GAVAR / EREVÁN, Armenia – El sol del mediodía brilla intensamente sobre el lago Seván. En sus aguas tranquilas, una bandada de cormoranes se desplaza en silencio, mientras sus plumas negras relucen bajo la luz otoñal.
Por encima de ellos, otra bandada de aves blancas y negras sobrevuela el lago sin esfuerzo en el aire fresco de finales de octubre. Se trata de gaviotas armenias, una especie estrechamente vinculada al lago, el mayor de Armenia y uno de los lagos de alta montaña más grandes del mundo.
“Para nosotros, estos cormoranes y las gaviotas armenias son motivo de orgullo nacional”, afirma Luba Balyan, ornitóloga del Centro Científico de Zoología e Hidroecología de Armenia, que trabaja en la reserva de Norashen, un humedal designado sitio Ramsar situado a orillas del lago.
Según Balyan, las gaviotas utilizaban el lago como una importante zona de reproducción, pero abandonaron sus lugares de anidación durante casi 50 años debido a la caza y la contaminación.
“La temperatura cambió y aumentó la caza ilegal. Pero trabajamos mucho para restaurar el hábitat y lograr que las aves regresaran. Volvieron por primera vez alrededor de 2010 y 2011, y desde entonces su población aumentó”, explica a un grupo de visitantes integrado por funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente de Armenia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), que acaba de aprobar fondos para un importante proyecto de restauración del lago Seván.
El FMAM aprobó una financiación de 1,4 millones de dólares durante la 17 Conferencia de las Partes (COP17) del Convenio sobre la Diversidad Biológica, celebrada en Ereván, la capital armenia, entre el 19 y el 31 de octubre. Esta iniciativa es uno de los tres proyectos aprobados recientemente para restaurar y proteger la biodiversidad de Armenia mediante distintos fondos.
El proyecto del lago Seván permite comprender cómo los recursos destinados a la biodiversidad, anunciados durante las negociaciones internacionales, pueden llegar a las comunidades locales.
Los fondos se canalizarán a través del Banco Asiático de Desarrollo, organismos gubernamentales armenios, el Pnud y organizaciones no gubernamentales locales.
El objetivo es financiar actividades que abarcan desde la restauración de hábitats y las patrullas contra la caza furtiva hasta el ecoturismo, la agricultura sostenible y programas de medios de vida alternativos destinados a reducir la presión sobre la biodiversidad del lago.
Impulso a iniciativas de restauración en marcha
Con una superficie de más de 1165 kilómetros cuadrados, el lago Seván se encuentra a 1900 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en uno de los mayores lagos de agua dulce de gran altitud de Eurasia y en el más grande de Armenia y la región del Cáucaso.
El lago se divide, a grandes rasgos, en dos sectores: el Seván Pequeño y el Seván Grande.
El anuncio de los nuevos fondos coincide con la intensificación de los esfuerzos de Armenia para restaurar la cuenca del lago Seván mediante una serie de programas de conservación respaldados por donantes internacionales y organismos de desarrollo.
El ecosistema del lago se encuentra sometido a presiones debido a la sobrepesca, la pesca ilegal, la contaminación por el vertido de residuos y el turismo descontrolado.
El proyecto busca proteger la fauna silvestre, mejorar la gestión de los recursos terrestres e hídricos y apoyar a las comunidades cuyas vidas e ingresos dependen de la cuenca.
El plan abarca las regiones orientales de Gegharkunik, cuya capital es Gavar, y Vayots Dzor, así como seis comunidades de los alrededores del lago: Martuni, Vardenis, Chambarak, Yeghegis, Vayk y Jermuk.
Se espera que, para 2028, beneficie directamente a casi 66 000 personas y mejore la gestión de los pastizales, las tierras agrícolas y los bosques de toda la cuenca. También busca mejorar la conectividad entre las áreas protegidas y los territorios circundantes para ayudar a la fauna silvestre y los ecosistemas a adaptarse a las crecientes presiones ambientales.
El gobierno armenio ya puso en marcha diversas medidas de conservación, entre ellas la vigilancia de la pesca y la caza ilegales mediante una unidad especial de control ambiental conocida como Patrulla Ecológica.
El personal local recibió capacitación y equipamiento para identificar y proteger zonas prioritarias que albergan especies endémicas, como la trucha de Seván y la gaviota armenia.
Muchas de estas actividades ya están en marcha gracias a inversiones anteriores destinadas a la conservación de la cuenca. Según las autoridades, los nuevos fondos del FMAM permitirán ampliar estas iniciativas y extenderlas a otras comunidades.
