
Islamistas amenazan el futuro de Libia
La muerte del embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens, este miércoles 12, ocurrió en medio de una nueva amenaza del fundamentalismo islámico que ha sacudido este país en las últimas semanas.

La muerte del embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens, este miércoles 12, ocurrió en medio de una nueva amenaza del fundamentalismo islámico que ha sacudido este país en las últimas semanas.

Qehreman Meri traza una superficie oblonga que se extiende a lo largo de la línea limítrofe turco-siria. «Queremos una región autónoma y de fronteras claramente definidas», explica este portavoz de Yeketi (Unidad), uno de los partidos políticos kurdos de la
El embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens, murió asfixiado por el humo del incendio derivado del ataque contra el consulado de su país en la nororiental ciudad libia de Bengasi.

Asmahan Ramadan y su familia toman centenares de fotografías en la azotea de su casa, pero no de ellos mismos ni del superpoblado campamento para refugiados donde viven.

«Empezamos en 1993 con siete máquinas de coser. Para 2005 teníamos 250 máquinas e igual cantidad de sastres», relata el gazatí Rizik Al-Madhoun, de 41 años, en la fábrica de vestimenta que debió cerrar a causa del sitio israelí.

Parviz Barkhordar dice amar tanto a Israel como a Irán. Para muchos, esta doble afinidad es contradictoria, pero para él tiene mucho sentido. «Somos judíos persas que hemos vivido en ese país», explica.

Tras presentar la primera demanda colectiva por discriminación de género, una organización religiosa de mujeres de Israel aspira a que se protejan los derechos femeninos en la esfera pública de ese país.

El gobierno de Estados Unidos anunció que una nutrida delegación empresarial viajará a Egipto esta semana, mientras negociadores de Washington ofrecen reducir en 1.000 millones de dólares los más de 3.000 millones que le adeuda ese país de Medio Oriente.

La sala de emergencias del Hospital Internacional de El Mansurá, en el norte de Egipto, está cerrada con un candado y una cadena. Las ambulancias que llegan con pacientes tienen que buscar otro nosocomio.

«Quiero aprender a escribir en mi propia lengua», dice Manal, una joven kurda de Siria. Ni ella ni sus 30 compañeros de clase han estado nunca tan cerca de conseguir su objetivo.

En una tarde soleada de verano, niños y niñas comienzan a llegar con sus padres a un parque cerca de Ein Rafa, un pueblo palestino al sur de Jerusalén. Los que hablan árabe se agrupan por un lado, y los

Mai Ahmed, de 26 años y residente de Cisjordania, conoció por Internet a Mohammad Warda, del campamento de refugiados gazatí de Nussirat, se enamoró de él. Cuando quiso viajar a Gaza, el gobierno israelí le negó el permiso y así

Hace un año, Salim, de 23 años y originario de esta central ciudad tunecina, decidió abandonar su país rumbo a Europa con la ayuda de una red de traficantes de personas.

Tropas israelíes persiguen a un niño palestino en una aldea de la Cisjordania ocupada. «Está a dos metros de distancia, y el jefe de la compañía amartilla el arma y le apunta a la cara El niño se arroja al
«Claro que me gustaría desertar, pero no puedo renunciar a mi sueldo. ¿Cómo daría de comer a mis 11 hijos?». La guerra pone a prueba a todo el pueblo sirio, incluso a este policía del régimen de Bashar Al Assad.

La Hermandad Musulmana parece aplicar en Egipto las mismas tácticas contra la prensa que usaba el régimen de Hosni Mubarak (1981-2011), ejerciendo un fuerte control sobre los medios estatales de comunicación e intimidando a periodistas independientes.

Issam Ali Hassan tiene la existencia precaria de un refugiado. Hijo de palestinos, vivía con ese estatus en Bagdad, de donde debió escapar cuando Estados Unidos invadió Iraq, en 2003.