La visita que comenzó hoy el presidente de la Comisión Especial de las Naciones Unidas para la inspección de armas de destrucción masiva en Iraq (UNSCOM), Richard Butler, marca un "momento de definiciones", dijo el propio funcionario.
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) podrá levantar las sanciones impuestas en agosto de 1990 contra Iraq, cuando el país invadió Kuwait, solo cuando los países de la UNSCOM determinen que han cumplido su misión.
Gran parte del equipo de la UNSCOM se compone por ciudadanos de Estados Unidos y Gran Bretaña, países que en su calidad de miembros permanentes del Consejo han intentado mantener el embargo contra Iraq hasta la improbable caída del presidente Saddam Hussein.
No sorprendió a nadie que Saddam haya ordenado el domingo que un millón de voluntarios reciban entrenamiento para una "jihad" (guerra santa) si el embargo de la ONU no se levanta en seis meses.
Bagdad cree que Washington está decidido a esgrimir cualquier argumento para mantener las sanciones a perpetuidad.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Bill Richardson, reiteró que Iraq debe cumplir con todas las resoluciones del Consejo de Seguridad y advirtió que su país hará uso del veto siempre que sea necesario para asegurarse de que eso suceda.
El Consejo adoptó muchas resoluciones sobre Iraq desde la 687 del 3 de abril de 1991, referida al cese del fuego de la guerra del Golfo. Al insistir en que se cumplan todas ellas, Washington procura eludir la primera, de por sí exhaustiva.
Con 34 cláusulas, se trata de la más larga de las resoluciones que haya emitido el Consejo en toda su historia. Con frecuencia se la menciona como "la madre de todas las resoluciones".
Por ejemplo, una de las resoluciones siguientes, la 688 del 5 de abril de 1991, se relaciona con "la represión a la población civil iraquí", en especial en áreas kurdas. Esta resolución aún está vigente. ¿Quén debe decidir si acabó la represión contra los kurdos iraquíes?
La resolución 687 establece que el embargo continuará hasta que Iraq acceda a destruir, remover o desactivar bajo supervisión internacional todas sus armas químicas y biológicas, así como sus misiles balísticos con un alcance superior a 150 kilómetros, y suspender todas las investigaciones y manufacturas al respecto.
También autoriza al secretario general de la ONU a designar una comisión especial para realizar inspecciones en las fábricas y almacenamientos de armas químicas y biológicas y misiles.
Además, solicita al director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que efectúe inspecciones a las instalaciones nucleares en cooperación con la UNSCOM e instale un sistema de supervisión.
En ese marco surgió la UNSCOM, al comienzo bajo la presidencia ejecutiva del sueco Rolf Ekeus con dos vicepresidentes estadounidenses y una comisión asesora de 19 integrantes.
Hasta octubre de 1997, cuando Bagdad protestó contra el dominio estadounidense de los equipos de inspección, la UNSCOM había destruido 100 misiles de alcance medio y largo, así como 21 lanzaderas, 150.000 armas químicas y tres proyectos de armas biológicas.
Con las instalaciones de investigación, desarrollo y fabricación de armas nucleares destruidas, la AIEA concentró la mayoría de sus recursos en la implementación y fortalecimiento técnico de su plan para la supervisión del cumplimiento de las resoluciones del Consejo por parte de Iraq.
Ahora está vigente un sistema de supervisión sin precedentes en Iraq, con 120 cámaras de video conectadas a una central en Bagdad e instaladas en muchos sitios para garantizar que maquinarias de uso civil no tengan aplicaciones militares.
La actual crisis entre Iraq y la UNSCOM se refiere a supuestos almacenamientos de agentes nerviosos VX y al desarrollo de armas biológicas, para lo cual se habrían adquirido materias primas.
En las últimas 12 semanas, Bagdad ha intentado diluir el sesgo "proestadounidense" de la UNSCOM y restringir el levantamiento de las sanciones al contexto exclusivo de la resolución 687.
Butler accedió a incrementar la participación de expertos que no pertenezcan a Estados Unidos y Gran Bretaña. En su primera jornada de viaje, deliberó con representantes del gobierno de Francia. Rusia se comprometió a facilitar aviones espías y China designó tres inspectores.
Mientras tanto, el pueblo iraquí sigue sufriendo.
La creciente preocupación popular y el malestar con Occidente fue lo que llevó a Estados Unidos y Gran Bretaña a impulsar la resolución 986 en abril de 1995, que permitió a Iraq la venta de hasta 2.000 millones de dólares en petróleo cada seis meses para comprar alimentos y medicinas. (FIN/IPS/tra-en/dh/rj/mj/ip/97


