Mario Osava

El premiado Chizuo Osava, más conocido como Mario Osava, es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980. Cubrió hechos y procesos en todas partes de ese país y últimamente se dedica a rastrear los efectos de los grandes proyectos de infraestructura que reflejan opciones de desarrollo y de integración en América Latina. Es miembro de consejos o asambleas de socios de varias organizaciones no gubernamentales, como el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (Ibase), el Instituto Fazer Brasil y la Agencia de Noticias de los Derechos de la Infancia (ANDI). Aunque tomó algunos cursos de periodismo en 1964 y 1965, y de filosofía en 1967, él se considera un autodidacto formado a través de lecturas, militancia política y la experiencia de haber residido en varios países de diferentes continentes. Empezó a trabajar en IPS en 1978, en Lisboa, donde escribió también para la edición portuguesa de Cuadernos del Tercer Mundo. De vuelta en Brasil, estuvo algunos meses en el diario O Globo, de Río de Janeiro, en 1980, antes de asumir la corresponsalía de IPS. También se desempeñó como bancario, promotor de desarrollo comunitario en «favelas» (tugurios) de São Paulo, docente de cursos para el ingreso a la universidad en su país, asistente de producción de filmes en Portugal y asesor partidario en Angola.
Kofi Annan, el secretario general de la ONU entre 1997 y 2007 y Premio Nobel de la Paz 2001, fallecido el 18 de agosto, junto al brasileño Sergio Vieira de Mello (izquierda), uno de sus hombres de confianza y Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, muerto en Bagdad en 2003. Crédito: Fundación Sergio Vieira de Mello

Kofi Annan dignificó la ONU con ayuda de dos brasileños

La estatura del liderazgo de Kofi Annan se agrandó después que dejó la Secretaría General de las Naciones Unidas en 2006. El tiempo  confirmó su excelencia en la defensa de los principios y valores del multilateralismo, actualmente a la baja

Acto de entrega de diploGeneración distribuida y el interés social por aprender sobre energías limpias.

Nueva relación entre sociedad y energía avanza en Brasil

“Queremos hacer historia”, coincidieron los profesores de la Escuela Ciudadana Integral Técnica Chiquinho Cartaxo. Son los primeros a enseñar a adolescentes la domesticación energética de las intemperies de la región del Nordeste de Brasil.

El sacerdote católico Paulo Diniz, quien puso en marcha el proyecto Parroquia Solar en Sousa, con apoyo del movimiento por energía solar en el estado de Paraiba, en el noreste de Brasil. Así se ahorra los costos de la electricidad convencional y dispone de más recursos para proyectos sociales, además de ser un ejemplo del uso de energía limpia, como promueve la encíclica Laudato Si, del papa Francisco. Crédito: Mario Osava/IPS

Sousa, pequeña capital solar en un Brasil amenazado de aridez

Sousa, un municipio de 70.000 habitantes en Paraíba, el estado más amenazado de desertificación en Brasil, se convirtió en una capital de la energía solar, con una iglesia católica, variadas empresas, viviendas e incluso un cementerio como generadores.

Grupo de las panaderas que trabaja el turno de los miércoles. Al centro, con camisa oscura, la presidenta de la Asociación Comunitaria de Varzea Comprida dos Oliveiras, Solange de Oliveira. En el extremo derecho Cesar Nóbrega, coordinador del Comité de Energía Renovable del Semiárido, que implantó el sistema solar en la panadería de esa comunidad rural del estado de Paraiba, en el noreste brasileño. Crédito: Mario Osava/IPS

El sol endulza una panadería de mujeres en el Brasil semiárido

“El sol que nos castigaba ahora nos bendice”, glorificó una de las 19 campesinas que operan la Panadería Comunitaria de Varzea Comprida dos Oliveiras, un asentamiento de la zona rural de Pombal, un municipio del estado de Paraiba, en el

Los jugadores de Francia festejan su triunfo en la Copa Mundial de fútbol de Rusia, el domingo 15 de julio. De sus 23 jugadores, 19 descienden de migrantes, la mayoría de África, o extranjeros naturalizados, en una evidencia de equipos mestizos y multiétnicos del fútbol europeo, donde la vicecampeona Croacia es una excepción. Crédito: RFSRU/Fotos Públicas

¿Sobrepasó el fútbol y la Copa Mundial su apogeo en Brasil?

