por ciento, el enlentecimiento del segundo trimestre pone en cuestión las perspectivas para el resto de 1999 y hace que el gobierno se base aún más en el consumo como clave del crecimiento.
El gasto de los consumidores creció apenas 5,5 por ciento en el segundo trimestre, frente a 7,4 por ciento en los primeros tres meses de 1999, según estadísticas publicadas por el gobierno a mediados de este mes.
Estas tendencias generaron una nueva visión sobre la política de China para mantener su crecimiento a pesar de las dificultades, basada en la expansión de la demanda doméstica.
Esa política fue adoptada el año pasado debido al bajo crecimiento económico en el resto del mundo, la débil demanda de los países del sudeste asiático que son mercados de China y el aumento de las exportaciones de esos mismos países a causa de la devaluación.
"China necesita estimular la demanda doméstica, y el consumo individual en particular", destacó Hou Ruoshi, investigador del Instituto Chino de Relaciones Internacionales Modernas y miembro del Comité Permanente de la Sociedad China para la Cooperación Económica Internacional.
"Esto es comúnmente reconocido en los círculos económicos domésticos", agregó.
El crecimiento económico podría llegar a siete u ocho por ciento si el consumo individual pudiera sostener un índice de crecimiento superior a 10 por ciento, señaló Hou.
Aunque la política del aumento del gasto es válida dado el inmenso mercado de China, varios analistas señalaron que los esfuerzos por incrementar el consumo no han sido fáciles ni exitosos debido a la falta de "apoyo político básico".
Con el fin de estimular la demanda doméstica, el gobierno emprendió una serie de proyectos de infraestructura como carreteras, vías férreas y centrales de energía.
El Ministerio de Finanzas anunció en julio de 1998 que aumentaría el gasto en la construcción de carreteras de los 13.200 millones de dólares previstos a 21.700 millones.
Luego, en agosto, el gobierno emitió nuevos bonos del tesoro por 12.000 millones de dólares, también para invertirlos en proyectos de infraestructura.
A principios de este año, las autoridades anunciaron su intención de emitir otros 38.130 millones de dólares en bonos del tesoro y aumentar en 12 por ciento la inversión total en activos fijos.
Posteriormente, el Tesoro decidió invertir 3.600 millones de dólares más en proyectos de agricultura, forestación y conservación del agua.
"Dado su enorme tamaño, China no debería depender demasiado de las exportaciones para su crecimiento económico", observó Bai Hejin, subdirector del Instituto de Investigación sobre Macroeconomía.
"Sucede que un gran país como China posee un gigantesco potencial de mercado interno y demanda propia", añadió.
Por ejemplo, señaló Bai, aunque Estados Unidos es el mayor exportador del mundo, sus exportaciones generan sólo 12 por ciento de su PIB. Las exportaciones de China representan 20 por ciento de su PIB.
"Con su población de 1.300 millones, China es un gigantesco mercado. Es posible que mantenga una tasa sostenida de crecimiento económico mediante la ampliación de su demanda doméstica", explicó.
Pero pese a cuatro reducciones de las tasas de interés en 1998, los depósitos de ahorro individual continuaron aumentando, ya que los consumidores se aferran a sus fondos.
"En China, muchos factores deprimieron el deseo del público de consumir", explicó Hou.
"Por ejemplo, mucha gente piensa que es más importante ahorrar para las necesidades que el Estado ya no satisfará como antes: vivienda, salud, pensiones y educación", agregó.
Así mismo, numerosas personas no pueden consumir porque quedaron desempleadas. En 1998, millones de trabajadores fueron despedidos por empresas públicas.
Para estimular el consumo, los economistas creen necesario aumentar la transparencia en la reforma estructural, modernizar el sistema de seguridad social, apurar el ritmo de reforma de la vivienda, eliminar las preocupaciones que obstaculizan el consumo y satisfacer las expectativas psicológicas de la ciudadanía.
"Esto ayudará a desviar parte de los 723.000 millones de dólares depositados en cuentas de ahorro hacia el mercado de consumo", dijo Hou.
Mientras, es evidente la necesidad de reformas más amplias, como el ajuste de la distribución de los ingresos.
En realidad, mientras los consumidores de ingresos más altos estiman innecesarios muchos productos excedentes, para los sectores más bajos son inalcanzables, observó Hou.
El gobierno también espera impulsar el consumo aumentando la disponibilidad de créditos este año. Los economistas prevén que habrán una considerable demanda de residentes urbanos ansiosos de adquirir apartamentos, muebles, automóviles y computadoras.
A largo plazo, China podrá mantener el crecimiento del consumo debido a su bajo PIB por habitante, de sólo 700 dólares, señaló el diario Economic Daily.
China también tiene un bajo nivel de propiedad de bienes de equipo por hogar y un consumo infrecuente de servicios, agregó el periódico.
Sin embargo, advirtió Hou, China no siempre podrá confiar en su ventaja doméstica. "Finalmente China enfrentará muchas dificultades si se basa simplemente en su mercado interno para mantener su prosperidad económica y desarrollo", previno.
"Pero el gigantesco mercado doméstico y la gran demanda no dejan de ser una enorme ventaja", observó Hou. (FIN/IPS/tra-en/cf/js/mlm/if-dv/99