“El lago Seván es muy especial para nosotros. Es una joya de la corona de Armenia, la mayor reserva de agua dulce de la región. Por eso, cuando se presentó la oportunidad, decidimos solicitar fondos para restaurarlo. Me alegra mucho que se haya aprobado la cantidad solicitada”, afirmó el ministro de Medio Ambiente de Armenia y presidente de la COP17, Hambardzum Matevosyan.
Según el viceministro de Medio Ambiente, Aram Meymaryan, las autoridades están desarrollando programas de ecoturismo y oportunidades de subsistencia compatibles con la conservación de la biodiversidad para las comunidades locales de la reserva de Norashen.
Explicó que estas iniciativas, junto con el refuerzo de las patrullas y la vigilancia, buscan generar beneficios económicos para la población local y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre los ecosistemas frágiles.
Las comunidades, aliadas de la restauración
Satik Badeyan es presidenta de la organización no gubernamental Centro para el Desarrollo Territorial y la Investigación, seleccionada para colaborar en las iniciativas de restauración del lago Seván.
Bajo su liderazgo, las comunidades de la zona llevan adelante diversas actividades para controlar el flujo de visitantes mediante su orientación hacia nuevas atracciones turísticas.
Un ejemplo es un conjunto de tiendas de campaña de lujo, conocidas como glamping, en Tsovagyugh, una comunidad situada en la orilla norte del lago.
Estos alojamientos ofrecen a los visitantes una variedad de experiencias diseñadas por los propios habitantes, como paseos en bicicleta, degustaciones de comidas preparadas por residentes locales y actividades para conocer el lago y su importancia cultural e histórica para las comunidades de la zona.
“Aquí, los visitantes pueden conocernos como comunidad y comprender el valor del lago más allá de su belleza o de lo atractivo que resulta para las fotografías”, explica Badeyan.
Además, indica, “pueden establecer un vínculo cultural con la comunidad mediante la participación en distintas actividades en el centro juvenil que construimos, disfrutar de comidas preparadas de manera sostenible por las mujeres de la zona, pasear en bicicleta y comprar recuerdos artesanales. Todo esto beneficia a la comunidad”.
Badeyan asegura que “estas actividades reducen la presión del turismo descontrolado y contribuyen a seguir restaurando el ecosistema del lago”.
Alternativas a la pesca ilegal
Para la conservacionista Badeyan, una nueva inyección de fondos ayudaría a la comunidad a seguir desarrollando y promoviendo una cultura de vida ecológicamente responsable y actividades económicas ambientalmente sostenibles, especialmente entre los jóvenes.
También podría contribuir a combatir la pesca ilegal en el lago Seván, impulsada por la demanda turística y las dificultades económicas de las comunidades locales.
“La pesca ilegal aquí ocurre principalmente durante la temporada de reproducción, cuando está prohibido pescar. Pero si uno le dice a alguien ‘No pesques’, no funciona, porque la pesca fue su principal actividad y su única fuente de ingresos durante siglos”, explica Badeyan.
Y agrega: “¿Qué se supone que debe hacer? En otras palabras, si queremos proteger la naturaleza, tenemos que ofrecer una alternativa”.
“Por eso estamos construyendo estos alojamientos de glamping, creando oportunidades de ingresos alternativas para los habitantes de la comunidad y avanzando poco a poco hacia un estilo de vida más sostenible”, añadió.
Karina Bruchyan, de Chambarak, contó que su familia dependía tradicionalmente de la pesca. Actualmente, obtiene ingresos de la apicultura tras recibir capacitación y apoyo a través del programa de restauración del lago Seván.
Ahora vende miel en los mercados locales y en el centro de ecoturismo de Tsovagyugh. Para los especialistas en conservación, estas fuentes alternativas de ingresos son fundamentales para reducir la presión sobre las poblaciones de peces del lago y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades económicas para los habitantes de la zona.
El proyecto de restauración también financiará infraestructura de riego, puntos de abastecimiento de agua para el ganado y viveros forestales, con el objetivo de reducir la degradación del suelo y fomentar prácticas agrícolas más sostenibles en las comunidades ribereñas.
Mientras las gaviotas armenias vuelven a sobrevolar el lago Seván y las comunidades diversifican sus medios de vida más allá de la pesca, los especialistas en conservación esperan que esta última inversión contribuya a garantizar el futuro tanto del lago como de las personas que dependen de él.
ED: EG