Las cifras son grandilocuentes, la Copa Mundial de Fútbol en Rusia alcanzó cifras récord en audiencia y turistas. Pero en Brasil la merma del entusiasmo apunta a una tendencia de menor afición por ese torneo y quizás por el deporte

Frijoles puestos a secar al sol en el patio de la finca de Pedrina Pereira. Al fondo, la cisterna de agua de beber y cocinar, que acopia el agua de lluvia que cae sobre el techo. Un programa de la organización Articulación del Semiárido, que pretende diseminar un millón de esas cisternas para lograr la convivencia con el clima semiárido que se extiende por 982.000 kilómetros cuadrados de Brasil. Crédito: Mario Osava/IPS

Incluso las piedras cosechan agua en el Semiárido de Brasil

Las rocas, que antes eran un estorbo al reducir la tierra cultivable, se convirtieron en una riqueza. En ellas Pedrina Pereira y João Leite construyeron cuatro estanques para acopiar agua de lluvia en una comunidad agrícola del noreste de Brasil.

Givaldo dos Santos junto a un árbol cargado de toronjas en el pomar de cítricos y otras frutas, que él y su mujer pueden cultivar gracias a la aplicación de tecnologías que les permite tener abundancia de agua para irrigar, pese a que su pequeña finca está en la ecorregión del Semiárido, en el nordeste de Brasil. Crédito: Mario Osava/IPS

La agroecología vence a escasez de tierra y agua en Brasil

“Ahora vivimos bien”, repite la pareja de Givaldo y Nina dos Santos, después de mostrar a otros agricultores visitantes su finca de solo 1,25 hectáreas en una zona semiárida del nordeste de Brasil, pero con gran variedad de árboles frutales,

Proyecto de generación distribuida en viviendas sociales de Brasil.

Energía solar en vivienda social, una solución descartada en Brasil

“Nuestro principal desafío es volver a poner en marcha el proyecto”, coincidieron las sindicas de dos conjuntos de viviendas de familias humildes, en los que se instaló una pequeña central de energía solar con fines sociales, en Juazeiro, un municipio

Armas recuperadas en un bosque cerca del Presidio Santa Izabel, en Belém, capital del norteño estado de Pará, pertenecientes presuntamente a algún grupo delictivo vinculado a reclusos de la penitenciaria. Fusiles como esos son frecuentemente incautados a bandas vinculadas al narcotráfico y que controlan barrios pobres y cárceles en Brasil. Crédito: Thiago Gomes/Agencia Pará-Fotos Públicas

Opciones fatales, la humanidad enredada en sus propias trampas

La violencia urbana y el cambio climático desnudaron como verdugos a algunos instrumentos que las sociedades modernas adoptaron como palancas de su bienestar: las armas ligeras, las cárceles, la gasolina y la ganadería vacuna.

El edificio del antiguo Hotel Columbia Palace, en una céntrica avenida de São Paulo, reconvertido en 2010 en la vivienda de 77 familias en situación de pobreza, la mayoría encabezadas por mujeres. En Brasil crece en movimiento por el derecho a la ciudad de familias sin recursos, mediante la ocupación de edificios ociosos en el centro urbano y con buen acceso a servicios públicos. Crédito: Mario Osava/IPS

Lucha de los sin techo en Brasil asoma soluciones urbanas

“Pagar el alquiler o comer”, es la disyuntiva que empuja miles de personas pobres de las metrópolis a ocupar viejos inmuebles vacíos, una forma de lucha por vivienda que se ha intensificado en Brasil y que abre caminos hacia ciudades

Dos operarias seleccionan manualmente umbús-cajás, en la fábrica de la Cooperativa Ser do Sertão, en Pintadas en el nordestino estado brasileño de Bahia, mientras se realiza el primer lavado de la fruta. Es la parte más lenta de la cadena de producción de pulpas de frutas nativas de la ecorregión del Semiárido, en un proyecto con mano de obra solo femenina. Crédito: Mario Osava/IPS

Un laboratorio natural de adaptación al cambio climático en Brasil

La pequeña fábrica de pulpa que aprovecha frutas nativas, antes despreciadas, sintetiza los múltiples objetivos del proyecto Adapta Sertão, un programa surgido para desarrollar la resiliencia al cambio climático en la región más vulnerable de Brasil.